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Susana Díaz reparte culpas entre Zapatero y Rajoy por la crisis catalana

"No fue acertado decir que se apoyaría cualquier 'Estatut", afirma la presidenta andaluza

Todo el PSOE arropa a la mandataria de la Junta de Andalucía en una conferencia en Madrid

Díaz y el catalán Pere Navarro se han reunido más tarde para acercar posturas

En el último año, el análisis de la dirección federal del PSOE sobre la explosión soberanista en Cataluña ha sido siempre este: un reparto de culpas al 50% entre el Gobierno de CiU, que según los socialistas ha alzado la bandera independentista para desviar la atención de su política de recortes, y el PP de Mariano Rajoy, que fomentó la "catalanofobia" al recurrir ante el Constitucional el Estatuto de 2006. Y también, como tercer factor, a la propia sentencia del Constitucional. Este jueves, la presidenta de la Junta de Andalucía, la socialista Susana Díaz, ha deslizado un elemento de responsabilidad más, anterior a esos tres: el apoyo que dio el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero al proyecto de Estatuto catalán, alentando al entonces Ejecutivo tripartito (PSC-ERC-ICV) que lo impulsó. Aquel proyecto, plagado de artículos inconstitucionales en su origen, fue primero recortado por el Congreso y después por el Constitucional.

"No fue un acierto afirmar que se aceptaría cualquier texto del Estatuto que viniera de Cataluña", ha dicho Díaz durante un desayuno informativo organizado por el Forum Europa en Madrid. Después ha añadido: "Pero tampoco lo fue iniciar una ola de anticatalanismo en España recogiendo firmas contra el Estatuto. Y tampoco podemos olvidar la sentencia del Constitucional sobre un texto ya aprobado, enmendado y refrendado por los ciudadanos catalanes. ¿Alguien pensó que no iba a pasar nada?" Según la presidenta de la Junta, la situación actual, que es responsabilidad "de todos", solo se resolverá "con diálogo" y con la reforma constitucional que propone el PSOE. "Yo no concibo la ruptura de la unidad de España", ha afirmado. El primer secretario del PSC, Pere Navarro, la escuchaba en primera fila cuando ha agregado: "Cuanto antes desmontemos la trampa del 'derecho a decidir', más fácil será la salida. ¿Decidir qué, la independencia de Cataluña? Ese derecho no existe. A ese nos oponemos". No ha respondido, sin embargo, a la pregunta de si cree que habría que suspender la autonomía de Cataluña si la Generalitat convoca un referéndum ilegal.

Díaz, que tomó posesión de la presidencia de la Junta hace un mes, tras la renuncia de José Antonio Griñán, ha estado arropada en la sala de conferencias del hotel Ritz por la plana mayor de su partido: el propio Griñán, presidente del PSOE; el secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba; la vicesecretaria general, Elena Valenciano, dirigentes del PSOE andaluz y de otras federaciones, diputados y algún miembro del antiguo Gobierno como los exministros Elena Salgado, Miguel Ángel Moratinos y José Blanco.

La referencia a la responsabilidad del PSOE en la crisis territorial, aunque Susana Díaz solo la deslizó tímidamente, sonó a nuevo. “Que aquella frase de Zapatero pudo ser un error es algo asumido desde hace tiempo por una parte importante del partido. Pero es verdad que públicamente no se dice”, comentaba más tarde un dirigente federal. La número dos del PSOE, Elena Valenciano, ha sido preguntada, en otro acto público, por las palabras de Díaz sobre la responsabilidad del Gobierno socialista en la situación creada en Cataluña. "Comparto al 100% el discurso de la presidenta andaluza. Tiene muchísimo fundamento", ha dicho Valenciano. Ella, no obstante, ha vuelto a poner el énfasis en el "anticatalanismo furibundo" del PP y ha subrayado que "mejor que hablar de lo sucedido hasta ahora es ver lo que hay que hacer a partir de ahora". En su opinión, "los dos presidentes, Mas y Rajoy, tienen la responsabilidad de sentarse a hablar".

Después de la conferencia, Susana Díaz y el catalán Pere Navarro se han reunido durante hora y media en la sede de la Junta de Andalucía en Madrid para acercar posturas. En esa cita —que estaba prevista con anterioridad, según fuentes del PSC— Navarro ha pedido a Díaz que intenten centrarse en lo que PSOE y PSC comparten y aparquen la “discrepancia” que mantienen sobre el llamado “derecho a decidir” (defendido por el PSC y rechazado por el PSOE).

Junto al asunto catalán, la presidenta andaluza ha centrado su discurso en la denuncia de la política económica del Gobierno y ha anunciado que la semana próxima se reunirá con el presidente Rajoy y le pedirá que ponga en marcha de manera "urgente" el cambio en el modelo de financiación autonómica. En este punto también ha tenido críticas para el Gobierno anterior, cuando ha pedido "prudencia" ante las mínimas señales de recuperación de las que está presumiendo el Ejecutivo: "Ya nos hemos olvidado del efecto demoledor de anunciar brotes verdes cuando estábamos en la antesala de otra recesión. Crear espejismos de recuperación es temerario", ha señalado, con la exministra Salgado en el auditorio.

Además, Díaz ha reiterado el anuncio -que lleva haciendo un mes- de que intentará liderar una nueva política de transparencia y contra la corrupción, un asunto que le "avergüenza". No ha mencionado en ningún momento el caso de los ERE de Andalucía, que tiene imputados a varios exaltos cargos del Gobierno andaluz; sí ha afirmado, durante el turno de preguntas posterior, que ha dado orden de que se analicen "todos los expedientes, se recupere el dinero y se depuren responsabilidades" por la supuesta estafa cometida por UGT en Andalucía en el cobro de subvenciones a la Junta.

Sobre el liderazgo en el PSOE, la presidenta andaluza ha dado su apoyo sin matices a la dirección actual -"Alfredo Pérez Rubalcaba es nuestro secretario general", ha dicho- y no ha entrado a opinar sobre el calendario de las primarias. En cuanto a la posibilidad de celebrar un congreso del PSOE de Andalucía para que Griñán le ceda también la secretaría general del partido, ha contestado lacónica: "Lo haremos cuando entendamos que es el momento más adecuado".

A Díaz le han preguntado también si ve exportable al Gobierno central la experiencia de coalición PSOE-IU en Andalucía. "Sí es posible si encontramos un marco común y un programa de acuerdo", ha respondido. "En Andalucía funciona bien: hay un Gobierno sólido, cohesionado, con una voz única".

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