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"Me obligaron a hacerme autónoma para trabajar en un museo"

"Fui la primera de mi promoción y Segundo Premio Nacional de Fin de Carrera. Si tengo la oportunidad me iré de España o cambiaré de profesión. Difícilmente ganaré menos dinero"

Tengo 31 años. Me licencié en Historia en 2003. Empecé la carrera sin grandes aspiraciones en cuanto a oportunidades profesionales. Sin embargo, a medida que empecé a acumular matrículas de honor comencé a pensar, ingenuamente, que, quizás, si era lo suficientemente buena podría tener algún futuro como investigadora.

Fui la primera de mi promoción y Segundo Premio Nacional de Fin de Carrera. Conseguí una beca predoctoral en la que gané unos 1.000 euros durante cuatro años. Posteriormente, durante casi un año, estuve esperando la incorporación a un proyecto de investigación de una universidad, por lo que se me acabó el subsidio de paro. En el proyecto me contrataron por 12 horas semanales durante 13 meses, cuando se esperaba que trabajase más de 40 horas por semana. Gané unos 10.000 euros, en un ambiente laboral extremadamente competitivo. Este ambiente favoreció que sufriera un año de insomnio y un bloqueo que me dificultó continuar con mi tesis.

Después de esta experiencia, decidí que la universidad española no es para mí. Intenté buscarme la vida fuera, e inicialmente conseguí sobrevivir. En el 2010, me obligaron a hacerme autónoma para comisariar una exposición en un museo. A razón de 12 euros la hora, gané unos 12.000 euros en total. Combiné este trabajo con la elaboración del guion de una página web, por unos 6.000 euros. Ese año conseguí los máximos ingresos en mi trayectoria laboral, a costa de combinar dos trabajos. Quería ahorrar, en vista de la crisis.

Como la investigación histórica es algo que depende directa o indirectamente de subvenciones públicas, cuando arreció la crisis se me acabó el trabajo. Si la investigación científica se considera un “gasto” innecesario (que inventen ellos), imagínense lo que ha pasado con la investigación en Humanidades. Por lo tanto, después de mi trabajo en la exposición y la web, ya no he tenido una ocupación estable. Además, como era autónoma no tengo derecho al subsidio de desempleo.

Desde 2011 estoy utilizando mis ahorros para mantenerme mientras finalizo mi tesis doctoral y estudio inglés. Acabar la tesis me servirá para cerrar una triste etapa y, quién sabe, igual es mi pasaporte al extranjero.

Me gustaría finalizar este relato con una pequeña comparación. Entre los compañeros/as de promoción que trato, soy la única persona que se ha dedicado a investigación. Soy, con diferencia, la que ha tenido menos ingresos. Si tengo la oportunidad me iré de España o cambiaré de profesión. Difícilmente ganaré menos dinero. Cuando te dedicas a algo relacionado con la cultura, la gente asume que lo haces por vocación, pero con vocación no se llena la nevera.

Nadia