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Las condiciones de los partidos emergentes dificultan los acuerdos

Podemos y Ciudadanos mantienen las líneas rojas en las negociaciones con PP y PSOE

Las mismas peticiones bloquean los pactos en Andalucía desde el 22 de marzo

La apertura de negociaciones para pactar los Gobiernos de 13 Comunidades y miles de Ayuntamientos ha desvelado las dificultades que tendrán PP y PSOE para cumplir con las cada vez más duras exigencias de Podemos y Ciudadanos y ha obligado a intervenir a Mariano Rajoy y a Pedro Sánchez. La formación de Pablo Iglesias volvió a pedir ayer que el PSOE dé “un giro de 180 grados”. El partido de Albert Rivera, que cualquier partido que desee pactar suscriba un pacto anticorrupción como paso previo a negociar unas medidas generales a las que se suman las locales. Esas condiciones bloquean Andalucía desde marzo.

En una España sin mayorías absolutas, los partidos tradicionales viven las negociaciones como un sprint lleno de obstáculos. El calendario obliga a formar Ayuntamientos el próximo día 13 y a empezar a votar las investiduras de presidentes en los Parlamentos el 19. Solo hay un precedente que sirva de termómetro para medir la situación. Desde marzo, el PSOE negocia sin éxito con Podemos y Ciudadanos la investidura de Susana Díaz como presidenta de Andalucía. En casi tres meses, ninguno de los dos partidos emergentes se ha movido ni un centímetro de su posición de partida.

Madrid, la única Comunidad en la que el PP necesita el voto afirmativo de Ciudadanos para formar Gobierno, es el mejor ejemplo de las dificultades que habrá para que los partidos mayoritarios y los emergentes lleguen a acuerdos. A las condiciones generales establecidas por Rivera —firma de un pacto anticorrupción y negociación de medidas de regeneración política, reactivación económica y cohesión social— se suman los requisitos que cada líder autonómico puede plantear en su territorio.

En el caso de Madrid, Ignacio Aguado, el candidato de la formación emergente, ha puesto el acento en la necesidad de despolitizar Telemadrid y en exigir que los políticos dejen el Consejo Consultivo, medida que afectaría a nombres de peso como los de Joaquín Leguina (PSOE) y Alberto Ruiz Gallardón (PP). Además, el partido de Rajoy tendría que aceptar que el de Rivera quiera armonizar el impuesto de sucesiones en todas las Comunidades, lo que en el caso concreto de Madrid supondría subirlo, aunque esa condición no está recogida explícitamente en las líneas generales para pactos que ha establecido el partido. Las dos formaciones sí coinciden, sin embargo, en bajar el tramo autonómico del IRPF.

Los partidos mayoritarios han interpretado la posibilidad de que haya requisitos de carácter local como un endurecimiento de las condiciones de negociación en La Rioja, Madrid, Murcia, y Castilla y León, donde Ciudadanos tiene la llave para que el PP mantenga los Gobiernos que logró en 2011. Una estrategia que puede hacer que la gobernabilidad de cada autonomía dependa de detalles que van más allá del marco general establecido por Rivera.

Contactos en Aragón

 En el caso de Podemos, el guion es más difuso. A lo largo de esta semana, el partido de Iglesias concretará las medidas contra la corrupción y por la transparencia que quiere llevar a las negociaciones. El partido se ha mostrado proclive a favorecer mayorías de izquierdas, pero no a ceder los Gobiernos al PSOE. Pablo Echenique, por ejemplo, no renuncia a presidir Aragón.

Ciudadanos se resiste a dar su apoyo a Cifuentes

La primera toma de contacto entre la candidata del PP en la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, y su homólogo de Ciudadanos, Ignacio Aguado, tuvo más significado por las formas que por su contenido. El responsable del partido de Albert Rivera calificó el encuentro, de más de una hora, como "agradable". Cifuentes coincidió en que había sido "cordial".

La reunión fue muy técnica, con la composición de la Mesa de la Asamblea de Madrid como asunto central. Como adelantó EL PAÍS, Ciudadanos estará representado en el órgano de control del Parlamento regional, formado por siete miembros. Cifuentes ofreció a Ciudadanos un puesto en la Mesa, donde el PP tendrá como mucho tres y por tanto perderá la capacidad de veto de los últimos 20 años.

Cifuentes, con 48 diputados, necesita los 17 votos de Ciudadanos para ser investida presidenta de Madrid. Entre ambos partidos sumarían 65 diputados, la marca que otorga la mayoría absoluta en el Parlamento autónomo.

“Las generalizaciones son peligrosas, pero buena parte del PSOE se ha comportado como casta estos últimos años”, avisó ayer el representante de Podemos, que se reunió con su homólogo del PSOE, Javier Lambán, y que se comprometió a publicar el desarrollo de las conversaciones. “No sería razonable que el PSOE estuviera en un Gobierno de Podemos, cosa que no estamos contemplando”, le contestó el socialista. Esa tensión entre las dos fuerzas de izquierdas se reprodujo en otras Comunidades.

En Valencia, donde ayer se reunieron los líderes de Podemos, Compromís y Podemos, las negociaciones avanzan con dificultades, puesto que ninguna de las partes renuncia a la presidencia. En Andalucía, las posiciones se han distanciado porque los socialistas recriminan a Podemos que no exija en Madrid o Barcelona lo que sí pide en Sevilla: la ruptura de relaciones con las entidades financieras que desahucien a familias sin recursos.

Negociaciones complejas

“Son negociaciones complejas”, resumió José Manuel Villegas, jefe de gabinete de Rivera y vicesecretario de Ciudadanos. “[El PP y el PSOE] Son partidos que vienen actuando de una forma durante muchos años, y que se les exija estos cambios que a lo mejor aceptarlos en un sitio deja mal lo que se hace en otros es complejo”, añadió el dirigente antes de viajar a Madrid, donde asistió a la reunión entre Cristina Cifuentes (PP) e Ignacio Aguado, el representante autonómico de su partido. Hoy Ciudadanos se sentará con Ángel Gabilondo, el candidato del PSOE a presidir la Comunidad.

Un acuerdo bilateral entre PSOE y Podemos permitiría que los socialistas formaran Gobierno en Castilla-La Mancha, Extremadura y Asturias. Un pacto PP-Ciudadanos significaría que el partido de Rajoy conserve los Gobiernos de Madrid, La Rioja, Castilla y León y Murcia. La inclusión de terceras fuerzas en hipotéticos acuerdos, sin embargo, dibuja un mapa electoral muy distinto, que incluso le podría dar el Gobierno de Madrid al PSOE, si suma los apoyos de los dos partidos emergentes.

En consecuencia, tanto PP como PSOE movilizan ahora todos sus recursos para conseguir desbloquear la situación. Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, por ejemplo, han entablado conversaciones directas con Rivera, que en los próximos días se verá cara a cara con el presidente. El líder socialista también ha hablado con Iglesias. Apenas quedan 15 días para asegurar la gobernabilidad de 13 Comunidades.

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