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Seis alcaldes para Cudillero

La localidad asturiana ha tenido media docena de regidores en dos años

Todo el enredo comenzó con una denuncia del jefe de la Policía Local al primer alcalde

El exalcalde de Cudillero, Francisco González.

Aparecieron con un sobre en la mano. Y le dijeron: “Toma el dinero y lo repartes entre los policías”. Iván Flórez, el inspector jefe de la Policía Local de Cudillero (Asturias, 5.600 habitantes) se quedó perplejo. Corría el verano de 2008 y apenas hacía tres meses que había tomado posesión del cargo. Los hosteleros se le habían acercado porque querían pagar por las horas extraordinarias que la policía local tenía que hacer para velar por la seguridad en los chiringuitos que en verano se montan en esta localidad a orillas del Cantábrico. Así relata la escena el jefe del cuerpo de seguridad, que lleva desde entonces envuelto en una batalla judicial contra Francisco González, el exalcalde socialista del municipio, al que todos llaman Kiko.

Este extraño episodio está en el origen de las denuncias cruzadas en los tribunales entre el jefe policial y el exalcalde, y que han llevado a esta localidad pesquera y turística a tener seis alcaldes —dos de ellos, en funciones— en los últimos dos años. En la corporación pixueta, de los ocho concejales del PSOE elegidos por los ciudadanos solo queda uno, la actual alcaldesa en funciones, Olga Fernández, que iba de número siete en la lista. La cascada de renuncias y dimisiones del último año en las filas socialistas ha conducido al grupo a quedarse sin candidatos a los que poder presentar: los dos que le quedan están invalidados por los tribunales. Los suplentes, al no haber pasado por las urnas, no podrán ser alcaldes. Una comisión gestora que respete los equilibrios de las elecciones —ocho representantes para el PSOE; tres, para el Partido Popular; y dos, para Foro Asturias—, es la última fórmula a la que ha recurrido el PSOE para no ceder el poder a la oposición.

Cuando, en 2008, el inspector Iván Flórez le contó al entonces alcalde el episodio del sobre, Kiko —siempre según el relato de Flórez— dijo que pondría coto a la cuestión. Un año más tarde, al comprobar que los folletos de las fiestas de la parroquia de San Martín de la Luiña, que pertenece a Cudillero, incluían de nuevo en su partida de gastos el pago bajo cuerda a los policías, Flórez se plantó ante Kiko y le dijo que si no hacía algo, pondría en conocimiento del juzgado de Pravia estas prácticas irregulares: la fórmula de trasladar el pago de horas extras de los policías a los hosteleros no podía continuar.

Francisco González, del PSOE, llevaba 21 años al frente de la alcaldía

Sin embargo, la advertencia se volvió contra el policía. A partir de mediados de septiembre de 2008, Kiko abría tres expedientes disciplinarios a Flórez y acababa llevándolo a los tribunales, acusándole de ser el que solicitaba los pagos para los policías.

En mayo de 2012, el jurado por unanimidad absolvió al policía de los delitos de cohecho. El Tribunal Superior de Justicia ratificó esta absolución y consideró probado que el alcalde urdió una trama contra el agente. El asunto está ahora en manos del Tribunal Supremo.

Tras ser absuelto, el inspector Flórez, de 39 años, junto con otros tres hosteleros de Cudillero, interpuso una querella contra el exalcalde González por haber tejido una “red clientelar” para obtener fondos mediante cobros ilegales a los dueños de los chiringuitos. Para entonces el alcalde ya había dejado el Ayuntamiento y había sido elegido diputado en la Junta General del Principado, el parlamento regional. La denuncia fue admitida a trámite por el Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA), que en mayo pasado ordenó abrir juicio oral contra el político por un delito continuado de exacciones ilegales. En ese momento, Kiko dejó el escaño en la cámara de Oviedo. Todavía está pendiente de sentarse en el banquillo.

Carmen Pérez García de la Mata, presidenta del PP de Cudillero, resume así la salida de Kiko del Ayuntamiento en mayo de 2012 tras 21 años de mayorías absolutas: “Cuando se empieza a oler que va a ser imputado es cuando decide irse”. Con ello, espera protegerse como aforado, señala la edil popular en un restaurante del pueblo. Algo que el alcalde niega tajantemente: “Me podría haber ido al grupo mixto para mantener la condición de aforado, pero elegí dimitir por coherencia política”, señala. Kiko lleva el peso de los acontecimientos escrito en la cara. Pasa malas horas. “Nunca me he beneficiado de la política”, asegura.

El exalcalde insiste en que fue Flórez quien consintió los pagos en negro a los agentes y le acusa de haber participado en una campaña para desacreditarle. Pero reconoce que la batalla judicial en el Supremo la tiene perdida. “No tengo ninguna esperanza”, comentaba el jueves.

“He tenido mala suerte con la justicia”, afirmaba González, de 56 años y que mantiene el cargo de secretario general de la agrupación socialista de Cudillero. Sus detractores le acusan de haber actuado como un virrey durante sus seis mandatos municipales y de seguir controlando los designios del consistorio desde ese puesto orgánico.

Una gestora, última opción para acabar con el desgobierno

Con su salida de la alcaldía, el 25 mayo de 2012, se acaba la estabilidad en el municipio. Con él se va su número dos, Jesús Pallarés. Se hace con el cargo de alcalde el número tres de la lista, Gabriel López; un hombre que dura seis meses en el puesto: el 28 de diciembre de 2012 se va aduciendo motivos personales, aunque más tarde sus allegados digan que se fue harto de tantas presiones por parte de Kiko, según publicó la revista Atlántica XXII.

Es en estos últimos seis meses cuando el culebrón político-judicial adquiere su máxima complicación. Ante el vacío de poder, el PSOE intenta aupar a la alcaldía a Ignacio Fernández, un hombre que no iba en las listas electorales. Para ello tienen que renunciar a ser alcaldes los concejales y los suplentes, y entrar en las listas Fernández por el artículo 182 de la Ley del Régimen Electoral General, pensado para situaciones excepcionales como en Euskadi, donde ediles dejan en muchos pueblos su puesto. Una de las que renuncia, Victoria López, lo hará poniendo por escrito que dimite “por exigencia” del exalcalde.

Foro Asturias lleva el asunto a la justicia. El Constitucional tumba el nombramiento de Fernández por no haber ido en las listas. El PSOE presenta a alcalde a uno de los concejales, Luis Fernández Garay, exmarinero, según él mismo con escasos fundamentos políticos. El Constitucional vuelve a tumbar este nombramiento (por haber renunciado al puesto meses antes). La espiral crece hasta llegar a la situación actual, en que el PSOE intenta que una comisión gestora, controlada por el grupo socialista, se haga cargo del Ayuntamiento mientras la oposición planta la batalla en los tribunales.

La oposición sostiene que todo este embrollo obedece a maniobras en la sombra de Kiko para no perder el poder. Acusan al exalcalde haber creado una red clientelar. De construir a lo largo de los años una plantilla de 110 trabajadores (para solo 5.600 habitantes) que supone ganarse a 110 familias del pueblo. El exalcalde niega haber forzado ninguna dimisión. Dice que las maniobras de PP y Foro son un atajo para conseguir, vía tribunales, lo que no obtuvieron en las urnas.

Mientras, la guerra entre el policía y el Ayuntamiento sigue. En la casa consistorial hay un papel que impide el paso a las dependencias al inspector Flórez, o a cualquier otro policía local salvo que pida permiso en la alcaldía.

 

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