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Los mayores pagadores de Pujol hijo dicen que lo contrataron verbalmente

Los honorarios del primogénito del expresidente con la constructora Copisa eran del 2%, aunque el único documento que consta es la factural final

Once imputados en la trama de Jordi Pujol Ferrusola Atlas

La constructora Copisa, que abonó a sociedades de Jordi Pujol Ferrusola 3,59 millones de euros entre 2008 y 2009 en comisiones, lo que le convierte en el principal pagador del primogénito del expresidente catalán, reconoció este viernes que no hay ningún documento que pruebe que realizara los trabajos de naturaleza variopinta por los que facturó. El directivo de Copisa Xavier Tauler, que declaró como imputado ante el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz, admitió que contrató a Pujol Ferrusola, amigo de la infancia, de manera “verbal”. Lo mismo afirmó Luis Delso, presidente de Isolux, la segunda mayor pagadora, con más de dos millones de euros: todos los contratos eran verbales y sin ningún soporte documental.

Según fuentes presentes en el interrogatorio, Tauler no supo especificar cuáles fueron las gestiones que realizó el hijo del fundador de CiU en negocios inmobiliarios como la compra de parcelas en Terrassa y Hospitalet de Llobregat (Barcelona), en la ampliación de la refinería de Cartagena o en la compraventa de acciones del fallido complejo urbanístico de Los Merinos en Ronda (Málaga). Según él, Pujol Ferrusola se ponía a su disposición para facilitar contactos de negocio, sin mayor concreción.

Tauler, que lleva 26 años en la división de construcción de Copisa, reconoció que el único documento que daba soporte a los servicios de intermediación que supuestamente prestó Pujol Ferrusola eran las facturas finales que se giraban a sus sociedades en concepto de honorarios. Estos pagos, relató Tauler, equivalían al 2% del importe final del contrato entre Copisa y las empresas con las que esta hacía negocios.

El juez Ruz realizó este viernes una ronda de interrogatorios a 11 imputados que supuestamente facilitaron al grupo de sociedades de Pujol Ferrusola y su exesposa, Mercé Gironès, ingresar 8,5 millones de euros de 17 empresas contratistas de la Generalitat de Cataluña entre 2004 y 2012. También tomó declaración a los padres y a un hermano de Mercé Gironès, imputados por mediar en el cobró de comisiones irregulares.

Luis Delso, presidente de la consultora de ingeniería Isolux, admitió haber pagado dos comisiones a Pujol Ferrusola por un plan de entrada en el mercado electrico de Gabón (600.000 euros) y por desbloquear la concesión de unas autopistas en México (1,23 millones). De estas gestiones, reconoció Delso, no hay constancia documental más allá de las facturas. Tampoco le pedían informes de sus actuaciones, aunque Delso sostuvo que las gestiones de Pujol Ferrusola siempre fueron existosas.

Otro empresario, Gustavo Buesa, admitió que contrató a Pujol Ferrusola en 2006 para expandir su negocio en México. Los 243.368 euros tampoco figuran en ningún contrato, aunque el industrial ha aportado correos electrónicos que supuestamente prueban que hubo una relación de negocios cierta.

Ramón Gironès Pages, exsuegro de Jordi Pujol Ferrusola, reconoció ante el juez haber cobrado una comisión del 1% —él reclamó el 3%— por mediar en la recalificación y venta de una parcela en Hospitalet a una filial de Copisa, Novensauro Inmobles. Sin embargo, aseguró que en este negoció no participó —ni supo de él— su exyerno Pujol Ferrusola.

Gironès Pages se asoció al también imputado Xavier Corominas, arquitecto aparejador del Ayuntamiento de Barcelona, y presentó a este a los propietarios del terreno —la familia Cutillas— como asesor jurídico y técnico. Según Gironès, a cambio de “desatascar” la recalificación y facilitar la venta, el dueño de los terrenos le “ofreció” un 3% del valor de la operación. “Vi los cielos abiertos”, dijo al juez.

Logrado el cambio de calificación de la parcela y una vez vendida a la filial de Copisa, Gironès pidió a la familia Cutillas la cantidad pactada. Los hijos del dueño de la empresa, que acababa de fallecer, le ofrecieron solo el 1%, lo que él aceptó porque “en realidad no esperaba nada”, según las fuentes. El dinero (unos 300.000 euros) fue ingresado en una cuenta de la esposa de Gironès, Mercè Riera, que se presentó este viernes ante Ruz como “un ama de casa que no se ocupaba de los negocios” de su marido.

Su hijo, Ramón Gironés Riera, figura como accionista en las empresas familiares y según la investigación también pidió dinero a empresarios por adjudicaciones públicas. También se ha desvinculado de cualquier gestión empresarial y ha sostenido que se limitaba a hacer lo que le ordenaba su hermana, Mercé Gironés, esposa de Jordi Pujol Ferrusola.

La sesión de este viernes por la mañana la cerró Carlos Sumarroca Claverol, consejero delegado entre 2003 y 2009 de la empresa Emte. Sumarroca admitió que contrató los servicios de intermediación de Pujol Ferrusola “en una única ocasión” en 2008 para prestar asesoramiento en la implantación de la empresa en México. El empresario afirmó que tanto el contrato como el cumplimiento de los servicios, por los que abonó 132.800 euros más IVA a la sociedad de Pujol Ferrusola Project Marketing, están documentados y acreditados. También aseguró que los contratos con la Generalitat apenas suponen el 5% de la facturación de Emte, de unos 800 millones en 2008. Sumarroca fue el único de los imputados interrogados que aportó algún tipo de soporte documental de los trabajos realizados por Pujol Ferrusola

Por la tarde siguieron declarando empresarios que tuvieron negocios con Pujol Ferrusola. El primero en ser interrogado fue Alejandro Guerrero, empresario del sector inmobiliario. Este reconoció que el hijo de Pujol le contactó para proponerle la construcción de un edificio de apartamentos en Ibiza y le buscó inversores para cubrir los 30 millones de euros que costaba la obra. A cambio Pujol Ferrusola recibiría parte de los beneficios de la gestión de los inmuebles. Según el empresario, el hijo del expresident iba a comprar uno de los apartamentos valorado en un millón de euros. Sin embargo, en 2012, tras haber abonado 200.000 euros perdió este montante porque no pudo pagar los 800.000 euros que le quedaban por pagar. Para entonces, la investigación sobre su patrimonio ya estaba iniciada.

Gustavo Buesa, director de la empresa de vertederos Gestió y Recuperació de Terrenys, admitió que Pujol Ferrusola entró en su negocio cuando estaba en dificultades, aunque desvinculó el desembarco del hijo del político, con 300.000 euros, del desbloqueo de la licencia para operar en el Ayuntamiento de Tivissa (Tarragona). Buesa y su socio Josep Mayola compraron a Pujol Ferrusola su participación, por cinco millones de euros, diez días antes de vender el 80% de la sociedad a FCC.

El jueves y el viernes, el magistrado interrogará a otras 27 personas, esta vez como testigos. Entre ellas se encuentra Jordi Puig, hermano del consejero catalán de Empresa y Empleo, Felip Puig.

En el auto -resolución razonada- del pasado 22 de octubre en el que Ruz citaba a los imputados y a los testigos, el magistrado destapaba que el 4 de agosto, seis días después de recibir la citación para declarar como imputado, el pasado 15 de septiembre, el primogénito de Pujol movió 2,4 millones de euros desde una cuenta de Andorra hacia una mercantil mexicana denominada Anzuelos Soluciones S.A. En su declaración judicial del pasado septiembre, Pujol Ferrusola, imputado al menos desde febrero de 2014, negó disponer de cuentas bancarias en el extranjero.

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