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Las recetas de los enfermeros abren una guerra con los médicos

Los sanitarios afirman que los facultativos les han “humillado” e “insultado”

El ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, (centro) al inicio de la reunión del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud que aprobó l prescripción enfermera el 23 de marzo.
El ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, (centro) al inicio de la reunión del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud que aprobó l prescripción enfermera el 23 de marzo. EFE

La guerra de las recetas, hasta ahora soterrada porque la llamada prescripción enfermera no acababa de ponerse en marcha, ha estallado definitivamente entre los dos colectivos más numerosos del Sistema Nacional de Salud: médicos y enfermeros. El Consejo General de Enfermería anunció este miércoles que va a emprender acciones legales contra el Consejo General de Médicos porque considera que este ha “humillado” e “insultado” a sus profesionales al advertir de los posibles riesgos que tiene para los pacientes el hecho de que los enfermeros puedan aconsejar determinados fármacos y productos sanitarios. Su presidente, Máximo González Jurado, declaró rotas las relaciones institucionales.

La prescripción enfermera ha estado rodeada de polémica durante años, casi los mismos que llevan estos profesionales reclamando el amparo jurídico necesario para poder aconsejar o indicar el uso de fármacos a sus pacientes. Algo que, por otro lado, ya hacen en su práctica diaria. La Ley del Medicamento, aprobada en 2009 por unanimidad de todos los partidos políticos, recoge esta posibilidad, pero el reglamento que la desarrolla se ha estado posponiendo durante seis años. El mes pasado el Consejo Interterritorial, el órgano que agrupa al Ministerio de Sanidad y a todas las comunidades autónomas, aprobó por fin un borrador y la tormenta estalló.

Solo unos días después, el Consejo General de Colegios de Médicos advertía de los “graves riesgos” para la población del hecho de que los enfermeros receten, práctica que podría incluso “interferir” con el tratamiento del médico. La respuesta de los enfermeros ha sido explosiva. “Estamos ante afirmaciones propias de hooligans o talibanes, no de una corporación de derecho público”, aseguró González Jurado, que salpicó su intervención ante los medios de comunicación de calificativos como “barbaridad”, “insensatez” o “indignidad”. Le preocupan, añadió, las consecuencias en el día a día: que los pacientes puedan dudar de los profesionales que les atienden o incluso que aumenten las agresiones.

Inhabilitada por recetar

Al menos hay tres casos de enfermeras españolas que han sido juzgadas y condenadas en firme por prescribir fármacos, aseguran en el Consejo General de Enfermería. Uno de ellos es el de Begoña, una enfermera de la unidad de urgencias de un hospital de Alicante, que fue inhabilitada profesionalmente por sentencia firme durante dos años.

El Tribunal Superior de Justicia de Valencia ratificó en 2012 una sentencia previa de un juzgado de lo contencioso-administrativo que consideró probado que la enfermera suministró un antitérmico (un fármaco que baja la fiebre) a un paciente por vía intravenosa sin prescripción médica. Ella declaró que no había podido localizar al médico y quedó acreditado que posteriormente este facultativo firmó la prescripción, pero el tribunal lo consideró infracción muy grave.

El tira y afloja entre médicos y enfermeros ha hecho, por ejemplo, que la propia denominación haya cambiado en el texto del real decreto (que aún tiene que pasar por el Consejo de Estado y ser aprobado por el Consejo de Ministros). Ya no habla de prescripción, sino de indicación enfermera. González Jurado explicó que esta fue una de las peticiones del Consejo de Médicos, y que ellos la aceptaron. El ministro, Alfonso Alonso, lo dejó claro cuando presentó el acuerdo en el Interterritorial: “La prescripción va unida al diagnóstico, y los que diagnostican son los médicos”, recordó.

El presidente de los enfermeros recordó que en Andalucía existe desde hace seis años un decreto de prescripción enfermera. El Tribunal Superior de Justicia lo respaldó al considerar que no invadía competencias médicas y desde entonces los enfermeros andaluces indican medicamentos y productos sanitarios. “¿Allí no son un peligro público? ¿Solo lo son a nivel de Estado?”, ironizó González Jurado. En Andalucía los enfermeros indican 96 medicamentos que no requieren prescripción médica, como antiácidos, laxantes, medicamentos para el dolor y la fiebre, antiinflamatorios o antihistamínicos. Además, pueden recomendar productos que se usan para cuidar heridas, como vendas, gasas y apósitos estériles, o para la incontinencia urinaria. En la práctica, esto ya lo hacen en toda España, con lo que el real decreto únicamente supone que tengan mejor cobertura legal.

El Consejo de Colegios de Médicos ratificó este miércoles su rechazo a la indicación enfermera e insistió en “los riesgos de su incorrecta utilización con el consiguiente coste en salud y recursos”. La guerra puede ser larga.

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