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COLUMNA

Pactos, ¿qué pactos?

Pactar, llegar a acuerdos sobre medidas concretas, dejará de ser considerado un vicio nefando para pasar a ser algo normal, diario

Pactos, pactos, pactos. En estos momentos, todos hablamos de pactos, como es lógico y natural. Tras las elecciones próximas, si los sondeos aciertan, y no parece que anden desencaminados, para formar gobiernos en comunidades y ayuntamientos habrá que proceder a complicados pactos. Pero no serán ni los más importantes ni los más complicados. También otros, de naturaleza distinta, como veremos, serán necesarios.

Lo que realmente se necesita es un gran pacto que renueve las instituciones políticas y modernice el sistema económico y social

La mentalidad bipartidista sólo ve la política en términos de derecha e izquierda, de PP y de PSOE. Muchos dirigentes, militantes y votantes de ambos partidos, tras tantos años de una confrontación aparentemente radical, no ven posibilidad alguna de llegar a acuerdos, agua y aceite no pueden mezclarse. Pero si Podemos y Ciudadanos irrumpen con la fuerza que predicen los sondeos, deberán cambiar de chip, de mentalidad. Pactar, llegar a acuerdos sobre medidas concretas, dejará de ser considerado un vicio nefando para pasar a ser algo normal, diario. Como argumentábamos la semana pasada, ayudar a formar gobiernos tras unas elecciones es una obligación de los partidos políticos, no una traición, siempre que no se renuncie a los principios básicos.

Pero estos son pactos de gobernabilidad cuyo objetivo es asegurar gobiernos estables al nivel territorial que sea. Pero no son los únicos que España necesita, ni siquiera los más importantes. Lo que realmente se necesita es un gran pacto que renueve las instituciones políticas y modernice el sistema económico y social. Un pacto para iniciar una nueva etapa.

Tras las elecciones, si los sondeos aciertan, para formar gobiernos habrá que proceder a complicados pactos

El noruego Finn Kydland, premio Nobel de Economía, declaraba el lunes en La Vanguardia: “Un país crece cuando toma medidas pactadas a largo plazo; no partidistas a corto”. Este es el tipo de pacto que necesita España, un pacto estratégico, no táctico ni coyuntural, no un pacto de legislatura sino de más alcance. Para que así sea debe implicar a todas las partes, a unos y a otros: partidos, asociaciones ciudadanas, movimientos sociales, sindicatos y patronales. Con un amplio debate en los medios de comunicación.

Creo que un horizonte de este tipo devolvería el optimismo a una gran mayoría de españoles y suscitaría la confianza de la UE y de los demás países. Los próximos pactos de gobernabilidad deben servir de ensayo para este gran pacto posterior, deben ser una especie de ejercicios de precalentamiento para irnos acostumbrando a una nueva cultura, política y cívica, que renueve el sistema sin renunciar a las normales discrepancias derivadas de la defensa de intereses sociales contrapuestos. Pactos, pactos, pactos.