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Desarrollo Sostenible
Tribuna
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Por qué España se encuentra en el puesto 32º del ranking de países más felices del mundo

El aspecto económico, fundamentalmente la percepción de ingresos equitativos y de calidad por parte del ciudadano, aboca al país a una posición baja, si se compara con el resultado que obtiene en el Índice de Desarrollo Humano, donde ocupa el 25º lugar

felicidad españa
La esperanza de vida saludable, considerada un factor de felicidad, es mayor en España que en los países del entorno.Ralph (Ravi) Kayden (Unsplash)

Según la RAE, la felicidad se define como un “estado de grata satisfacción física y mental, y también como persona, situación, objeto o conjunto de ellos que contribuyen a hacer feliz y, lo que es más significativo, la ausencia de inconvenientes o tropiezos”.

Las políticas públicas están precisamente concebidas para garantizar el bienestar ciudadano, eliminar inconvenientes y factores de desigualdad y tratar de garantizar la felicidad colectiva de la sociedad. En este sentido, hace ya 10 años que la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 20 de marzo como Día Internacional de la Felicidad, reconociendo la felicidad y el bienestar como aspiraciones universales en la vida de los seres humanos.

Desde entonces, los conceptos de felicidad y bienestar han ido ganando terreno en la opinión pública, constituyéndose como un objetivo por el que merece la pena trabajar y luchar individualmente, pero situándolo, además, entre los ejes principales a la hora de formular políticas o iniciativas públicas para su fin colectivo. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) reflejan esta tendencia al establecer metas específicas para el bienestar, como el ODS 3, centrado en la salud y el bienestar, y al impulsar la necesidad de un progreso sostenible para todas las personas del planeta, sin dejar a nadie atrás y pensando en las generaciones futuras.

La red de soluciones para el desarrollo sostenible de Naciones Unidas (SDSN) acaba de lanzar el Informe Mundial de Felicidad (World Happiness Report 2023), en el que presenta una clasificación de los países más felices del mundo, basándose en encuestas en las que se solicita a más de 1.000 personas por país que evalúen su vida en una escala del 1 al 10.

Para explicar la percepción de la felicidad expresada por los encuestados, el estudio utiliza seis áreas del bienestar según las cuales una persona podría sentirse más o menos feliz: ingresos, expectativa de vida, apoyo social, libertad, generosidad y percepción de la corrupción.

España se encuentra en el número 32 en la clasificación del Informe Mundial de Felicidad, una posición bastante baja

En dicho ranking cabe destacar que España se encuentra en el número 32, una posición bastante baja si la comparamos, por ejemplo, con nuestro puesto en el Índice de Desarrollo Humano, elaborado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. En esta clasificación, en el que ocupamos el puesto 25, se ha observado un crecimiento sostenido en los últimos años, situándonos en la categoría de desarrollo humano muy alto.

Donde sí lideramos la percepción de felicidad, según el World Happiness Report, es en el apartado de salud. No es casual que disfrutemos de uno de los mejores sistemas nacionales de salud del mundo, con cobertura de acceso universal, y que vivamos en uno de los países más longevos y con mayor esperanza de vida. Esto debería obligarnos a un esfuerzo por preservar y financiar sosteniblemente nuestra joya de la corona, fuertemente deteriorada en los últimos años, especialmente en algunos de los territorios de nuestro país. De hecho, este informe utiliza el indicador de expectativa de vida saludable elaborado por la Organización Mundial de la Salud, el cual en nuestro caso es de 72,1 años, situándonos como una referencia a nivel mundial y por encima de países como Alemania, Francia, Reino Unido o Italia.

Al mismo tiempo, en el aspecto económico aparecen los ingresos equitativos y de calidad, que continúan siendo una de nuestras asignaturas pendientes. Nuestro PIB per cápita es inferior al de los últimos cinco países europeos mencionados y en materia de desigualdad, medida a través del índice de Gini, nos situamos también por detrás de Francia y Alemania. En este contexto, cabe destacar el aumento del salario mínimo de los últimos años (un 47%), la revalorización de las pensiones, el establecimiento de un ingreso mínimo vital, la reforma laboral o la protección social de los ERTE durante la pandemia como ejemplos de medidas que ayudan a reducir estas brechas de desigualdad, mejoran la percepción y satisfacción de las personas, y nos acercan cada vez más a mejorar nuestra posición en estos indicadores.

Por último, es necesario señalar que los resultados de la clasificación de los países más felices de esta edición están afectados por las crisis que hemos vivido en Europa en los últimos tres años: las fuertes restricciones impuestas para la contención de la covid-19 y sus consecuencias económicas, hasta la guerra de Ucrania y el aumento de la inflación, lo que ha provocado un claro descenso de varias posiciones en países como España, Alemania, Francia, Italia o Reino Unido en comparación con la edición de 2022. Ahora bien, del informe también se deduce la importancia de la respuesta social y ambiental de la UE a estas múltiples crisis, a diferencia de otras, construyendo una hoja de ruta eficaz para alcanzar sociedades con niveles de calidad de vida más altos y equitativos.

La Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible están diseñados para transitar hacia un modelo de desarrollo que sitúe al ser humano en el centro de todas las políticas, apostando por la felicidad y la igualdad de oportunidades para todos y todas. La alineación de la política europea con dicha agenda es una oportunidad de oro para seguir avanzando en numerosas áreas del bienestar humano, a la vez que construye sociedades socialmente más sostenibles y felices.

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