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COLUMNA
Opinión

Pasión y muerte de Noelia Castillo

Puede que ya haya muerto. Antes, ha pasado por un corredor de la muerte inverso donde el día más temido no era el de su deceso voluntario, sino el de los recursos de su padre para impedirlo

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Noelia, la joven parapléjica de Barcelona, anuncia que recibirá la eutanasia: "Nadie de mi familia está a favor"
Captura de la intervención de Noelia Castillo durante el programa 'Y ahora Sonsoles', el 24 de marzo de 2026.Vídeo: 'Y AHORA SONSOLES' (ATRESMEDIA)

Noelia Castillo morirá hoy, 26 de marzo de 2026, a los 25 años. Un médico le administrará, o le facilitará para que se lo administre ella misma, una dosis letal y legal de un tóxico en cumplimiento de la solicitud de eutanasia que cursó ella misma hace dos años aduciendo un sufrimiento intolerable, y que no ha sido paralizada ni por el mismísimo Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Así que, sí. Puede que cuando usted lea estas líneas Noelia ya no esté entre nosotros. Lo anunció ella misma dos días antes de su óbito programado en una entrevista exclusiva en Y ahora, Sonsoles, el programa de la tarde más visto de las televisiones privadas de España, o sea que público quería.

Primorosamente vestida de blanco, con su negrísimo pelo sujeto con un lazo de encaje, en una estampa entre sonrosada niña de comunión y lívida novia, en contraste con sus ojeras cárdenas y sus labios pintados de rojo, como para despedirse con decoro de un mundo en el que no desea estar desde solo ella sabe cuándo. Ya intentó dejarlo arrojándose al vacío en un salto que la dejó parapléjica, después de haber sufrido una violación múltiple, una infancia complicada y un trastorno de la personalidad que, según los expertos, no le resta raciocinio. Desde entonces, cuando decidió solicitar y ejercer su derecho a la eutanasia, Noelia ha vivido un calvario. Secuestrada en una especie de corredor de la muerte inverso, donde el día más temido no era el de su deceso voluntario, sino los de los recursos interpuestos por su padre, auxiliado por los ultracatólicos Abogados Cristianos, para impedirlo. El horror absoluto.

Le culpo y no le culpo. Debe de ser devastador ver, impotente, cómo la niña de tus ojos no quiere vivir y se mantiene firme en su decisión 700 días con sus noches, sus veranos, sus otoños, sus inviernos y sus primaveras, como la que acaba de estallar, esplendorosa, ahí fuera. La misma hija que, en los últimos meses, ha colgado vídeos de TikTok haciendo el tonto como cualquier chica de sus años y que ha querido contar a bombo y platillo que anhela dejar de sufrir la vida 24/7. Da igual. Quién es nadie para juzgarla. Los hijos no son nuestros, ni mucho menos de un Dios que, según algunos, lejos de ser misericordioso, obliga a vivir a quien no quiere. La vida es solo una, y de uno, y acabar con ella es un derecho personalísimo que ni siquiera puede vetar quien más te quiere. Sí. Puede que, a esta hora, Noelia haya logrado su deseo de dejar su particular valle de lágrimas. Si así es, habrá sido, según los cristianos, el jueves de Pasión, víspera del viernes de Dolores, y para ella no habrá ni sábado de Gloria ni Domingo de Resurrección. Ojalá se arrepintiera en el último momento. Pero, si no es así, habrá logrado el descanso eterno que ansiaba. Respeto.

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