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Rubalcaba y Duran buscan romper la incomunicación de Mas y Rajoy

Rubalcaba y Duran mantienen una vía de comunicación para sortear el silencio de Mas y Rajoy

El plan es solo, por ahora, preservar el contacto

Rubalcaba y Duran i Lleida dialogan en el Congreso.
Rubalcaba y Duran i Lleida dialogan en el Congreso.

“¿Hablas tú con Mas y lo intentas? ¿Y tú con Rajoy, si te llama?” Algo así se dijeron —según cuenta el entorno de ambos— el pasado día 10 en los pasillos del Congreso el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, y el portavoz de CiU, Josep Antoni Duran. Era el punto y aparte a una corta conversación de pasillo que, aunque privada, había sido todo menos secreta. A la vista de parlamentarios y periodistas, Rubalcaba y Duran escenificaron lo que ellos defienden como un intento de mantener vivo el diálogo Madrid-Barcelona en un momento de máxima tensión por el órdago independentista de la Generalitat de Cataluña. Los dos, desde ambos lados de ese puente aéreo, rechazan —con matices al margen de eso— la opción de la independencia, los dos apelan al “diálogo” sin límites, y los dos están en dificultades.

Rubalcaba es líder de la oposición y cabeza de uno de los dos grandes partidos nacionales, el PSOE, un partido que ha gobernado y aspira a volver a hacerlo. Se siente en la necesidad de reclamar respeto a las reglas de juego, de proteger la Constitución, pero huye como de la peste de la identificación con un PP al que tacha de “inmovilista”. Quiere que quede claro su rechazo a la reciente política catalana de hechos consumados pero, a la vez, culpa por igual a la Generalitat y al Gobierno de Mariano Rajoy de la situación creada en Cataluña. Todo se encauzaría, sostiene, si unos y otros se sentaran a hablar. A ser posible, de la propuesta que lanzan los socialistas: una reforma constitucional para dar “singularidad” a Cataluña.

Duran es nada menos que la voz de CiU en el Congreso de los Diputados, pero su poder en la coalición nacionalista es en realidad escaso —Unió apenas representa el 25% de CiU—. Y más escaso aún en este momento, porque Duran se ha desmarcado abiertamente del camino independentista que han tomado Artur Mas y su partido, Convergència, de modo que su capacidad de influencia sobre el presidente catalán está bajo mínimos.

A pesar de todo ello, fuentes cercanas a Rubalcaba y Duran aseguran que ambos se han conjurado para mantener el puente tendido y, en lo que puedan, intentar frenar a Mas y empujar a moverse a Rajoy. No fijan, por ahora, mimbre ni límites a ese diálogo. Se emplazan más bien a no romper el contacto. Terminado el debate monográfico del pasado día 8 en el que el Congreso negó la competencia a Cataluña para convocar el referéndum soberanista, el secretario general del PSOE y el portavoz de CiU temen que la cuestión vuelva a dormitar hasta el próximo arreón del bloque soberanista.

Esto no es el plan Ibarretxe, no basta con decir “no” a las pretensiones de la Generalitat, el problema no va a desaparecer”, dicen fuentes del entorno del dirigente socialista. “Hay que activar el diálogo y mantener viva la preocupación”. Rubalcaba y Duran, añaden estas fuentes, coinciden en que “el problema es político y empeorará”. El secretario general del PSOE no va a llamar al presidente del Gobierno porque considera que le corresponde a este llamar, pero asegura que, cada vez que se produzca la comunicación, tratará de convencerlo de que la única salida es reformar la Constitución o, como mínimo, “abrir el diálogo”. Duran mantendrá igualmente la bandera del diálogo izada desde su doble condición de portavoz de CiU en Madrid y veterano en Cataluña.

¿Diálogo sobre qué? Por ahora, básicamente sobre cómo mantenerlo abierto. Más adelante, el PSOE confía en que triunfe su propuesta de reformar la Constitución dando en ella “singularidad” a Cataluña. Duran es partidario de abordar también la apuesta del PSOE, pero se plantea una dificultad infranqueable: CiU quiere que los catalanes puedan votarla en una consulta acotada en Cataluña junto a la propuesta independentista.

Casi nadie en CiU espera que haya cambios significativos en la actitud del Gobierno respecto a Cataluña. “Probablemente Duran es el único que cree que el diálogo sobre este tema puede tener resultados en el corto plazo”, afirman fuentes del grupo parlamentario Catalán.

Estas fuentes explican que Duran cree que puede haber una oportunidad para el diálogo en el lapso de tiempo que habrá entre las elecciones europeas del 25 de mayo y la Diada del Once se Septiembre. Duran intentará aprovechar estos tres meses escasos para ver si hay algo que pueda moverse en el PP. Después tiene asumido que será imposible, pues el otoño se adivina imprevisible por la convocatoria de la consulta que el Gobierno impugnará.

Además, a partir de otoño la campaña para las elecciones municipales y autonómicas volverá a enrocar a los partidos en sus posiciones. Y si CiU no se mueve tampoco lo hará el PP, muy condicionado por el auge de UPyD y la posible irrupción de Vox en el panorama político. Solo dos cosas pueden obligar a los partidos a mover ficha: la presión de la calle en el flanco soberanista y la de los poderes económicos, que ya han redoblado su presión sobre CiU y PP para que encuentren una salida.