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Rato pide la baja temporal del PP por el caso de las tarjetas opacas

El expresidente de Caja Madrid solicita la suspensión "hasta que todo quede esclarecido"

Después de un día en el que la presión contra él en el PP fue muy intensa, Rodrigo Rato decidió a última hora de la tarde enviar una carta a María Dolores de Cospedal, secretaria general del partido, en la que solicita la “suspensión temporal de militancia del Partido Popular, hasta que todos los hechos queden esclarecidos”, en referencia a su implicación en el escándalo de las tarjetas de Caja Madrid-Bankia.

Tras una semana en la que se había resistido a presentar su baja voluntaria pese a la presión de Mariano Rajoy y sus fieles —Carlos Floriano anunció la apertura de un expediente informativo y calificó de “hecho detestable” el uso de las tarjetas—, Rato se rindió ayer. Sin embargo, el exvicepresidente, en esa carta a Cospedal, insiste en su inocencia. Según el comunicado del PP, Rato reitera su firme convicción “de haber actuado siempre dentro de la legalidad”. “En el convencimiento de que esas tarjetas emitidas, conocidas y controladas por la entidad eran para uso personal y formaban parte de mi salario. Como tal, eran declaradas y contabilizadas”, añade el exministro.

En el texto, el hombre que aspiró a la sucesión de José María Aznar y perdió esa batalla contra Rajoy dice entender que en “estos momentos, en interés del PP”, debe tomar la decisión de solicitar su suspensión temporal de militancia hasta que los hechos queden esclarecidos. Y asegura estar “a disposición del partido para todas las explicaciones que se me requieran ante los órganos pertinentes”.

Unas horas antes de esta rendición, similar a la que se ha producido en otros escándalos en los que los afectados se van voluntariamente antes de que los echen, el PP había dejado claro a Rato y a los demás que el final iba a ser el mismo, por las buenas o por las malas. El PP preparaba la suspensión cautelar de militancia, y así quedó patente en la reunión del Comité Ejecutivo Nacional, pero había decidido hacerlo “con todas las garantías y después de escucharles, porque todo el mundo tiene derecho a ser oído”, según explicó María Dolores de Cospedal. La rueda de prensa que ofreció parecía precisamente destinada a convencer a Rato y a los demás de que era inútil resistirse y la mejor opción era la que finalmente tomó el exvicepresidente.

“Intentaremos resolverlo de la manera más justa posible”, había dicho el propio Rajoy. Es cuestión de tiempo, explicaban los dirigentes consultados. “La decisión se tomará dentro del ámbito de la rapidez”, explicó Cospedal.

Nadie pronuncia siquiera su nombre, para Rajoy es “esa persona por la que usted se interesa”, pero Rato es el centro de casi todo en el PP en este momento. El partido esperaba una decisión de su líder, y el presidente a su vez confiaba, como es habitual, en que la enorme presión que sufría Rato y el nulo apoyo que le llegaba de la cúpula —Cospedal confesó que no había hablado con él y aseguró que todo el PP “está indignado y escandalizado”— le llevara a presentar voluntariamente su baja como militante. Rajoy confío una vez más en la victoria por agotamiento y lo logró de nuevo.

Con la salida de Rato, Rajoy quedará con Javier Arenas como el único superviviente de los históricos del PP, tras la salida de escena, entre otros, de Francisco Álvarez-Cascos, Jaime Mayor, Alberto Ruiz-Gallardón, Eduardo Zaplana, Ángel Acebes, Federico Trillo, Jaume Matas.

Rajoy ha dejado el asunto en manos de Cospedal, que fue quien lo explicó internamente y apuntó hacia la suspensión cautelar de militancia, o al menos así lo interpretaron los dirigentes. “Todos estamos escandalizados pero si tenemos que hacer algo hay que hacerlo cargados de razón. Vamos a aplicar el procedimiento establecido, que permite que las personas puedan defenderse”, explicó la secretaria general.

Los demás partidos y sindicatos ya han echado a los miembros afectados, pero el PP esperó a ver qué hacía Rato

Todos los demás partidos y sindicatos ya han echado a los miembros afectados, pero el PP esperó a ver qué hacía Rato. Cospedal explicó que su formación pretende evitar lo que le ha pasado al PSOE, esto es, que Virgilio Zapatero ha sido expulsado sin ser oído y ha decidido acudir a los tribunales ordinarios para defenderse.

En el partido son mayoría los que querían una resolución rápida de un asunto que está haciendo mucho daño a su imagen, según admiten en privado. Pero pocos se animaban a decirlo en público. Solo lo hizo Alberto Fabra, presidente valenciano, ante la prensa; porque después, en la reunión y ante Rajoy, nadie habló del asunto. “¿Cree que el PP debe expulsar a Rato?”, le preguntaron los periodistas a Fabra. “Creo que sí, no caben esas conductas en estos momentos de desconfianza entre ciudadanos y políticos”, dijo.

Cospedal y Rajoy defendieron que el escándalo se ha conocido gracias al Gobierno. Y la secretaria general, preguntada sobre la decisión de nombrar a Rato y Miguel Blesa, que se tomó en el PP, sentenció: “Todos los gobiernos ponen personas al frente de instituciones. Pero lo importante es que ha sido un Gobierno del PP el que ha hecho que esto se sepa”.

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