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UPyD, un partido que se desangra

La dirección de UPyD ha formado gestoras en cuatro comunidades y prosiguen las críticas

Juan José Mateo

Cualquier apariencia de disciplina interna en UPyD estalló la noche del 22 de marzo. Por segunda vez consecutiva, el partido se quedó fuera del Parlamento andaluz. Tras una campaña a la americana, en la que Rosa Díez intentó apoyar al candidato Martín de la Herrán con una presencia constante en Andalucía, UPyD pasó de casi 130.000 votos de 2012 a poco más de 76.000 de 2015. Entonces, las grietas abiertas en el partido por las elecciones europeas de 2014 (cuatro parlamentarios) rompieron y formaron una brecha por la que empezaron a desfilar los críticos con la dirección, los opositores y los dimisionarios.

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En menos de 20 días transcurridos desde entonces, UPyD ha tenido que nombrar gestoras en cuatro comunidades (Andalucía, Asturias, Castilla-León y Galicia, esta última este viernes). El consejo de dirección ha sufrido la baja de cinco miembros, entre ellos los diputados Irene Lozano y Álvaro Anchuelo y el portavoz en la Asamblea de Madrid Luis de Velasco. Toni Cantó ha presentado su dimisión como diputado y candidato a la presidencia de la Generalitat de Valencia. Un diputado autonómico (Ignacio Prendes, Asturias) ha sido expulsado por negociar con Ciudadanos. Otro (Alberto Reyero, Madrid) ha anunciado su pase al partido de Albert Rivera. Y se ha expedientado y suspendido cautelarmente de militancia a dos de los cuatro eurodiputados de la formación, Fernando Maura y Enrique Calvet, acusados de no respetar las normas internas.

Cada minuto crece la lista. Han protestado contra la dirección tres concejales de Ávila, el candidato a la alcaldía de Valladolid, dirigentes de Aragón, Galicia, León, Jaén... y la dirección mira ahora con preocupación hacia Baleares.

También ha habido, por supuesto, defensores de Rosa Díez, su equipo y su gestión. El consejo político del partido, por ejemplo, respaldó mayoritariamente su tesis de no acercarse a Ciudadanos y mantener la autonomía del proyecto con vistas a las elecciones municipales y autonómicas de mayo.

La formación elabora la lista de casos de corrupción que tendrá que abandonar para recuperar fianzas
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Las voces de los críticos, sin embargo, se han hecho notar más porque son mayores en número. La situación es tan inestable que hasta Maite Pagaza, jefa del eurogrupo de UPyD, firme apoyo de Díez y nuevo miembro del consejo de dirección, ha dejado todas las opciones abiertas con tal de salvar el proyecto: desde presentar su candidatura en el congreso extraordinario que será convocado tras los comicios, hasta apoyar la de Lozano, que fue anunciada esta semana, o una continuista de la dirección, que podría estar encarnada por la propia Díez o Andrés Herzog, portavoz adjunto.

Mientras las elecciones se acercan, el partido se desangra. No se marchan solo los afiliados, algunos candidatos y cargos públicos. El fracaso andaluz impidió que UPyD recuperara los 125.000 euros que invirtió en la campaña y que ahora no pueda contar con la subvención mensual que le correspondería en el caso de haber tenido un diputado. En consecuencia, la formación de Díez, que ha hecho bandera de su lucha en el caso Bankia, elabora estos días la lista de casos de corrupción que tendrá que abandonar para recuperar fianzas y ahorrarse el sueldo de abogados y procuradores. Es un síntoma de lo que está pasando: UPyD lucha por su supervivencia.

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Sobre la firma

Juan José Mateo
Es redactor de la sección de Madrid y está especializado en información política. Trabaja en el EL PAÍS desde 2005. Es licenciado en Historia por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Periodismo por la Escuela UAM / EL PAÍS.

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