Impulsores de la Marcha de la Dignidad se desvinculan de los altercados

"El 99,99% de los participantes se manifestó de forma pacífica", aseguran

Incidentes desde el tramo que va de la plaza de Colón y Cibeles.
Incidentes desde el tramo que va de la plaza de Colón y Cibeles. ULY MARTÍN

Varios colectivos e impulsores de la Marcha de la Dignidad, que acabaron el pasado 22 de marzo con enfrentamientos violentos entre radicales y antidisturbios, se desvincularon ayer en declaraciones a EL PAÍS de esos altercados. "El 99,99% de los participantes se manifestó de forma pacífica", resaltó José Caballero, secretario de organización del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), uno de los principales colectivos que organizaron la protesta, que acabó con 24 detenidos y más de 100 heridos (67 de ellos, policías).

"Nos concentramos después en plaza de Castilla para pedir la libertad de los arrestados porque creemos que todo el que se sumó a la marcha tiene derecho a una protección. Pero si hubo algún violento, que se adopten las medidas", añadió Caballero, quien afirmó que "la misma policía estaba infiltrada" en los disturbios.

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En esa tesis insistió José Coy, del Frente Cívico e impulsor de la columna llegada desde Murcia y la Comunidad Valenciana: "Los organizadores no tenemos ninguna responsabilidad. No sabemos quiénes son [los violentos]. Pero mucho me temo que alguno venía del Estado. Al Gobierno le convenía".

Una idea que mantienen también otros coordinadores de la Marcha. Como Manuel Cañada, de la columna de Extremadura, que insistió en que los radicales representaron un "número pequeñísimo" de los manifestantes: "Aquello fue una intervención premeditada de la policía. El poder está muy nervioso. Y necesitaba convertir un conflicto social en un problema de orden público". Pedro Serna, secretario general de la CNT —sindicato que se sumó a la protesta con unas 300 personas—, también achaca los incidentes a la actuación de los antidisturbios. "La intervención fue por parte de la policía antes de que la manifestación terminase", dijo. "Nosotros no participamos en los altercados violentos. Y no entramos a condenar nada porque eso fue un hecho aislado".

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Los impulsores, además, subrayaron que ellos no pueden controlar la presencia de violentos en manifestaciones tan grandes. "No podemos evitar que se cuelen algunos grupos de estas características. No tenemos capacidad para controlar a tantísima gente", recalcó Caballero, quien cifró en más de dos millones de personas los asistentes al 22-M. El representante del SAT subrayó que estudiarán con el resto de colectivos si adoptan medidas para tratar de evitar altercados similares en marchas futuras: "No queremos encapuchados".

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