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Rajoy impondrá medidas a Gibraltar hasta que Cameron acepte dialogar

España aboga por una mesa en las que estén Reino Unido, el Peñón y Andalucía

El presidente del Gobierno se reunió con el ministro de Exteriores en el aeropuerto de Palma

El presidente Mariano Rajoy anunció este viernes en Palma de Mallorca que tomará todas las "medidas legales, proporcionadas y aleatorias" que su Gobierno considere necesarias hasta que el primer ministro británico, David Cameron, acepte negociar cuestiones relativas a Gibraltar —medioambiente y pesca— en una mesa a cuatro bandas (Madrid, Londres y representantes del Peñón y la Junta de Andalucía).

Rajoy recordó que ya el año pasado abordó este diálogo con Downing Street: "Pero es obvio que, contra lo acordado con el primer ministro Cameron en su día, esas conversaciones aún no han tenido lugar".

Rajoy, tras despachar en el palacio de Marivent con el Rey, dejó claro que hasta que esa mesa no se reúna España seguirá tomando las medidas que considere "pertinentes y que no discriminen a nadie" para defender los intereses de los ciudadanos españoles. "Podemos y debemos hacer controles en la verja", aseguró, "y tenemos que vigilar que todos cumplan con sus obligaciones fiscales, pero nuestra prioridad es que las cosas se hablen, se discutan y se acuerden".

En este plano de calculada estrategia de tensión y aproximación, el presidente manifestó que su entrevista telefónica con David Cameron, celebrada hace unos días, fue "constructiva" y enmarcó la misma en vía positiva del "hablar y dialogar", en la que también situó los contactos mantenidos ahora por los ministros de Exteriores de ambos países.

En su mensaje, con evidentes tintes de firmeza, Rajoy apostó por la moderación y el diálogo: "Espero que esto no vaya a más", apostilló. El problema creado con el Reino Unido por el Peñón es "un tema concreto, puntual", en el que Rajoy espera que se actúe "con sentido común y sensatez". Rajoy lanzó este mensaje tras reunirse con don Juan Carlos, a quien explicó la situación de este contencioso, además de conversar sobre otras cuestiones de índole nacional e internacional.

Minutos antes de entrevistarse con el jefe del Estado, Rajoy había analizado la situación con el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, en el aeropuerto de Palma. El ministro pasa estos días sus vacaciones navegando en su yate por Baleares. Con el ministro, Rajoy repasó los términos del manifiesto que leyó posteriormente ante los periodistas.

Ante la prensa, el jefe del Ejecutivo efectuó una declaración meditada sobre lo que tildó de "tema" y "problema". Usó un guión escrito para un "breve comentario", dijo. "La política de decisiones irreversibles, de las cuales no se puede dar marcha atrás, no le gusta al Gobierno español", afirmó, en referencia a la política de hechos consumados de las autoridades del Peñón.

Para el Gobierno español la raíz del conflicto está en lo que considera "un atentado evidente al medio ambiente": la decisión del Gobierno del Peñón de lanzar en la bahía de Algeciras, los pasados 24 y 25 de julio, 70 bloques de hormigón, de un metro y medido cúbico cada uno de ellos, con hierros salientes de medio metro, según detalló Rajoy. Los gibraltareños aseguran que el objetivo de estos bloques es crear una escollera artificial que sirva para regenerar la vida marina en esa zona y evitar la pesca con artes de arrastre.

España señala que la decisión del Peñón constituye una ruptura unilateral por parte de Gibraltar, que "dificulta y mucho" las relaciones bilaterales por su impacto sobre los intereses de los pescadores españoles. Otra actuación "unilateral" de los responsables del Peñón fue la ruptura, en marzo de 2012, del acuerdo de pesca suscrito en 1999, según el Ejecutivo español.

Rajoy también se refirió a los controles que realiza la Guardia Civil en la frontera hispano-gibraltareña: "Podemos y debemos hacer controles", dijo, porque hay que vigilar que los ciudadanos "cumplan con sus obligaciones fiscales". En la misma línea, las autoridades españolas exigen al Peñón transparencia fiscal, de acuerdo con la normativa de la UE. "El Gobierno no renuncia a ninguna medida legal", sentenció. En cambio, no se refirió en ningún momento a la tasa de 50 euros que el Gobierno estudia implantar a quienes entren o salgan de Gibraltar.

El jefe del Ejecutivo apeló a "la sensatez" de las partes implicadas para restablecer el clima y los acuerdos anteriores a la crisis mediante negociaciones a cuatro bandas (España, Reino Unido, Gibraltar y la Junta de Andalucía). "Se puede hacer", acentuó, si bien resaltó que el año pasado ya abordó este diálogo con el británico Cameron y no se concretó.

Sobre la próxima llegada de una flota de la Royal Navy a Gibraltar y a la base de Rota (Cádiz), Rajoy descartó que eso suponga una demostración de poderío del Reino Unido. "Estos ejercicios eran conocidos y estaban avisados desde el 4 de junio. Participará una patrullera española", agregó para descartar que sea una maniobra táctica, en pleno choque de intereses. "Las maniobras se mantendrán porque las relaciones con el Reino Unido son buenas y esperemos que lo sigan siendo en el futuro. Tenemos todo el interés" afirmó.

El presidente reprochó al PSOE y a su secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba, que haya "roto relaciones" con el Gobierno, en lugar de respaldarle ante este conflicto con Gibraltar, algo que en su opinión es "sorprendente", y que, según insistió, el PSOE "tendrá que explicar a los españoles".

El diputado de Izquierda Unida Gaspar Llamazares ha pedido a los Gobiernos de España y Reino Unido que vuelvan al diálogo en el actual conflicto porque esta "escalada" puede acabar con una "confrontación innecesaria" que hace daño "fundamentalmente" a los trabajadores españoles y, especialmente, a los pescadores que faenan en la zona.

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