La Rioja anuncia un tijeretazo al gasto, menos liberados y un nuevo impuesto

Sin concretar qué partidas sufrirán la tijera, el presidente explicó que pretende “crear empleo”

El presidente de La Rioja, Pedro Sanz
El presidente de La Rioja, Pedro SanzEUROPA PRESS

Pedro Sanz, que desde 1995 gobierna La Rioja con mayoría absoluta, se sumó ayer a sus correligionarios del PP de Castilla-La Mancha y Murcia y anunció que recurrirá a la tijera para reducir el gasto. El dirigente desvelará en octubre un “plan de austeridad”, que incluirá, entre otras medidas, la disminución de los liberados sindicales —ahora hay 103— y un nuevo impuesto medioambiental para las empresas energéticas, cuya recaudación no precisó. La Rioja arrastra una deuda de 726 millones de euros (el 9% del PIB regional).

Sin concretar qué partidas sufrirán la tijera y su coste laboral, el presidente autonómico explicó que pretende “crear empleo” —la tasa de paro de La Rioja es de 14,26%, tres puntos y medio menos que la media española— y sacar a España de “la crisis de José Luis Rodríguez Zapatero”. Insistió también en que los recortes no afectarán a la educación o la sanidad, aunque fuentes de su entorno indicaron a EL PAÍS que la comunidad estudia “fórmulas de colaboración público-privada”. Entre las medidas de ahorro incluyó la congelación de la oferta de empleo público que —según dijo— se suma a la “reducción de altos cargos, la venta de coches oficiales y la supresión de alquileres”.

Sanz, que insistió en que intentará pactar la medida con los sindicatos, quiso poner tierra de por medio con Dolores de Cospedal, que el miércoles anunció una disminución del 20% de los presupuestos de Castilla-La Mancha. “Ni escucho ni atiendo lo que dicen los demás presidentes, porque cada comunidad es diferente”, dijo Sanz, que también baraja un recorte en los presupuestos regionales del 8%.

El portavoz del grupo socialista riojano, Francisco Martínez Aldama, criticó la “falta de concreción del tijeretazo” y la creación del impuesto energético, que “incumple” la promesa electoral del popular de subir la presión fiscal. “Lo de Sanz no es un plan para reducir el gasto, sino un conjunto de ideas inconexas que ya veremos en qué se concretan”, remarcó el socialista.

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Sobre la firma

Joaquín Gil

Periodista de la sección de Investigación. Licenciado en Periodismo por el CEU y máster de EL PAÍS por la Universidad Autónoma de Madrid. Tiene dos décadas de experiencia en prensa, radio y televisión. Escribe desde 2011 en EL PAÍS, donde pasó por la sección de España y ha participado en investigaciones internacionales.

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