"Mi padre no tuvo juicio, lo hicieron desaparecer. Que la justicia lo reconozca"

El padre y el tío de Fausto Canales fueron trasladados sin su permiso al Valle de los Caídos Explica los motivos por los que presentó una denuncia contra los crímenes del franquismo

"Me han quedado cosas por decir", se lamentaba Fausto Canales tras su declaración de esta mañana en el Tribunal Supremo en el juicio contra Baltasar Garzón. "Me hubiera gustado decirle a los magistrados que mi padre no tuvo juicio, ni abogado, ni sentencia. Que lo hicieron desaparecer y sigue desaparecido. Yo tengo casi 80 años y sigo esperando justicia. ¿Cuánto más voy a tener que esperar?".

El padre y el tío de Canales, ambos republicanos, fueron fusilados por un grupo de falangistas, enterrados en una fosa común y en 1959 trasladados sin que ningún miembro de la familia lo autorizara al Valle de los Caídos. Para él es una aberración que su padre yazca junto al verdugo. Desde que se jubiló, se ha dedicado "en cuerpo y alma" a intentar recuperar los restos. Los forenses enviados por el Gobierno de Zapatero dictaminaron que era técnicamente imposible exhumarlos. Fausto no pierde la esperanza.

"El 20 de agosto de 1936 un grupo de falangistas entró en siete domicilios del pueblo, uno el de mi padre. Yo tenía dos años. Los fusilaron de madrugada...", ha relatado Fausto Canales ante los magistrados del Supremo. Los falangistas se habían presentado Pajares de Adaja (Ávila) con una lista de rojos elaborada por vecinos del pueblo. Los matan en una cuneta de una localidad cercana, Aldeaseca, y obligan a un vecino a recoger los cuerpos con su carro y arrojarlos a un pozo. Hasta que 23 años después, otro grupo de hombres, cumpliendo órdenes de la misma autoridad que había decidido darles muerte, desentierra los cadáveres y los traslada al Valle de los Caídos. Cuando, en octubre de 2003, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica acude al lugar para exhumar los cuerpos solo encuentra un cráneo, huesos de falanges, piezas dentales y el dedal de una de las mujeres asesinadas aquella madrugada. Lo que se habían dejado los desenterradores en el camino al Valle de los Caídos.

Si no denunció antes los hechos, ha respondido Canales a preguntas del abogado de la acusación, Manos Limpias, fue "porque en plena dictadura, no se daban las condiciones" y si lo hizo después, pese a saber dónde se encuentran los restos, fue "para que se reconociera en sede judicial la desaparición forzada de diez secuestrados". ¿Por qué en la Audiencia Nacional?, ha insistido el abogado.  "Porque entendimos que se trataba de delitos de desaparición forzada, de crímenes contra la humanidad". "Vale la pena que la justicia lo investigue. Que la justicia haga justicia", concluye Canales.

Sobre la firma

Natalia Junquera

Reportera de la sección de España desde 2006. Los jueves publica una columna en Madrid, Kilómetro cero. Durante la semana comenta las redes sociales en Anatomía de Twitter y realiza entrevistas para la serie Conversaciones a la contra. Especialista en memoria histórica, ha escrito dos libros, Valientes y Vidas Robadas (Aguilar).

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