El riesgo económico de un conflicto largo
El Gobierno contempla un escenario de menor crecimiento y precios al alza


La guerra en Irán introduce un grado tan elevado de incertidumbre e inseguridad en la economía española que puede acabar restando hasta ocho décimas al crecimiento del PIB este año y disparar la inflación por encima del 3%. No es el escenario central que maneja el Gobierno español en estos momentos, pero las proyecciones que este martes aprobó el Consejo de Ministros en su Informe de Progreso Anual y remitirá a Bruselas alertan del riesgo de que, si el conflicto en Oriente Próximo se prolonga, la economía se deslice hacia la temida estanflación. Es decir, un crecimiento estancado y acompañado de alzas de precios. Esta hipótesis obliga a preparar planes de contingencia para amortiguar el impacto sobre los ciudadanos, y a protegerse ante la posibilidad de un conflicto largo.
La guerra ya ha provocado una subida del petróleo y sus derivados, hasta situar la inflación en España en marzo en el 3,4%, desde el 2,3% de febrero. El aumento habría sido mayor sin las rebajas fiscales aprobadas por el Gobierno para aliviar la carga sobre los consumidores a la hora de llenar el depósito. España dispone de otros amortiguadores. El impulso a las energías renovables ha permitido a este país ser el tercero donde menos han crecido los precios mayoristas de la electricidad.
Pero la cotización del crudo, por encima de los 110 dólares este martes, golpea el tejido productivo, y solo en marzo ha precipitado una subida de los precios industriales del 6,5%. Aunque los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) no permiten concluir que el empleo se esté viendo afectado por la guerra, no resulta satisfactorio el balance de los tres primeros meses del año y que la tasa de paro haya vuelto a superar la barrera del 10%. Y la campaña turística, que siempre corrige el mal inicio de año en términos de ocupación, podría ser menos positiva de lo previsto.
Las aerolíneas han empezado a trasladar el aumento de costes al precio de los billetes y a reprogramar vuelos y eliminar rutas para evitar problemas de abastecimiento. Para acabar de complicar el horizonte, el bloqueo del estrecho de Ormuz también ha alterado el transporte marítimo de materias primas y de bienes tan fundamentales como los fertilizantes.
La Comisión Europea prepara medidas para impulsar la producción y reducir la dependencia exterior, que se suman a las que han adoptado los gobiernos nacionales en el conjunto de la Unión. El Banco Central Europeo (BCE), que se reúne mañana, ha dejado ver que recabará más información antes de decidir si endurece la política monetaria. Una subida de los tipos de interés añadiría una segunda factura a un conflicto sin perspectivas de una resolución rápida. Para la economía, también la española, su duración será la variable que lo decida todo.


























































