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ANÁLISIS

Tres mazazos

El Gobierno tratará de impedir los viajes solidarios de los españoles al Sáhara

Ainhoa Fernández de Rincón y Enric Gonyalons, los dos cooperantes españoles liberados en MalÍ tras nueve meses de secuestro.
Ainhoa Fernández de Rincón y Enric Gonyalons, los dos cooperantes españoles liberados en MalÍ tras nueve meses de secuestro. EFE

El Frente Polisario está contaminado o, por lo menos, es vulnerable al terrorismo islamista que impera en Sahel. Argelia, en cuyo territorio están los campamentos de refugiados saharauis, también lo es, pese a que desplegó en la zona, a finales de 2011, a 30.000 soldados más. Ese es el mensaje que el Gobierno español da al repatriar por razones de seguridad a los cooperantes españoles que allí trabajaban.

Para el movimiento que lucha por la independencia del Sáhara es un golpe muy duro, el más duro desde el secuestro, hace nueve meses, de dos españoles y una italiana en su sede administrativa de Rabuni, por un grupo escindido de Al Qaeda.

Se añade al recorte de la ayuda humanitaria que recibe, especialmente la europea, a causa de la crisis. En breve se le asestará un tercer mazado. El Gobierno tratará de impedir los viajes solidarios de los españoles al Sáhara. Para los refugiados que les acogían suponían una mejora de su precaria subsistencia.