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El capitán del ‘Prestige’ admite que detectó “corrosión” en los tanques

Mangouras ha alegado su "edad avanzada", 77 años, para no contestar a todos los abogados personados en la causa

El capitán del petrolero 'Prestige', Apostolos Mangouras, ha admitido este martes en su declaración que detectó "corrosión" en los tanques de lastre cuando asumió el relevo del barco en septiembre de 2002, pero descartó que hubiese "ningún tipo de rotura".

Sin embargo, Mangouras, que pasó 83 días en la cárcel tras la catástrofe, no ha concretado, durante el juicio por la catástrofe marítima que se ha reanudado este martes con su declaración en el décimo aniversario del siniestro, por qué no alude a esta corrosión en un informe firmado por él, el 30 de octubre de 2002, en el que certifica que "no hay defecto" en los tanques y que están "en buenas condiciones".

Mangouras, que ha mostrado entereza y claridad en sus contestaciones, excepto en las que ha dicho "no recordar" algunos detalles, ha precisado que no estaba "capacitado" para determinar el grado de corrosión que podían tener los tanques, a preguntas del fiscal Álvaro García Ortiz sobre las inspecciones al barco, la situación de los tanques de lastre, el estado de la máquina del buque o una posible sobrecarga. Asimismo, ha indicado que él no participaba en las revisiones del barco. "No tenía nada que ver conmigo", ha recalcado Mangouras, quien, preguntado por qué en una de ellas el inspector no supervisó los tanques, el capitán ha admitido que éste "tenía que verlos", pero que no le pidieron que los vaciase para poder inspeccionarlos.

Por otra parte, ha asegurado desconocer que el petrolero tuviese prohibido operar en más de una decena de puertos, entre ellos Estados Unidos, Cub, Líbano, Finlandia o Dinamarca. "Durante mi servicio en el barco no llegamos a estos países", ha sentenciado. Mangouras sí ha confirmado que no leyó, antes de asumir el control del barco, el libro de navegación del anterior capitán en el que, según la Fiscalía, se advertía de la existencia de deficiencias en el barco.

Durante el largo interrogatorio, el juicio ha tenido que ser suspendido durante diez minutos cuando Mangouras se ha emocionado al mencionar a su familia cuando relataba cómo se había producido el accidente.  Así, en alusión al momento en el que el remolcador 'Ría de Vigo' le traslada que todo está preparado para remolcar el buque, el capitán ha comenzado a emocionarse y empezado a llorar al citar a su familia. "Les dije, espere un momento, porque el buque lo ven por la tele nuestras familias", ha indicado Mangouras quien, sin poder terminar, ha pedido "perdón" al tribunal cuyo presidente, José Luis Pía, ha optado por hacer un receso de diez minutos. Tras el descanso, Mangouras ha relatado que el mismo día del accidente fue el que dio el aviso de emergencia, pero que la comunicación posterior la hizo el primer oficial, Ireneo Maloto -también acusado, pero en paradero desconocido- porque él estaba "intentando detectar el problema" en el barco. Además, ha señalado que las olas que había "cubrían el buque como si fuese un submarino". Preguntado por el fiscal por qué no sostuvo la "teoría de la ola inmensa" en su declaración policial ni judicial y si lo hizo con posterioridad en el Parlamento europeo, ha indicado que la situación en la que estaba "72 horas, sin dormir, sin comer, hay cosas que se me habían escapado". Además, en el transcurso de la vista ha negado que no hubiese colaborado con las autoridades españolas tras dar aviso de emergencia sobre la existencia de una vía de agua. "Me trataron como un criminal", ha sentenciado.

Del medio centenar de abogados personados en la causa, el capitán solo ha aceptado contestar al Ministerio Público, a la Abogacía del Estado y de la defensa, así como a los letrados de las entidades consideradas responsables civiles, la aseguradora London Steam-Ship Owners Mutual Insurance Association Limited y el Fondo Internacional de Indemnización de daños por la contaminación de hidrocarburos (Fidac). Para ello, ha alegado su "edad avanzada", 77 años. Cuando termine su declaración será el turno de Nikolaos Argyropoulos, y del ex director general de la Marina Mercante, José Luis López Sors. Ellos tres, junto al primer oficial Maloto  son los únicos imputados por una catástrofe marítima que, en noviembre de 2002, vertió más de 60.000 toneladas de fuel en la costa gallega y que provocó uno de los mayores siniestros medioambientales de la historia de España.

El 13 de noviembre de 2002, a las 15.15 horas, los servicios marítimos recibieron una llamada de socorro alertando de una vía de agua en el Prestige, un petrolero con 27 tripulantes que se encontraba navegando a unas 28 millas de Fisterra (A Coruña) con 77.000 toneladas de fuel. Desde esa fecha y, tras detectarse el primer vertido, se optó por alejar de la costa al barco, que estuvo escoltado por la Armada y al que se prohibió atracar en cualquier puerto español. Finalmente, el 19 de noviembre de 2002, el Prestige se partió en dos y se fue a pique, tiñendo de negro las costas de Galicia, pero también las del Cantábrico y Francia.

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