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Bruselas: “¿Qué hay del extesorero?”

En privado, en la Comisión y en el Consejo, se pregunta por el 'caso Bárcenas'

En una relación, afectos y desafectos suelen ser recíprocos: si Madrid caricaturiza a Bruselas como un mero policía de los mercados y de Alemania, Bruselas tampoco tiene la mejor opinión de Madrid, al menos de puertas adentro. Es indudable que el Gobierno ha aplicado duros recortes y reformas y que el programa de rescate bancario español es ejemplar. Pero el juicio general —y sumarísimo— de Bruselas es que el equipo de Rajoy no ha estado a la altura de sus promesas, ni en la velocidad ni en la profundidad de las reformas adoptadas, algunas de las cuales siguen en el tintero. España era y es “el país del paro” en Bruselas.

Y últimamente es alguna otra cosa. La novedad de las últimas semanas es que cualquier conversación sobre España con funcionarios comunitarios se acaba deslizando por una pendiente peligrosísima. “Si por algo ha destacado España es por una estabilidad política como en ningún otro de los países con problemas, pero esa percepción está cambiando: la pregunta ahora es qué consecuencias tiene el caso Bárcenas. La cuestión es si Rajoy va a salir salpicado”, explica un comisario de más allá de los Alpes. En público, el tema no existe por el habitual código de silencio, tanto en la Comisión como en el Consejo, dominados por políticos y funcionarios que en su mayoría pertenecen a la familia política de Rajoy. En privado, abundan las preguntas de ese cariz. Sin respuesta, por ahora.

No todo es negativo: en la capital europea se suelen destacar la impecable implementación de la reestructuración bancaria, la holgada mayoría absoluta del PP y los atisbos de recuperación, con el acceso a los mercados del Tesoro y el primer superávit comercial en décadas. Aunque ninguno de esos asuntos está libre de recelos. Bruselas cree que puede haber nuevas necesidades de capital en la banca española por el propio devenir de la recesión (y por los cambios regulatorios). Empieza a temer que el caso Bárcenas salte la frontera (ya aparece en las portadas de grandes diarios europeos). Y entiende que el análisis del Gobierno sobre la salida de la crisis peca de un exceso de optimismo contraproducente, que recuerda al del peor Zapatero.

“El choque de percepciones”, dice George Soros en La tormenta financiera, “transporta las semillas de graves conflictos políticos”. Las de Bruselas y Madrid son diferentes. Como lo son las de Berlín con Bruselas, cada vez más enfrentadas. Y las de Berlín con Madrid. Si no sucede nada extraño, la calma está garantizada al menos hasta las elecciones alemanas del 22 de septiembre, señalan las fuentes consultadas. Más allá de esa fecha, la diferencia de percepciones se hará más visible, aunque también la posibilidad de actuar, con Europa paralizada hasta entonces a la espera de quién se sienta en la cancillería, y con una Comisión Europea cada vez más atacada por todos los flancos y que está prácticamente de salida, a la espera de las elecciones europeas en mayo de 2014.

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