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El AVE de Sevilla llega a Alicante

Rajoy esquiva a la alcaldesa alicantina en la inauguración de la línea

Sonora protesta en el exterior de la estación

El tiempo de viaje se rebaja 50 minutos

El AVE ha llegado este lunes por fin a Alicante, tras más de diez años de preparativos y más de un año de retraso sobre la fecha prevista. El tren elegido para el viaje inaugural ha sido el mismo que se puso en servicio hace 21 años para estrenar la línea de alta velocidad entre Madrid y Sevilla. Y la llegada a Alicante ha tenido de todo: una alcaldesa imputada por corrupción, Sonia Castedo, esperando en el interior de la estación, en cuyo exterior aguardaban decenas de personas para expresar su rechazo ante la situación de penuria económica en la que viven (había colectivos afectados por recortes varios) frente a una infraestructura para cuya construcción ha sido necesario invertir 1.920 millones de euros. La inauguración oficial del AVE entre Madrid y Alicante ha sido fugaz. El tren ha llegado 20 minutos antes del horario previsto y, además, la comitiva oficial se ha marchado media hora antes. Pero ya está allí.

Bajo el agobio de la crisis, el estreno del AVE a Alicante ha tenido bastante menos boato que otras inauguraciones, con un perfil mucho más bajo que el de la inauguración del Madrid-Valencia, en diciembre de 2010, que congregó a los Reyes, a toda la clase política y empresarial. El presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, acudió a despedir a las autoridades pero no subió al tren; la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, ni siquiera apareció. Sí estuvieron presentes, al lado de Mariano Rajoy, la presidenta castellanomanchega, María Dolores de Cospedal, que se subió en Albacete; y el presidente valenciano, Alberto Fabra, que lo hizo a 60 kilómetros de Alicante, en Villena, una localidad de 35.000 habitantes, cuya estación de AVE ha costado 11,5 millones y está en medio de la nada y con los accesos por carretera por terminar.

Las autoridades viajaron en el tren de alta velocidad separadas de los demás ciudadanos, prensa incluida, y presentaron el AVE como un símbolo de “cohesión” nacional, en palabras de Rajoy. Al llegar a Alicante, en la calle protestaban medio millar de personas indignadas contra los recortes y la corrupción. El amplio dispositivo policial evitó que los manifestantes entraran en la estación. Fuera se oían pitos y petardos, y los manifestantes portaban pancartas contra la corrupción, la carestía de los servicios públicos (como los trenes de Cercanías), los desahucios, los recortes en sanidad y educación y hasta contra el presupuesto de la Casa del Rey. “Más sanidad y menos AVE”, gritaban.

El presidente del Gobierno tenía un obstáculo en la estación término y lo esquivó: la alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, imputada por corrupción en el caso Brugal. La regidora forma parte del grupo de los nueve diputados del PP de las Cortes Valencianas que están imputados.

Rajoy y Castedo apenas hablaron. La presencia de la alcaldesa quedó relegada a un segundo plano. Pero la regidora del PP, en el último minuto, consiguió la foto inaugural que había perseguido. Aunque cada uno en esquinas diferentes.

En el interior de la estación, el príncipe Felipe destacó que España es el país con más kilómetros de AVE de Europa. No fue el único en alabar el AVE como emblema nacional. Mariano Rajoy también dejó claro que pese a todas las dificultades presupuestarias, el AVE sigue siendo una prioridad y un objetivo del Gobierno por ser una “inversión realmente productiva”, que contribuirá a la recuperación y a la creación de empleo. En tiempos de pactos y de consensos, Rajoy vendió el AVE como un símbolo de cohesión nacional. No en vano la red española de AVE es la segunda del mundo en longitud, con 3.100 kilómetros, solo superada por China, con una extensión territorial 20 veces mayor y 1.300 millones de habitantes. España cuenta con 31 estaciones en 21 provincias con AVE.

Fabra destacó las excelencias del AVE que permitirá que Alicante acoja a más de 2,25 millones de visitantes, con un aumento estimado del 40% de los viajeros y un impacto económico de 70 millones de euros el primer año. Y pidió a Rajoy que el AVE llegue a Castellón para el año 2015.

Alicante se incluyó en 2001 en la red del AVE, y han pasado tres presidentes de Gobierno diferentes, tres ministros y cinco secretarios de Estado hasta lograr que sea una realidad. Este martes, la línea Madrid-Alicante comenzará su servicio comercial. En realidad, se inaugura el tramo de Alicante-Albacete, de 165 kilómetros de longitud, que ha supuesto una inversión de 1.920 millones, de los que 231,8 millones han sido cofinanciados por la UE. Cada kilómetro ha costado 11,6 millones de euros. El nuevo AVE entra en servicio para los pasajeros con los modelos S-100 (Alstom), los más antiguos.

La velocidad media será de 200 kilómetros por hora hasta Albacete, y de allí a Madrid circulará a 300 kilómetros. Por eso, el trayecto se realizará, durante los seis primeros meses, en 2 horas y 20 minutos, con el tren más rápido que no efectúa paradas, y en 2 horas 40 minutos con los trenes que realicen varias paradas (Villena, Albacete y Cuenca). Fomento espera que en enero se reduzca el tiempo de viaje a dos horas y cinco minutos cuando entre en funcionamiento del sistema de señalización ERTMS nivel 2, más avanzado que el actual ASFA. El precio general en clase turista será de 64,9 euros.

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