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Desconcierto en el PP ante una estrategia que da el altavoz a Bárcenas

Arenas, Mayor. Acebes y Rato también retiran la demanda contra EL PAÍS

Sáenz de Santamaría, ayer, tras el Consejo de Ministros.

Estrategia suicida, ausencia total de un plan o disparo en el pie. Entre estas tres ideas se debatía este viernes internamente un PP desconcertado después de una jornada demoledora para la imagen del partido. Nadie acaba de entender por qué Dolores de Cospedal no evitó el “espectáculo”, en definición muy extendida, de ver en todas las televisiones la imagen de su choque en directo con Luis Bárcenas desde la cárcel, que con su memoria, su aplomo y sus gravísimas acusaciones dominó enseguida la escena. Los más cercanos a Cospedal explicaban que no se trataba de una cuestión de estrategia política, sino de honor. Ella estaba decidida a llegar hasta el final en la defensa de su honor, costara lo que costara, señalan, y por eso no quiso retirar la demanda, a pesar del riesgo enorme que eso suponía para el partido.

La decisión de Cospedal ha roto totalmente la estrategia del PP y del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que consistía en no decir una palabra sobre el caso Bárcenas para intentar que desapareciera del primer plano. “Ya hemos dicho todo lo que teníamos que decir sobre este tema”, era la respuesta ante cualquier pregunta sobre este tema desde el regreso de las vacaciones de agosto. Y, de hecho, habían logrado que las encuestas mejoraran con ese silencio.

Lo que más preocupa en el PP es que esta estrategia o decisión de Cospedal ha dado un nuevo y potentísimo altavoz a Bárcenas, que ha denunciado alto y claro, en directo, que toda la cúpula del PP cobró dinero en negro que él mismo les entregó.

“Esto no es nuevo. El presidente y todos los ministros han manifestado su posición claramente”, contestó Soraya Sáenz de Santamaría, a quien el regreso de Bárcenas al primer plano sorprendió en pleno Consejo de Ministros como presidenta en funciones ante la ausencia de Rajoy, de viaje oficial en Panamá. Y es cierto que las acusaciones no son nuevas. Bárcenas se ha reafirmado. Pero por primera vez las ha hecho en directo, y ante Cospedal.

El PP mantiene su denuncia pero quiere evitar que se repita el “espectáculo” de ayer

Algunos dirigentes están preocupados porque este caso está “desfigurando el papel de la secretaria general”, aunque nadie cree que Rajoy se esté planteando cambios en el PP de forma inminente. Si acaso cuando se acerquen las europeas hará un paquete de cambios en el Gobierno, el PP nacional y el PP andaluz, señalan. Otros temen que tenga consecuencias para la imagen de Cospedal y ponga en riesgo la victoria electoral en Castilla-La Mancha en 2015, clave para su carrera política. Los cospedalistas argumentan que es muy injusto que precisamente ella, la que más se ha enfrentado a Bárcenas, la que no estaba en los años del apogeo de Gürtel, cargue con el mayor coste de imagen. Aunque a otros les pareció desleal que ella dijera que no sabía si otros habían cobrado, aunque a ella se lo habían negado, al estilo del “cada palo que aguante su vela” que tan mal sentó al principio de la crisis del caso Bárcenas. Muchos la acusan en privado de ir por libre. De hecho, ella presentó la demanda que el viernes se dilucidaba sin consultar con nadie, y con ello forzó que los otros dirigentes también acabaran presentando otra más tarde.

El abogado de la número dos de los populares, Adolfo Prego, comunicó en la vista celebrada en Toledo que Cospedal, después de que Bárcenas haya reconocido la autoría de los papeles, retiraba su demanda contra EL PAÍS. “La razón de demandar a EL PAÍS ya no tiene el fundamento que tenía inicialmente”, afirmó el letrado. El entorno de Cospedal incidió en que “la esencia” del juicio es la defensa del honor de la secretaria general y, en su opinión, quedó aclarado lo fundamental: que no cobró sobresueldos. En palabras de la senadora Carmen Riolobos, “ha quedado demostrado que Bárcenas miente, porque no ha podido demostrar las acusaciones que hizo contra la presidenta de Castilla-La Mancha”.

Pocas horas después de que Cospedal retirara la demanda contra la empresa editora de EL PAÍS por la publicación de los apuntes manuscritos del extesorero, el partido comunicó que el exvicepresidente económico Rodrigo Rato; el exministro Ángel Acebes; el actual vicesecretario de Política Local y Autonómica del PP, Javier Arenas, y el portavoz popular en el Parlamento Europeo, Jaime Mayor, también renunciaban a esta acción judicial contra EL PAÍS por “coherencia” con la decisión tomada por la secretaria general. No obstante, mantienen la demanda “contra el autor de los falsos papeles publicados”. Anteriormente, ya habían retirado la demanda contra EL PAÍS la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez, y el locutor Federico Jiménez Losantos.

El PP, como partido, tampoco retirará la acción judicial presentada el pasado 6 de marzo, lo que podría llevar a un nuevo espectáculo como el de ayer, aunque diversas fuentes señalan que harán lo posible para que no se repita. Tampoco retiran su demanda el expresidente del Gobierno José María Aznar, su yerno, Alejandro Agag; el arquitecto que remodeló la sede del PP, Gonzalo Urquijo; y el expresidente de Sacyr Luis del Rivero.