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Rajoy busca aliados en Europa para olvidarse de la intervención

“Nadie planea el rescate de España”, asegura el presidente del Gobierno

El primer ministro polaco, Donald Tusk, da la bienvenida al presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, en Varsovia (Polonia).
El primer ministro polaco, Donald Tusk, da la bienvenida al presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, en Varsovia (Polonia).

Los mercados no dan tregua a Mariano Rajoy, y él busca aliento en lo que está en su mano: la política. El presidente, acosado por la prima de riesgo, con la Bolsa de nuevo en negativo, mira a Europa para encontrar allí aliados que le ayuden a superar la primera gran crisis de confianza en su Gobierno. Y sobre todo para espantar el fantasma de la intervención, que está en casi toda la prensa internacional.

Rajoy encontró este jueves ese respaldo, que estos días le ha faltado en Italia y Francia, en el primer ministro polaco, Donald Tusk, con el que protagonizó en Varsovia su primera cumbre bilateral, algo especialmente simbólico. Tanto, que el presidente se animó por primera vez a pronunciar la palabra maldita: rescate. Y lo hizo con contundencia: “Plantear un rescate no tiene sentido. España no va a ser rescatada. No es posible rescatar a España, no hay intención y no se necesita. No creemos alarmas injustificadas. Pedimos a todos prudencia”.

No hay ningún Gobierno del euro que haya hecho lo mismo en 100 días

Era una respuesta muy preparada, que utilizó dos veces en su primera conferencia de prensa en dos semanas, las peores desde que llegó al poder. Y que apuntaba algo que muchos, también Felipe González, señalan estos días: España es demasiado grande para ser rescatada, su caída implicaría el fin del euro. El Gobierno insiste en que el rescate es solo una especulación de la prensa y de los analistas. “Ni nadie ha planeado un rescate de España ni está en la agenda de nadie”, insistió Rajoy.

Polonia pide apoyo para las reformas “modélicas” del Ejecutivo español

El presidente quería despejar esa duda, pero sobre todo está buscando que sus socios europeos le ayuden a olvidarse cuanto antes de ese fantasma. Esto es, lo contrario de lo que están haciendo Francia e Italia. Rajoy logró este jueves un espaldarazo del primer ministro polaco, que pidió a los demás socios, como hizo el español, que apoyen a España. Es evidente que estas críticas de los aliados estuvieron muy presentes en la reunión. Rajoy evitó aclarar si ha contactado con Nicolás Sarkozy para pedirle silencio o apoyo. Solo dijo que Mario Monti le había llamado para asegurar que él no había dicho lo que contó la prensa italiana, esto es que España es la culpable de las turbulencias de estos días.

Tusk fue claro: “Las palabras de políticos son importantes, todos debemos generar confianza, también unos países sobre otros. La lista de reformas de España es imponente, modélica para muchos países. España merece ayuda en forma de confianza”. Tusk utilizó a Rajoy para defender la edad de jubilación a los 67 años, que Polonia discute ahora y España ya aprobó, aunque con el voto en contra del PP.

El Ejecutivo español está buscando ese respaldo y este jueves le llegó también de Olivier Bailly, portavoz de la Comisión Europea, que pidió unidad tras la queja de Rajoy por las críticas de Francia e Italia: “Queremos que los 17 miembros de la zona euro avancen juntos para preservar el bien común, el euro”.

Polonia solo tiene buenas noticias para España. No solo es un apoyo firme de un socio del PPE —ya era muy cercano en la etapa de Aznar—, además permite que hagan grandes negocios empresas españolas, especialmente constructoras —que firman enormes contratos en un país en pleno crecimiento—, y bancos —el Santander ha comprado el tercer banco polaco—. Rajoy y Tusk pactaron dos reuniones, una en Varsovia de grandes empresas y otra en Madrid, de pymes, para reforzar esos negocios.

El jefe del Ejecutivo se concentró en tratar de lanzar un mensaje claro para calmar a los mercados: las reformas —no quiere llamarle recortes y rechaza expresamente esa palabra— van a seguir. “No hay ningún Gobierno en la zona euro que haya hecho en 100 días lo que nosotros hemos hecho”, presumió.

Pero tampoco quiere concretar. De hecho, aunque el lunes anunció en una nota de prensa que reducirá 10.000 millones en sanidad y educación, este jueves dejó claro que aún no sabe cómo. Ni siquiera si se cobrará o no por prestaciones sanitarias. Dijo que todo eso se negociará con las comunidades y se aprobará este mes, pero aún no hay nada decidido. Tampoco admitió críticas por no explicar esas reformas más que con una nota de prensa. Dijo que él irá al Parlamento cuando se le llame. El PP, sin embargo, acaba de rechazar su comparecencia por este asunto.