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Fernández: "El problema de ETA hoy no es solo policial, tiene dimensión política"

Rosa Díez le acusa de “cobardía” y el ministro del Interior de “oportunismo político”

Amaiur valora la postura del Ejecutivo para trabajar en la resolución del conflicto

El ministro del Interior, Jorge Fernández, charla con Rosa Díez. Ampliar foto
El ministro del Interior, Jorge Fernández, charla con Rosa Díez.

Tensa sesión parlamentaria en la que los diputados han seguido con un llamativo silencio el cruce entre el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y la líder de UPyD, Rosa Díez, a cuenta de la ilegalización de Amaiur. UPyD, con un discurso durísimo, ha llegado a acusar al Ejecutivo del PP de “cobardía” por no querer instar a la ilegalización de esta formación. Los diputados de Amaiur, que no podían intervenir –se trata de una interpelación- seguían en silencio y cabeceando la intervención de Díez.

Ante esa acusación de cobardía, muchos diputados del PP, sobre todo los vascos, se indignaron. El ministro contestó: “Me dice usted que confundo la prudencia con cobardía. A lo mejor confunde usted el oportunismo político con la defensa del Estado de derecho”. Pero lo más llamativo y comentado de la sesión llegó cuando el ministro, en la respuesta a Rosa Díez, le recriminó que traiga esta iniciativa a la Cámara para dividir a los demócratas y le reclamó que en este asunto hay que tener “prudencia, inteligencia y discreción” para ayudar al final de ETA.

Y como colofón, el ministro remató con una idea que nunca había expresado el PP y que demuestra el giro que ha dado, al menos de discurso, en los últimos meses, desde el comunicado de ETA y sobre todo desde que ha llegado al Gobierno: “ETA no es hoy en día un problema fundamentalmente policial, aunque la policía siga actuando. Tiene una dimensión política que no podemos obviar. Por eso tenemos que actuar con inteligencia y discreción”.

Fuentes cercanas al ministro explicaron después que no tiene sentido iniciar un proceso de ilegalización ahora cuando es evidente que el Constitucional lo tumbaría siguiendo el criterio ya expresado con Bildu. Por eso Fernández Díaz pidió esperar a que el Constitucional se pronuncie sobre la ilegalización de Sortu. Rosa Díez se indignó: “Y por qué no esperan al Constitucional para reformar la ley del aborto? Esperar es una decisión política, una cobardía”. Esas mismas fuentes insistieron en que al decir que es un problema político el ministro se refería a que la izquierda abertzale está intentado utilizar el final de ETA para ganar apoyos en las elecciones autonómicas de 2013. Por eso habló de utilizar la “inteligencia” y “para no convertir la derrota policial en una victoria política” de quienes apoyaron a ETA. Es una línea muy similar a lo que siempre han defendido los socialistas, esto es evitar el victimismo del mundo cercano a la banda.

El portavoz de Amaiur en el Congreso, Mikel Errekondo, ha valorado que el Ejecutivo "coincida" con la coalición abertzale en la necesidad de trabajar desde la política. Así se ha pronunciado tras escuchar a Fernández el portavoz de Amaiur, quien ha señalado en cualquier caso que esta postura se debe a que el PP está "solo" y se siente "debilitado" en el País Vasco, de ahí que quiera recuperar la iniciativa política.

En el fondo de la polémica también está la tradicional batalla entre UPyD y el PP por un cierto tipo de electorado muy sensible a este asunto del terrorismo. El PP está muy preocupado por la imagen de división que se puede ofrecer el próximo martes cuando se vote la moción de UPyD consencuencia de la interpelación de hoy. Por eso los populares están buscando presentar una enmienda conjunta con el PSOE para que haya una votación con apoyo muy amplio en la que UPyD se quede solo. Antonio Basagoiti, líder del PP vasco, pretende que a ese consenso se sume el PNV, porque ese es el discurso que se busca en el País Vasco, de unidad entre los tres grandes partidos frente al fin de ETA, y esa es la idea que él defendió ayer tras reunirse con Rajoy. Desde el Congreso lo ven muy difícil, y creen que habrá un consenso amplio pero que no incluirá a los nacionalistas, que siempre quieren incorporar a la izquierda abertzale al proceso. El grupo del PP, con Alfonso Alonso, exalcalde de Vitoria, al frente, también está pendiente de ese electorado que fuera del País Vasco presiona al PP para que no haga ningún gesto ni siquiera de acercamiento al PNV en este asunto.