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El ‘seny’ del barón rojo extremeño

Monago acentúa su perfil rebelde y social para hundir al PSOE regional y proyectarse en Madrid

Su actitud le permite mantener el apoyo de IU

Si té collons, que me lo diga a la cara”. Son varias las veces que José Antonio Monago, quien en 2011 sorprendió con la victoria del PP en Extremadura tras casi tres décadas de Gobiernos socialistas, ha usado el catalán para responder a las críticas. Con la anterior cita respondió al alcalde de Barcelona, Xavier Trías (CiU), por sus malos augurios sobre el AVE extremeño. Su última incorporación es el seny extremeño, que el pasado lunes situó como guía del Ejecutivo regional en su rechazo a la flexibilización del déficit para Cataluña.

Desde su llegada a la presidencia de la Junta, que alcanzó gracias a la abstención de IU, Monago ha potenciado su perfil de centro, social — “antes de hacer recortes sociales me corto un dedo”, dijo en 2011, a la espera de la decisión de IU— e independiente —“antes las personas que los partidos”, repite, distanciándose de Mariano Rajoy—, con el que busca proyección nacional, al tiempo que intenta destruir políticamente a su predecesor, el socialista Guillermo Fernández Vara, secretario general del PSOE regional y jefe de la oposición.

Desde que en 2008 llegó a la presidencia del PP regional para sustituir a Carlos Floriano, derrotado por Vara un año antes (38 escaños a 27), el hasta entonces superconcejal de Badajoz quiso situarse “en el centro que quieren los extremeños”. En la campaña de 2011, asesorado por la consultoría de Iván Redondo, un joven pero experimentado analista —artífice de la campaña Quiero ser lehendakari de Antonio Basagoiti— se alejó de la figura de señorito muchas veces asociada al PP. Su impecable estrategia de comunicación, sumada a la caída del PSOE en la última época de José Luis Rodríguez Zapatero, le llevó inesperadamente a rozar la mayoría absoluta en Extremadura. Los buenos resultados acabaron por convertir a Redondo en director de gabinete del presidente.

Que la llave del Gobierno extremeño quedara en manos de IU contribuyó sin duda a acentuar su perfil rebelde y más social. Pero no es lo único. “Está la necesidad de Monago de llevarse bien con nosotros, pero también la de abrirse su hueco en el PP nacional”, sugiere Pedro Escobar, coordinador regional de IU. Los tres diputados de IU optaron por la abstención ante el candidato del PP (32 escaños) frente a un pacto con el PSOE (30), tras la votación de sus bases y desafiando a su dirigente federal, Cayo Lara. Fuentes del equipo de Monago afirman que ni siquiera Rajoy apostaba por él. “En una reunión tras las elecciones, lamentaba lo que pudo ser”. Y destacan que Monago le contestó en su toma de posesión con “lo que pudo ser y fue”, además de definirse como “el verso suelto extremeño”, cuando ya se le identificaba con ese concepto.

“El barón rojo” —rosado para el PSOE— es otra de las acepciones habituales para el primer presidente del PP en Extremadura, que va reforzando su perfil de extremeño sobre todas las cosas. Su comunicado del lunes (“el Gobierno de Extremadura no permitirá beneficiar a Cataluña a costa de las comunidades cumplidoras”) surgió tras meses de distanciamiento del PP nacional, evidenciado en propuestas como la de eludir la prohibición de pagar la extra a los funcionarios, la de rebajar impuestos, mientras Rajoy aplaza esa medida, o un decreto para compensar el IVA cultural del 21% al 13%.

Todo ello con tono de “romper cristales”, la genuina estrategia de Juan Carlos Rodríguez Ibarra, histórico por sus 24 años al frente de la Junta y expadrino de Vara, a quien pasó el testigo con éxito en 2007, pero de quien se alejó tras la derrota de 2011. Monago elogia al expresidente y asegura que le pide consejo, con lo que se acerca al carismático líder y mina, a la vez, la figura del actual secretario socialista.

El dirigente popular plantea esta relación como “reconocimiento”, mientras que Vara afirma que “intenta aprovecharse de la labor institucional de Ibarra” con un afán de notoriedad inútil: “Preferiría más acuerdos importantes que titulares polémicos”. Desde el PP extremeño, su portavoz en la Asamblea, Miguel Cantero, contrapone el “buenismo” de Vara, a la defensa combativa de Monago, “que se enfrenta a su propio partido si es necesario”.

Sus oponentes critican estar gobernados por una asesoría de imagen

Hace poco dio un paso más con la invitación a un acto de otro referente socialista, el expresidente Felipe González, autoproclamándose ejemplo de la colaboración entre los dos partidos mayoritarios. ¿Cómo lo vive el PP? “Actúa como el presidente de todos los extremeños”, interpreta Cantero, que también recuerda su contacto con líderes propios como Javier Arenas, José María Aznar o Soraya Sáenz de Santamaría, con quien Monago tiene especial afinidad a raíz del origen pacense de su marido.

En su gestión, ha hecho del cumplimiento del déficit su bandera, repitiendo incesante que Extremadura pasó de ser la segunda comunidad con mayor índice en 2011 (4,73%) al más bajo en 2012 (0,69%, según el Ministerio de Hacienda). Sin embargo, el cumplimiento se ha logrado con una inyección de ingresos extraordinarios (que no se repetirán este año) y “la paralización de la inversión pública, fundamentalmente”, tal como expone Julián Ramajo, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Extremadura. “Se calcula que por cada punto de déficit que se reduce, el PIB cae un 0,5, lo que tiene efectos sobre el empleo”, advierte Ramajo.

El alza del paro es el principal problema de la región. La tasa de desempleo ha cabalgado del 28,5% en 2011 (frente al 22,8% en España) al 35,6% (27,2%) en el primer trimestre de este año, solo por detrás de Andalucía (36,9%). Escobar alega que, al menos, los recortes están siendo aminorados por IU, aunque la región no se ha salvado de medidas como el cierre de urgencias rurales en una veintena de municipios, si bien ahora se han reabierto parcialmente en algunos casos.

Evitando en lo posible hablar del desempleo, Monago contrataca con propuestas llamativas como el programa por el que se premia a jóvenes parados con 1.000 euros por estudiar educación secundaria y actos como el reciente encuentro con Israel. Siempre con cuidadas puestas en escena y gestos medidos por su jefe de gabinete. En una comisión parlamentaria a petición de la oposición, Redondo defendió su papel como “humilde asesor”, pero para muchos es el dirigente en la sombra. “Es un equipo, pero quien importa es Monago”, defiende el entorno del presidente. Vara discrepa: “Extremadura está gobernada por una asesoría”.