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Filantropía frente a derechos públicos

El economista francés Guy Sorman cree que la imaginación en los Estados "está agotada"

De izquierda a derecha, Jorge Lago, Juan Luis Cebrián, José Luis Villacañas y Guy Sorman.
De izquierda a derecha, Jorge Lago, Juan Luis Cebrián, José Luis Villacañas y Guy Sorman.

¿Puede la sociedad civil sustituir parte del Estado a través de la filantropía o la donación solidaria? ¿Es esa la solución a la crisis del Estado de bienestar? La primera pregunta es el controvertido punto de partida del penúltimo libro del filósofo y economista francés Guy Sorman, El corazón americano, que acaba de publicarse en España. Y fue también la premisa sobre la que se configuró ayer el debate organizado en el Instituto Francés de Madrid en el que participaron el propio Sorman, Juan Luis Cebrián, presidente de Prisa y EL PAÍS, y Jorge Lago, editor y miembro de Podemos. El moderador fue el filósofo José Luis Villacañas.

Sorman toma como modelo el estadounidense, donde la filantropía supone el 10% del PIB, para sostener que esta sirve no solo ante el agotamiento financiero del Estado de bienestar sino y, principalmente, ante el “agotamiento de la imaginación”. “Su principal virtud es que otorga el derecho de experimentar, algo que no pueden hacer los Gobiernos porque no tienen derecho a fracasar”, explicó, poniendo como ejemplo el educativo, donde escuelas sin control público son capaces de desarrollar la excelencia frente al sistema público que tiene que garantizar la integración. Una filantropía que define como "la intervención utópica en la sociedad para que la pobreza desaparezca, que es una cosa distinta a la caridad, como erróneamente se entiende en Europa", expuso.

Cebrián refutó la tesis de partida de Sorman. Primero, porque no está de acuerdo con que “la sociedad de bienestar no se pueda sufragar en Europa. Es mentira”, sostuvo. “No creo que la filantropía pueda sustituir de ninguna manera al Estado, no puede hacerlo ni en la seguridad ni en la educación ni en la sanidad”, ejemplificó. “Probablemente el sistema mismo está en crisis pero no se puede sostener por la buena voluntad de las personas”. Cebrián puso el acento, además, en los importantes beneficios fiscales que obtienen las empresas estadounidenses por las donaciones. "No solo es un sentimiento de solidaridad", aseguró. Un sistema de beneficencia, como el que hubo en España en los años 50 y 60, en su opinión, obedece a un Estado "premoderno".

El representante de Podemos Jorge Lago también rechazó la idea de que exista una crisis “determinista del Estado de bienestar”. Sí reconoció, sin embargo, una crisis del Estado porque se ha vuelto “oligárquico” y la izquierda lo defiende. “Por eso ni ese Estado ni esa izquierda me interesan”, zanjó.