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Rajoy oculta la fecha electoral y la crisis a su propio Gobierno

El presidente no ha contado sus intenciones ni a su entorno más cercano

El presidente del Gobierno español Mariano Rajoy junto a la Canciller alemana Angela Merkel, este jueves en Bruselas.
El presidente del Gobierno español Mariano Rajoy junto a la Canciller alemana Angela Merkel, este jueves en Bruselas. EFE

La formación del Gobierno y la fecha de las elecciones son las únicas competencias exclusivas del presidente Mariano Rajoy y las está ejerciendo a conciencia. Ha escuchado propuestas pero no ha compartido los datos claves sobre qué ministros se verán afectados ni cuándo disolverá las Cortes y convocará las elecciones. Esa información la oculta incluso a su entorno más cercano. Los ministros y hasta la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría admiten que no saben nada: “Hasta que él haga publica su decisión seguiremos trabajando intensamente para afianzar la recuperación y crear empleo”.

Este jueves, antes de entrar a la reunión del Grupo Popular Europeo y del Consejo Europeo en Bruselas, Rajoy intentó ser tajante para zanjar las informaciones sobre un hipotético adelanto: “Se lo he dicho tantas veces que creo que ya ni merece la pena”. Se refería así Rajoy, con un cierto tono de hartazgo y desgana, a que ha dicho públicamente varias veces que piensa convocar las elecciones generales “cuando toca” y al final del mandato, es decir, en torno al 22 o 29 de noviembre o el 13 o 20 de diciembre.

También ha explicado que según su opinión un presidente solo debe anticipar si le falta estabilidad parlamentaria y no puede gobernar. Entiende el presidente, cuando ofrece estos argumentos en público, que ese no es su caso en estos momentos, porque sigue disponiendo de mayoría absoluta en las Cortes y pretende tramitar más de 40 normas y leyes y hasta los presupuestos generales del Estado antes de disolver y fijar la fecha de los comicios.

En privado el presidente del Gobierno ha escuchado otras voces, de presidentes regionales del PP, de dirigentes del partido y de empresarios, que le han aconsejado el adelanto para desbaratar los planes plebiscitarios e independentistas de Artur Mas con las elecciones catalanas del 27 de septiembre y para aprovechar el tirón de la contratación veraniega.

El presidente, en cualquier caso, no ha permitido ningún tipo de debate interno ni en el Consejo de Ministros ni en el Comité de Dirección del PP sobre la remodelación de su Gabinete ni sobre el momento más oportuno para consultar a los españoles en las urnas. Esa prerrogativa es suya en exclusiva.

Los miembros del PP y del Gobierno tampoco le han demandado ninguna explicación al respecto. La vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, que acudió este jueves con la plana mayor del Ejecutivo, en muchos casos por sorpresa, a arropar la investidura de Cristina Cifuentes como nueva presidenta de la Comunidad de Madrid, lo expresó sin ambages: “La decisión de disolver las Cortes es una competencia exclusiva del presidente del Gobierno. Hasta que él haga publica su decisión seguiremos trabajando intensamente para el objetivo del país, afianzar la recuperación y seguir creando empleo”.

En el mismo acto, la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, confesó también en ese sentido desconocer los planes de Rajoy: “Esas cosas no las puedo saber”. En la Asamblea de Madrid, escoltando a la nueva gran baronesa territorial del PP, estuvieron además de Santamaría y Cospedal, otros seis ministros del Gobierno Rajoy: los titulares de Interior, Jorge Fernández; de Educación, José Ignacio Wert; de Justicia, Rafael Catalá; de Fomento, Ana Pastor; de Empleo, Fátima Báñez, y de Industria, José Manuel Soria.

Rajoy no ha informado a ninguno de esos ministros sobre la fecha de las elecciones ni sobre qué relevos piensa ejecutar en el Gobierno en teoría antes de que acabe el mes de junio, que será el próximo martes 30. Los ministros y dirigentes del PP, ayunos de datos e información directa, especulan y concluyen ahora, tras escuchar las últimas intervenciones del presidente, con que Rajoy tiene incluso dudas sobre la mera sustitución que tenía apalabrada al frente del Ministerio de Educación tras demandar José Ignacio Wert su relevo para poderse ir a vivir con su futura esposa a París.

Wert esperaba ser nominado embajador de España ante la OCDE, donde trabaja ya su pareja, pero varios ministros han hecho ver a Rajoy que la imagen de esa colocación ahora no reportaría nada más que aspectos negativos. Rajoy duda. Sobre el futuro de Wert, sobre el suyo, sobre la crisis ministerial, sobre la fecha electoral, sobre Cospedal y Sáenz de Santamaría.

Su equipo, en La Moncloa y el PP, también está confundido. Hace dos semanas daban por hechos los cambios en el Gobierno y el PP tras las elecciones del 24 de mayo y, sobre todo, tras escuchar al propio presidente y leer el 10 de junio los tuits oficiales del perfil de Rajoy y de La Moncloa: “Tomaré decisiones ante de que finalice el mes. Habrá cambios en el Gobierno y en el PP”. En esas mismas fechas, en su cuenta Twitter, Rajoy sentenció: “No tengo previsto un adelanto electoral, serán cuando corresponde. Ahora es momento de seguir profundizando en la recuperación”.

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