Ir al contenido
_
_
_
_
Red de redes
Opinión

Atracones de miedo en X

Tuits sin ningún contexto sobre dos casos criminales solo sirven para propagar bulos inquietantes

Vila Dilmé, en mayo de 2013 durante el juicio por el asesinato de 11 ancianos en una residencia. Robin Townsend (EPA / EFE)

Cuando el coche toma la primera curva, empieza la conversación: “¿Y ahora el celador conseguirá que le reduzcan la pena, no?”. Conducir obliga a mantener la vista en la carretera y las manos en el volante, pero permite escuchar. Eso ha convertido los trayectos automovilísticos en un oasis de la atención: se pueden mantener conversaciones, algunas hasta largas, sin la interrupción del móvil. Si el copiloto quiere, es el momento de abordar cualquier asunto espinoso. Incluso existen leyendas sobre peticiones de matrimonio aprovechando la debilidad del contrincante, que no podía fingir que no se enteraba con el pretexto de responder un mensaje de WhatsApp.

El peliagudo asunto de la transición a mujer del celador de Olot ha sido abordado por la prensa. Joan Vila Dilmé, quien mató a 11 ancianos (nueve mujeres y dos hombres) entre 2009 y 2010, ahora se llama Aura y está reubicada en el módulo de mujeres de la prisión de Puig de les Basses, en Figueres (Girona). Ha llevado a cabo el tratamiento hormonal y está en lista de espera para operarse. ¿El cambio supone algún tipo de beneficio penitenciario? No. ¿Va a lograr con ello una reducción de pena? Tampoco. De los 127 años a los que fue condenado, con 40 de cumplimiento, todavía le quedan más de 20 por delante. Además, todos los permisos que ha solicitado siempre le han sido denegados.

Un segundo después, el copiloto saca a debate otra noticia, igual de espinosa: “¿Ahora el asesino más peligroso de España, que ha salido de la cárcel en Lleida va a matar de nuevo?”. El chaval, en la veintena, no lee medios de comunicación. Toda su información proviene de lo que escucha (algunas veces lee) en las redes sociales. La cobertura mediática sobre la puesta en libertad de Dino Marcelo Miller ha sido más intensa si cabe que la del celador. En 1998, mató a dos personas e hirió a una tercera, que acabó falleciendo. Después de más de 20 años en prisión, salió en 2020 sin estar rehabilitado, atracó dos supermercados y regresó a la cárcel. Tras su nueva puesta en libertad, los Mossos tienen la difícil misión de controlarlo sin vulnerar sus derechos fundamentales, porque ya es una persona libre.

¿La justicia funciona? ¿Qué hacemos con los presos no rehabilitados? La pregunta ha sobrevolado los informativos, las tertulias y las mesas de analistas de los medios de comunicación. Y se han buscado las respuestas de abogados, periodistas especializados e incluso psicólogos para intentar entender los agujeros que a veces genera el sistema. La conclusión se puede resumir en que el Código Penal hubiese permitido aplicarle la prisión permanente revisable, y medidas de libertad vigilada después del cumplimiento de la condena. Y una segunda idea: el sistema español busca la reinserción, pero existen presos institucionalizados, que no conocen más vida que la que llevan entre rejas.

Pero cualquier cuestión, sobre todo si es compleja y delicada, cobra vida propia en las redes, en las que Joan Vila (ahora Aura) solo busca obtener beneficios penitenciarios en prisión y atemorizar a mujeres. “Toda persona con dos neuronas funcionales sabíamos que esto iba a ser un coladero para abusar de las mujeres y la ley…”, tuitea alguien. Y, siempre según las redes, Dino Marcelo Miller quiere ponerse a matar en cuanto pise la calle con el beneplácito del sistema, y con paga incluida. “Gozará de libertad y ayudas públicas, y podrá destrozar otra familia cuando le plazca”, mensajea otro usuario de X.

El chaval en la veintena podría suscribir esos tuits. “No; es lo que he visto en TikTok”, se escuda ante cualquier objeción. Él también se ha dado su atracón de miedo sin contexto ni matices. Un reel y un tuit tras otro, sin más filtros que los prejuicios de su autor. Por eso, admite que está indignado. Calla que seguramente también está asustado. Pero desconoce que, por encima de todo, está desinformado.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_