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“¡Que arreglen lo de Gibraltar de una vez!”

Los trabajadores españoles en el Peñón, desesperados por las largas colas de entrada

Manuel Márquez, linense de 55 años, lleva 36 trabajando en Gibraltar y este jueves, aseguraba en el interior de su vehículo que, “esta situación es cada vez más insoportable”. Empleado de una empresa de mantenimiento en el Peñón, Márquez ha venido sufriendo las retenciones en las últimas semanas. Por eso reclama “que el Gobierno arregle esto de una vez por todas, porque yo no puedo estar otra vez aquí hoy, cinco o seis horas”. “¿Cuándo voy a llegar a mi casa?, se preguntaba Manuel, quien, ante el parón de su vehículo a causa de la larga cola en la que se encontraba, insistía en que, “cuando se produjo el anterior conflicto pesquero en 1999, el entonces gobernador civil, Cesar Braña, del PSOE, también intensificó los controles, pero ahora parece que van a durar más con este gobierno”. Para este trabajador,  que mañana tendrá que volver a cruzar la Verja en busca del sustento de su familia, “da igual el partido que gobierne: en España se utiliza a Gibraltar cuando se quiere y al final, lo pagamos siempre los mismos, los que tenemos que ir a ganarnos el salario, porque en nuestro país no hay trabajo”.

La conservación telefónica mantenida el pasado miércoles entre el primer ministro británico, David Cameron, y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no ha servido para rebajar la tensión en Gibraltar y su entorno más próximo. Este jueves, desde las doce de la mañana, se volvieron a repetir las colas de casi tres horas de espera en los accesos a Gibraltar. Cientos de vehículos inundaban la avenida Príncipe Felipe que enlaza los accesos por carretera desde la entrada de La Línea de la Concepción (Cádiz) hasta el paso aduanero del Peñón. Aunque las colas de entrada, bien pueden producirse, según fuentes policiales, por el intenso tráfico de turistas que estos días visitan Gibraltar, si es cierto que, pasadas las 18.00, los controles policiales en la aduana gibraltareña volvieron a endurecerse por parte de la Guardia Civil, provocando retenciones de más de tres horas, para quienes pretendían salir del Peñón hacia España.

El tenso ambiente que se vive a ambos lados de la Verja, desde que estallase este nuevo conflicto entre el gobierno de Fabian Picardo y las autoridades españolas, a raíz del lanzamiento de 75 bloques de hierro y hormigón al mar por parte del Ejecutivo llanito, se incrementó de nuevo durante el día, a raíz de la protesta llevada a cabo por una treintena de personas que, se concentraron en la mañana de este jueves, para apoyar las medidas anunciadas por el gobierno español y mostrar su malestar por el creciente clima de tensión que enturbia las relaciones de buena vecindad que han mantenido siempre los habitantes de ambos lados de la Verja. Con una pancarta en la que se podía leer: La Línea con el Gobierno, La Línea y Gibraltar. Igualdad, ya, los manifestantes reclamaron que la calma y el diálogo regresen a la zona.

Es lo que reclamaron a su vez, horas más tarde, los representantes de los sindicatos UGT, CCOO y el gibraltareño UNITE que, tras un encuentro mantenido, para analizar la situación y cómo afecta este conflicto a los trabajadores de ambos lados de la frontera, suscribieron un manifiesto, “en defensa de la convivencia y la buena vecindad del Campo de Gibraltar”, apelando a su "frágil equilibrio".

En el comunicado conjunto, las tres centrales sindicales recordaban que "los casi 7.000 andaluces que cada día cruzan la frontera para trabajar no pueden permitirse el lujo de volver a pagar los platos rotos de unas políticas que se dictan al margen de los intereses ciudadanos". Es por ello, por lo que los sindicatos exigieron "soluciones consensuadas" en un "diálogo político", rechazando toda medida de confrontación impulsada por "políticas de Estado que responden a intereses no siempre explicitados que hemos pagado muy caro la ciudadanía gibraltareña y campogibraltareña". El manifiesto alertaba además al resto de los ciudadanos de Gibraltar y su Campo, de las consecuencias "difícilmente predecibles para el empleo, la calidad de vida y las relaciones sociales de esta zona del sur de Europa" que puede tener la escalada de tensión de las relaciones entre los gobiernos de España, Reino Unido y Gibraltar.

"Hacemos un llamamiento a la ciudadanía a no caer en trampas y provocaciones y a mantener la convivencia propia de dos sociedades maduras y democráticas en el siglo XXI", concluye el documento.

Mientras este encuentro se producía en Gibraltar, la Corte de Justicia condenaba a los pescadores que fueron detenidos, el miércoles cuando trataban de alijar 100.000 cajetillas de tabaco con la ayuda de otros tres ciudadanos gibraltareños. Los Magistrados gibraltareños impusieron a cada uno de los tres marineros españoles una multa de 1.200 libras (1.388 euros), cantidad similar al valor de los 6.000 cigarrillos de contrabando aprehendidos por la Policía gibraltareña, a bordo del pesquero linense, San Francisco. Los tres ciudadanos llanitos que alijaban el resto del tabaco, desde tierra junto a una pequeña patera, al parecer de su propiedad tendrán que hacer frente a una sanción de 3.100 libras cada uno.

Los tripulantes del pesquero español, que podría ser expulsado de la Cofradía de Pescadores en las próximas horas, quedaron en libertad, mientras que el barco ha sido retenido hasta que la Policía gibraltareña decida su devolución en los próximos días.

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