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¿De quién es este ‘paraíso’?

La policía investiga si los Obiang son dueños de un complejo en Lanzarote

Apartamentos Sands Beach Resort, en Lanzarote. Ampliar foto
Apartamentos Sands Beach Resort, en Lanzarote.

¿Quién es el dueño de Sands Beach Resort, un precioso complejo hotelero y residencial en Costa Teguise (Lanzarote), un matrimonio ruso o a la familia Obiang que gobierna Guinea Ecuatorial? Esa es la pregunta que se hacen los policías que investigan desde hace años las empresas y cuentas en España del presidente ecuatoguineano, de sus familiares y ministros y que se han topado con una maraña de sociedades manejadas por dos presuntos testaferros entre las que brilla este luminoso paraíso con hotel, playa privada, piscinas con cascadas y apartamentos blancos como la nieve.

Los rusos Vladimir Kokorev, de 57 años, y Julia Kokoreva, de 59, manejan las sociedades que adquirieron numerosos apartamentos de Sands Beach Resort y se hicieron con la gestión de todo el complejo hotelero poco después de haber recibido cinco millones de dólares desde cuentas del Gobierno de Teodoro Obiang. El matrimonio colocó a uno de sus hijos al frente de la empresa.

Un informe de la policía enviado al juzgado de instrucción número 5 de Las Palmas, que investiga a los rusos por presunto blanqueo del clan Obiang, ha puesto la lupa sobre el complejo turístico y recoge las dudas sobre sus propietarios: “El hecho de que una cantidad similar [a la abonada por los apartamentos] haya sido recibida [por los Kokorev] del Gobierno de Guinea Ecuatorial siembra dudas sobre la verdadera titularidad de esta inversión”, afirma el documento reservado.

Sands Beach Resort es un remanso de paz en Lanzarote en el que descansan cada año miles de turistas, pero para otros que hace años disfrutaron de sus apartamentos en régimen de multipropiedad (time sharing) se ha convertido en un quebradero de cabeza. Un juzgado de la isla ha admitido una demanda de 600 antiguos propietarios, en su mayoría franceses y británicos, que compraron semanas de estancia a David Stirling, el anterior propietario, cuando el complejo se denominaba Lanzarote Beach Club.

Lo compró un ruso presunto testaferro del presidente de Guinea Ecuatorial

Reclaman siete millones de euros y aseguran que desde la venta en 2006 a los rusos se cambió el nombre por Sands Beach Resort y comenzaron a vender las 365 villas sin su consentimiento. La demanda asegura que Stirling, el antiguo dueño, vendió el complejo a los Kokorev por 18,5 millones de euros y aporta un supuesto contrato de compra, entre el vendedor con domicilio en Bahamas, y la sociedad panameña Trout Investment Corp, de la que los Kokorev eran apoderados. El contrato, en español e inglés, lleva la firma de Vladimir Kokorev.

Las pesquisas policiales ponen en duda que este matrimonio vinculado a familiares y ministros de los Obiang sean los auténticos dueños de esta sociedad. Los rusos manejan 26,4 millones de dólares que recibieron en una cuenta del BSCH en Las Palmas desde la Tesorería General de Guinea Ecuatorial. Desde sus cuentas en bancos españoles y manejando varias sociedades panameñas hicieron numerosos pagos a familiares y ministros de Obiang que están siendo investigados por el fiscal anticorrupción Luis del Rio y la juez Ana Isabel Vega.

La consultora norteamericana Ernst and Young representada por su ex socio en Las Palmas J. A. y varios de sus colaboradores intervino durante años en una compleja cadena de compras y ventas del complejo turístico británico a distintas sociedades en diversos paraísos fiscales hasta caer en manos de los rusos y su sociedad Sands Beach Resort S.L.

Recientes informes policiales y la demanda de los turistas coinciden en que este abogado participó también en la venta a los Kokorev. J. A. tuvo que abandonar Ernst and Young cuando la compañía descubrió que sus clientes eran investigados por el Banco de España y sus cuentas bloqueadas en la Caja Rural de Canarias. Su hermana M. A. es apoderada de Blue Profile una de las sociedades de los rusos, propietaria de la casa en la que reside el matrimonio. Una portavoz de la consultora ha declinado explicar su papel en esta venta y la relación que mantuvo con el matrimonio ruso. “No hacemos comentarios sobre ningún cliente. Es la norma de la compañía”, responde.

La demanda presentada por los turistas contra David Stirling, antiguo dueño del complejo hotelero, afirma que este “vendió dos veces el complejo, una a mis mandantes y otra a los actuales poseedores del mismo (los rusos) sin ningún tipo de escrúpulo, apoyándose en unas cláusulas contractuales totalmente abusivas y contrarias a derecho”. El letrado Mario Izquierdo, representante de los demandantes, asegura en su escrito que los Kokorev conocían los derechos de los turistas, aunque en su demanda no reclama que sean condenados.

El abogado de Sands Beach Resort asegura que la compra de los Kokorev es posterior a la venta de los decrechos que reclaman los 600 turistas. Una querella presentada por los afectados fue archivada en 2009 por la Audiencia Nacional. Ahora la demanda civil ha logrado el embargo preventivo de una casa de Stirling, el primer dueño, en Londres valorada en tres  millones de libras, según fuentes judiciales.

Fabricantes de armas

Fondos patrimoniales de Guinea Ecuatorial transmitidos a la sociedad Kalunga Company S. A., administrada por los ciudadanos rusos Vladímir Kokorev y Julia Kokoreva residentes en España, se distrajeron a empresas interpuestas y “de forma harto sospechosa” a empresas de fabricación de armas nacionales de Rusia y Ucrania, según señala un informe pericial de la Policía Judicial. El documento apunta a una posible malversación de caudales públicos del Gobierno guineano ya que no existió “contraprestación presunta o manifiesta” con la sociedad administrada por el matrimonio Kokorev.

De las múltiples transferencias que se hicieron desde la cuenta de Kalunga Company S. A. la policía destaca las emitidas a la empresa Central Departament of Material Resources and Foreing Economic Relations, un departamento del Ministerio de Defensa de Rusia que se dedica a vender al extranjero bienes militares, y las emitidas a la empresa State Company Ukrspetsexport, compañía estatal ucraniana dedicada a exportar armas.

La investigación remitida a la juez asegura que las elevadas transferencias recibidas por esta pareja desde cuentas de Obiang en el banco Riggs de EE UU “para la supuesta adquisición de material de obras públicas o de defensa no tienen después su correspondencia con pagos por la compra de dichos materiales, sino que existen muchos cargos por otro tipo de servicios”.

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