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El Gobierno emplaza a la Generalitat a seguir solo las vías constitucionales

Santamaría rechaza la oferta de Homs y reafirma que la consulta es imposible

Santamaría, Guindos y Gallardón.

Muchas fuerzas se están moviendo, sobre todo en el PSOE y en los empresarios catalanes y del resto de España, para buscar una salida al conflicto entre el Ejecutivo y la Generalitat por la convocatoria de una consulta independentista. Pero a pesar de las buenas palabras y del aparente movimiento de Francesc Homs, mano derecha de Artur Mas, al aceptar que voten todos los españoles siempre después de una consulta en Cataluña, el Gobierno dejó muy claro ayer que todo sigue igual. Ni hay reunión prevista entre Mariano Rajoy y Artur Mas, ni el Ejecutivo ve ninguna salida que no pase por la renuncia a esa consulta.

La vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, que esta misma semana se reunió en La Moncloa con Josep Antoni Duran, número dos de CiU que siempre ha buscado una tercera vía, contestó mostrando que no hay acercamiento. “Al señor Homs hay que decirle que el procedimiento es el que manda la Constitución, que es muy claro. En las decisiones que comportan un cambio constitucional, debe decidir el conjunto de los españoles en base al procedimiento establecido”. “Para el referéndum en toda España hay un procedimiento bien delimitado”, insistió.

Mas asegura que “la decisión de qué tiene que ser Cataluña es de los catalanes”

El Gobierno explica con claridad, ya sin micrófonos, su posición. Homs plantea que el Ejecutivo permita a la Generalitat hacer en Cataluña una consulta que no sería vinculante, y por eso ellos la consideran legal, y después se abriría un proceso de negociación que concluiría en una reforma constitucional votada por todos los españoles. El Ejecutivo asegura que ese camino es inviable. Para el Gobierno, la consulta no es ilegal porque sea vinculante o no. Prácticamente ningún referéndum, salvo el de la reforma constitucional, lo es, explica el Gobierno. De hecho, no lo fue ni el de la OTAN, recuerdan desde vicepresidencia. El problema no es ese: es la pregunta. Ni la Generalitat puede convocar una consulta, vinculante o no, sobre algo que compete a todos los españoles como la estructura del país —se está planteando la posibilidad de romper España y crear dos estados nuevos— ni el Gobierno podría autorizar esa consulta que considera inconstitucional. Por tanto, la situación está donde estaba, aunque el Ejecutivo sí cree que a medida que se acerque la fecha elegida —9 de noviembre— y crezca la presión del empresariado catalán e incluso de los sectores de CiU no independentistas, especialmente en Unió, habrá más intentos para buscar soluciones.

Pero el Gobierno cree que Mas, y así se lo ha dicho a Rajoy en sus reuniones discretas, no tiene margen para renunciar a la consulta y a partir de ahí negociar, que es lo que le reclama el presidente del Gobierno. Con lo cual de momento la estrategia pasa por dejar pasar el tiempo a la espera de que Mas rectifique y mantener la presión a través de empresarios e intermediarios.

La vicepresidenta dejó clara esa sensación del Ejecutivo de que CiU lanza mensajes contradictorios. “Cada día nos plantean una cuestión diferente. Oímos muchas cosas. En un momento como este se requiere estabilidad. Las cosas tiene que analizarse bien antes de plantearlas. Hay que contarles a los ciudadanos que [con la independencia] se salen del euro, con las implicaciones que eso tiene. Hay que contarlo todo. Pero lo que es seguro es que lo que es España lo decide todo el pueblo español”, remató. El asunto en cualquier caso será uno de los temas estrella del debate sobre el estado de la nación, que según anunció se producirá el 25 y 26 de este mes.

ERC advierte a CiU de que le retirará su apoyo si varía el rumbo de la consulta

En Cataluña, esas palabras de Homs que no tuvieron efecto alguno sobre el Gobierno despertaron el malestar de las filas más soberanistas. Esquerra Republicana vio en las palabras del consejero una marcha atrás en toda regla, algo que obligó ayer al propio presidente Mas a asegurar que nada ha cambiado en su hoja de ruta. “Estamos donde siempre hemos estado, la decisión de qué tiene que ser Cataluña corresponde a los catalanes, igual que la decisión en Escocia es de los escoceses”.

La frase del presidente iba dirigida directamente a su socio y líder de Esquerra, Oriol Junqueras, quien horas antes se había expresado casi en los mismos términos: “ERC será leal a que solo los catalanes decidan el futuro de Cataluña”. Con ello el republicano intentó dejar claro que CiU puede despedirse de su apoyo si varía el rumbo aunque solo sea para demorar el proceso.

El presidente catalán procuró no desautorizar a Homs. De ahí que insistiera en la idea de que en caso de que los catalanes opten por la independencia en la eventual consulta del 9 de noviembre serán necesarias múltiples negociaciones. “La situación se tendría que comentar o hablar no solo con Madrid, sino también con Bruselas y con otros países del mundo”, dijo.

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