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Un acusado de Gürtel dice que El Bigotes “se quedaba los regalos para él”

La fiscalía intenta probar en el primer juicio a la trama de Correa que la red se benefició de amaños

Cándido Herrero, directivo de una de las empresas de Gürtel, llega al tribunal. Ampliar foto
Cándido Herrero, directivo de una de las empresas de Gürtel, llega al tribunal.

Cándido Herrero, considerado por la investigación judicial número dos de la trama Gürtel en Valencia, ha negado este viernes en el primer juicio a la red de Francisco Correa que las adjudicaciones que obtuvo su empresa del Gobierno de la Comunidad Valenciana estuvieran amañadas como ha mantenido la fiscalía. "Creo que nos dieron las adjudicaciones porque hacíamos proyectos interesantes, de mucha calidad, y los clientes quedaban satisfechos", ha asegurado.

El acusado también ha afirmado que no creía que su jefe directo, Álvaro Pérez, El Bigotes, hiciera regalos a las exconsejeras valencianas de Turismo Milagrosa Martínez y Angélica Such (imputadas en el caso), ni a la exalcaldesa de Valencia Rita Barberá tal y como se desprende de conversaciones telefónicas grabadas por la policía. "Lo que hacía era comprarse regalos para él o personas allegadas a él", como su esposa, ha sostenido. Y si en los diálogos intervenidos por orden judicial afirmaba lo contrario, ha añadido, era "para justificarlo en la empresa".

Herrero ha sostenido que el “material sensible” guardado en la oficina de su empresa del que se le oye hablando en otra conversación y con el que tenía que "llevar cuidado" eran datos de las campañas electorales del PP, por ser información “sobre un partido político”. Y no listados de regalos a cargos públicos como ha mantenido la fiscalía.

Después de las jornadas dedicadas a cuestiones previas, el primer juicio a la trama Gürtel ha empezado realmente este viernes en el Tribunal Superior de Justicia valenciano con el interrogatorio del primer acusado, Herrero, después de más de un año de retrasos. El procedimiento que se enjuicia está centrado en cinco contratos, por importe de cinco millones de euros, que según la fiscalía fueron adjudicados irregularmente desde la Agencia Valenciana de Turismo para que empresas de la red de Correa lograran sin competencia el encargo de diseñar, montar y desmontar el pabellón del Gobierno autónomo en la feria Fitur entre 2005 y 2009.

Según la investigación judicial, la trama se benefició durante años del favor de Administraciones gobernadas por el PP, sobre todo en Madrid y Valencia. Y al mismo tiempo participó en la financiación ilegal de los populares en la Comunidad Valenciana en la etapa de presidencia de Francisco Camps.

En la primera jornada del juicio, la fiscal ha insistido en preguntarle a Herrero, que se enfrenta a seis años y medio de cárcel, si fueron "las influencias" de su jefe, Álvaro Pérez, entre altos cargos de la Generalitat valenciana, gobernada entonces por Camps, las que les "abrieron las puertas" de las adjudicaciones. Herrero ha contestado que no, y ha rechazado que se mantuvieran "contactos" con funcionarios y autoridades de la Agencia Valenciana de Turismo antes de que concedieran las adjudicaciones. La fiscal le ha preguntado entonces por qué Herrero le advertía a El Bigotes en una conversación grabada por la policía "que habían surgido problemas, y que tenían que hablar con quien tenía que hablar para solucionarlos".

En la primera fase del interrogatorio, la fiscal se ha dedicado a intentar demostrar que las distintas empresas que la investigación considera parte de una trama actuaban como un único grupo empresarial dirigido por Correa. Herrero era directivo de Orange Market, la filial valenciana de la red. Y ha admitido que su empresa estaba vinculada al grupo empresarial FCS, y que pensaba que este nombre provenía "de las iniciales" de Francisco Sánchez Correa.

Francisco Correa y Pablo Crespo durante la sesión del juicio ampliar foto
Francisco Correa y Pablo Crespo durante la sesión del juicio

Herrero ha afirmado desconocer si Correa actuaba como máximo responsable de Orange Market, como han mantenido la fiscalía y el juez instructor. "Recuerdo que vino a una cena de Navidad de la empresa. Pero las decisiones económicas las tomaba Pablo Crespo [considerado por la investigación lugarteniente de la organización]. Blanco Balín llevaba las cuestiones fiscales. Y los asuntos de puro trabajo de producción, Álvaro Pérez". La fiscalía ha presentado, sin embargo, como prueba una grabación en la que Herrero y Correa comentan detalles internos de Orange Market. "Me quedo tranquilo", dice Correa tras escuchar las explicaciones de Herrero.

El acusado y su letrado se han quejado de la calidad de la audición de las grabaciones que se han reproducido en la sala, hasta el punto de afirmar que no se entendían los diálogos. "Los medios técnicos que tenemos son los que son", ha contestado la presidenta del tribunal, Pilar de la Oliva.

El ministerio público ha insistido en demostrar la unidad de acción de las empresas de la trama. "¿Por qué pagaba Orange Market", la filial valenciana de Gürtel, "gastos personales de Correa?", le ha preguntado la fiscalía a la vista del contenido de otra conversación. "Si Pablo Crespo me ordenaba pagar una factura, yo simplemente me limitaba a pagarla. Independientemente de qué factura fuera", ha contestado Herrero. La fiscal ha mostrado documentos que indican que el alquiler de la sede de Orange Market lo pagaba otra empresa del grupo ubicada en Madrid. Y también ha inquirido la representante de Anticorrupción: "¿Les gestionaba la contabilidad en B José Luis Izquierdo?", ha preguntado el ministerio público. "No me consta", ha respondido el acusado.