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Borrar el disco duro

Podíamos encender el ordenador la mañana del 28 de septiembre y descubrir que habían desaparecido los archivos de tantos años de desencuentros

A la vuelta de las vacaciones, encontré a un compañero del periódico compungido porque no conseguía encender su ordenador. Llegaron los informáticos y comprobaron que se había estropeado el disco duro, perdiendo todo lo que tenía archivado: textos, agenda de contactos, cartas, fotos... toda su memoria de años. Una gran pérdida, sin duda.

Charlando con él, acabamos encontrando el lado positivo de la mala noticia: no está mal algunas veces en la vida borrar el disco duro, romper con el pasado y empezar casi de cero replanteándose algunas cosas y reconduciendo algunas inercias negativas que, sin darnos cuenta, nos estaban llevando por un derrotero poco prometedor.

¿Qué pasaría si el lunes que viene borráramos el disco duro del conflicto catalán? Podíamos encender el ordenador la mañana del 28 de septiembre y descubrir que habían desaparecido los archivos de tantos años de desencuentros. Los pasos hacia el abismo dados en Cataluña y la falta de respuesta política ofrecida por Madrid. La tensión, las salidas de tono y las quimeras provocadas por los independentistas, y el inmovilismo del Gobierno de España incapaz de sentarse a negociar una salida.

A lo mejor no hacía falta borrar todo el disco. Podíamos eliminar selectivamente, digamos que siete u ocho años, dejando en la memoria los tiempos en los que los catalanes votaron a favor de la Constitución de 1978; todas las veces en las que los líderes de CiU ayudaban a formar gobiernos en España, unas veces con el PSOE y otras con el PP; o las imágenes de los Juegos Olímpicos de Barcelona, en 1992.

Los informáticos lo suelen solucionar todo reseteando el ordenador. ¿No sería posible un reseteo del problema catalán? ¿O es que el virus que ha contaminado la convivencia es tan destructivo que no hay solución posible?

En estos últimos días de campaña, todos los partidos y coaliciones luchan cuerpo a cuerpo por el voto de los catalanes. Algo profundamente democrático que podemos hacer todos los españoles gracias al espíritu con que aprobamos la Constitución. Me resisto a creer que, gane quien gane el domingo, no seamos capaces de recuperar el diálogo para reconstruir un nuevo marco de convivencia entre Cataluña y el conjunto de España. A lo mejor hay que dar a la tecla esc y volver a cargar un programa de consenso. Logging...