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Roca se presenta como un mero cumplidor de las órdenes de Gil

El exasesor de Urbanismo admite que la alcaldía desvió al menos nueve millones de pesetas a una entidad municipal

El tribunal, los fiscales y los abogados que escuchan desde el pasado día 18 de abril en la Audiencia Nacional las declaraciones de los acusados de desviar fondos desde el Ayuntamiento de Marbella a través de empresas municipales han vuelto a oír cómo otro de los procesados vierte la responsabilidad de los tejemanejes municipales sobre el fallecido exalcalde Jesús Gil y Gil. Esta vez ha sido el exasesor de Urbanismo del Consistorio, Juan Antonio Roca, considerado el cerebro del caso Malaya, quien asegura que se limitaba a cumplir órdenes del alcalde durante su tiempo al frente de la empresa municipal de urbanismo Planeamiento 2000, encargada de elaborar un nuevo Plan General de Ordenación Urbana en la ciudad.

La octava sesión del caso Saqueo II (en el uno Roca ya fue condenado a más de seis años de prisión) la está protagonizando el considerado artífice del entramado societario del Ayuntamiento, Juan Antonio Roca. El tribunal juzga el presunto desvío de hasta 74 millones de euros y el fraude de 91 a la Seguridad Social entre 1994 y 2001. Roca, acusado de malversación y fraude, se enfrenta a una petición de 10 años de cárcel. El hombre que llegó a asegurar que él era el Ayuntamiento, se ha presentado hoy como un obediente cumplidor de órdenes. Otros procesados de renombre, como los exalcaldes Julián Muñoz y Marisol Yagüe, para los que la fiscalía solicita 13 y tres años de prisión respectivamente, ya emplearon la misma táctica para exonerar su responsabilidad.

Según su propio relato, las relaciones entre Roca y el Ayuntamiento comenzaron en 1992, cuando Jesús Gil contactó con el entonces ingeniero técnico de minas. Tras pasar por el club marítimo de la ciudad, Roca recaló en la gerencia de la empresa Planeamiento 2000, una entidad municipal encargada de proyectos urbanísticos. La fiscalía cree que Roca utilizaba esta y otras sociedades de las que formaba parte como un instrumento para el desvío de dinero municipal. Él lo niega. “Allí [en Planeamiento 2000] fui gerente, pero nunca usé los poderes: no pedí créditos, no emití cheques, no compré ni enajené patrimonio…”, ha argumentado.

El considerado cabecilla de la mayor trama de corrupción urbanística a nivel municipal ha echado la responsabilidad sobre la forma y el fondo de las cuentas al Club Financiero, esa especie de Ayuntamiento paralelo donde Jesús Gil cerraba los tratos y se reunía con sus concejales. Según Roca, a finales de cada año, la sociedad Planeamiento 2000 remitía sus facturas al Club y era este quien se encargaba de elaborar las cuentas anuales de la empresa municipal. Él, dice, no sabía nada.

Sí admite que existían relaciones entre Planeamiento 2000 y otras sociedades municipales. En concreto, tras asegurar que el Ayuntamiento de Marbella “transfirió hasta nueve millones de pesetas” a la empresa Plan Las Albaricias, aseguró que cuando, como consecuencia de la legislación vigente, ya no se pudo renovar los contratos temporales de parte de los empleados de Planeamiento 2000, “desde el Ayuntamiento” se le dio la orden de “transferir” el personal a la citada Plan Las Albaricias. Esta sociedad, que según el propio exasesor, “no tenía ninguna actividad”, se utilizó “para no tenerlos [a los trabajadores] que hacer fijos”. Ante esta situación Roca admite un “posible traslado” de fondos desde Planeamiento 2000 a Plan Las Albaricias con el fin de pagar las nóminas de los empleados. Nóminas que, según la versión del Roca, “en aquella época se pagaban en efectivo”. El exgerente ha confirmado que era una práctica habitual que los funcionarios del Ayuntamiento de Marbella -para el que llegaron a trabajar casi 4.000 personas- “colaboraran” por las tardes con la empresa municipal Planeamiento 2000 mediante un contrato de servicios.

Como gerente de Planeamiento 2000, Roca también recibía cheques del Ayuntamiento que ingresaba en la cuenta de Planeamiento 2000 para después sacarlos en efectivo y entregárselo a otra empresa municipal, Contratas 2000. Según su relato, desde la alcaldía se le había pedido actuar como mediador para que Contratas 2000, que tenía las cuentas embargadas, pagara las nóminas de sus trabajadores. Siempre todo en efectivo.

Roca ha asegurado además que solo contactó mercantilmente en una ocasión con el arquitecto Carlos Monteverde. Ello a pesar de que la fiscalía sospecha que Roca utilizó distintas entidades de Monteverde para desviar fondos municipales. Según el exasesor, el arquitecto despachaba directamente con Gil, del que recibía y al que presentaba proyectos. Las reuniones se hacían “en el despacho del alcalde”. Esto es, en el Club Financiero; no en el Consistorio.

Por su lado, el que fuera arquitecto de confianza del exalcalde de Marbella Jesús Gil y Gil, Carlos Monteverde, aseguró que el expresidente del Atlético de Madrid le pidió que “asumiera gastos” de la empresa municipal Contratas 2000, encargada de la obra pública del Consistorio, con el fin de “cubrir las irregularidades” que arrojaba la contabilidad de la sociedad. Según el relato del arquitecto, Gil le “metió todas las prisas del mundo para justificar los gastos ante el Tribunal de Cuentas”.

El arquitecto aseguró que Gil “o alguien de la oficina de Jesús” le “preparaba” las facturas que él después firmaba para justificar gastos de la empresa municipal Contratas 2000. Cuando el Tribunal de Cuentas comenzó a auditar los números del Consistorio “aquello pasó de un teórico ajuste contable a tener que llevar proyectos para justificar gastos de contabilidad”, según declaró el arquitecto. “Tuve que presentar proyectos que había hecho para otros lugares como Valencia o Las Rozas”, añadió.

El arquitecto admitió que de los más de 70 proyectos que se le atribuyen, él solo habría realizado “unos quince”. “Yo le entregaba todo al Club Financiero, es decir al señor Gil”, afirmó. Sin embargo, Monteverde aseguró que Gil llevaba con mucha discreción la existencia de esta trama de facturas y que ni Juan Antonio Roca, considerado por la fiscalía como el dirigente de toda la red, ni el exalcalde Julián Muñoz habían participado en ella. “Lo que dijo Julián Muñoz aquí el otro día es una realidad. En Marbella no se movía una hoja su no lo hacía Jesús”, remató el arquitecto.

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