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“Derogar la ‘doctrina Parot’ no es hacer concesiones a los terroristas de ETA”

El máximo dirigente del PNV se muestra preocupado por la paralización del proceso de paz

Andoni Ortuzar en su despacho de Sabin Etxea. Ampliar foto
Andoni Ortuzar en su despacho de Sabin Etxea.

Andoni Ortuzar (Sanfuentes, Bizkaia, 1962) lleva apenas diez días en su despacho de presidente del Euzkadi Buru Batzar (EBB, Consejo Ejecutivo del PNV), al que accedió tras dejar de liderar la poderosa territorial del partido en Bizkaia. Le preocupa la actual paralización del proceso de paz, ve cerca la consulta en Cataluña y no entiende como una concesión a ETA la derogación de la doctrina Parot.

Pregunta. ¿La apuesta soberanista de Artur Mas le trae recuerdos del plan Ibarretxe?

Respuesta. No, aunque hay un origen parecido: la disconformidad de muchos catalanes, como muchos vascos, con este Estado español de las autonomías que no ha dado respuesta a los hechos nacionales ni vasco ni catalán. Cada país hace sus recorridos. En Cataluña está el maltrato económico que sienten del Estado español. En nuestro caso lo tenemos cubierto con el Concierto. Nuestra demanda ha sido más política, de un deseo global.

P. Sin embargo, ahora Cataluña habla más de la consulta que de economía y en Euskadi es al revés…

R. Cada uno se fija más donde le aprieta el zapato. En Euskadi queremos hablar de nuestra situación económica, pero desde la fortaleza de tener esos resortes en nuestras manos…

P. ¿Pero responde a dos tácticas distintas?

Hay que desdramatizar y quitar los demonios al concepto consulta

R. No. Ocurre que los catalanes no pueden afrontar la solución de la crisis como les gustaría porque no tienen esos instrumentos económicos financieros que nosotros tenemos.

P. ¿Atisba el horizonte de una consulta en Cataluña?

R. Sí. Hay que desdramatizar y quitar los demonios al concepto consulta. Cualquier reforma estatutaria debe ser validada por un referéndum.

P. ¿Cómo se lo explicaría al presidente Rajoy?

R. El Gobierno de Madrid tiene que hacer una reflexión previa. Este Estado que se construyó a raíz de la Constitución de 1978, ¿sirve para una situación económica que no es pasajera y para sus consecuencias?

P. ¿Teme que la respuesta sea la recentralización?

R. Sería un error grave. El reparto competencial que marcaba la Constitución para las autonomías ha sido boicoteado. Una legislación abusiva ha ido minando de contenido las potencialidades autonómicas vía doctrina del Tribunal Constitucional. En caso de duda, siempre se le ha dado la razón al Estado. El PP tendría que darse cuenta desde la fortaleza de su mayoría absoluta que aquel Estado de las Autonomías que se dibujó para diluir los hechos nacionales no solo no ha servido para arreglar el problema vasco y catalán sino que tampoco ha dado con la clave de Estado de tener contento al resto de la península. Si nadie está contento, mejor le damos una vuelta al Estado.

P. ¿Va a mantener la relación con Rajoy que tuvo su antecesor, Iñigo Urkullu?

R. Mi idea es tener una relación de normalidad con todos los lideres. Nuestra vocación es trabajar y colaborar en la política del Estado español, aunque ahora al tener al lehendakari, por la bicefalia, hay que organizar bien el tráfico de relaciones para ser eficaces.

Nuestra vocación es trabajar y colaborar en la política del Estado español

P. Ante una mayoría absoluta del PP, ¿siente que el PNV tiene menos peso en Madrid?

R. Es una enseñanza que el PP debe interiorizar cuanto antes: las mayorías absolutas son peligrosas si no se digieren bien y te pueden llevar a la soledad en política y en la calle. El PP ha abusado de decretos ley, de ponerse al mundo por montera y eso le ha traído la soledad.

P. Bárcenas, crisis, corrupción, Urdangarin, ¿son demasiados riesgos para el sistema?

R. La verdad que todo es muy poco edificante. Al reconocimiento ciudadano de la gestión noble de la política no le hace ningún favor, pero más me preocupa que abre el portillo a soluciones peores…

P. ¿Está pensando en una involución o en figuras como Beppe Grillo?

R. La situación de la política italiana es bastante expresiva. Nos marca dónde están los riesgos. Hay que tener respeto al apoyo en las urnas a Beppe Grillo o a Berlusconi, pero ¿cuál es el siguiente paso? Ese es el que me da miedo. Cuando ves que el voto es desesperado, como castigo, eso es malo, porque se deslegitima el sistema. En el Estado español estamos cerca de llegar a ese límite que no convendría traspasar, de llegar a esas líneas rojas de no retorno.

P. ¿Qué espera de la resolución sobre la doctrina Parot?

R. Nosotros siempre hemos sido críticos con la doctrina Parot en cuanto legislación excepcional. Si algunos tienen tratamiento diferente por haber cometido distinto tipo de delitos, es que no son iguales ante la ley. En este momento político, sin violencia, la situación excepcional ha desaparecido y debe desaparecer la excepcionalidad jurídica. Esperamos que la Corte Europea venga a decir esto: no cabe una justicia de castigo.

P. Si es así, ¿qué reacción espera del Gobierno del PP?

R. Debiera acatarlo aunque sea desde la discrepancia y dando curso a la aplicación correcta del Código Penal y dando pasos a que quienes hayan cumplido condenas o tengan beneficios acreditados se reintegren en la sociedad. Eso no es una concesión a ETA. Por las víctimas, por cierta opinión publicada, el Gobierno ha caído en la tentación de pensar que la supresión de la doctrina Parot es una concesión a los terroristas. No. Es una concesión al Estado de derecho.

P. ¿Le preocupa el actual inmovilismo del proceso de paz?

R. Sí. No porque piense que va a haber una marcha atrás o porque pueda haber peligro de que ETA o la izquierda abertzale desanden el camino. Tengo temor de que empantane a la sociedad vasca, una especie de amarre que nos impida avanzar. Tengo miedo a no avanzar….

P. ¿Ni siquiera escuchando a Txeroki?

R. Ha sido un error. Un error éticamente reprobable y políticamente un error mayúsculo porque pensaban que estaban dando un paso que es la peor de las situaciones, hacer justo lo contrario de lo que estás haciendo. O lo de Laura Mintegi en el Parlamento [considerar el asesinato de Buesa como “causa política” evitable]. Esto tiene que llevar a la izquierda abertzale a asumir que el proceso que hicieron es unilateral y si es unilateral tienen que ser valientes para seguir dando pasos con independencia de que el PP o el Gobierno español los dé o no. Además, nos lo deben. La paz no se la deben al Gobierno español, sino a la sociedad vasca. Tienen que darse cuenta de que si dejan su capacidad de movimiento al albur del Gobierno del Estado, en el fondo le están transfiriendo toda la capacidad de avance al PP, lo peor que puede pasar desde el punto de vista abertzale.

P. ¿Se está moviendo algo?

R. Nos gustaría. Hay que sentar las bases para que se mueva. Todavía no se mueve nada.