La comedia humana de Jonás Trueba
El buen arte siempre conserva algo ‘amateur’, como muestra la retrospectiva que el Pompidou de París dedica al cineasta español


El Centro Pompidou de París ha dedicado en enero y febrero una retrospectiva al cineasta español Jonás Trueba, titulada Le goût du present. El centro ha publicado un libro sobre el director, ha celebrado eventos en torno a su obra y ha proyectado sus películas, entre ellas, la comedia romántica invertida Volveréis, el documental Quién lo impide o el cuento de verano en Madrid La virgen de agosto. La prensa francesa lo describe como “el Rohmer español”.
Estos días, se ha estrenado en Francia La reconquista, pero también se han proyectado, en el marco de la retrospectiva, dos películas que Trueba ha realizado para la ocasión. La primera es un cortometraje por encargo del centro, Aux Vistilles, que tiene algo de fotografía de un momento del director: “Qué idea tan loca vivir el presente”, como canta Rafael Berrio en la maqueta rescatada que suena en el filme. La segunda, presentada como Film surprise, es un largometraje en blanco y negro que transcurre durante el apagón del 28 de abril de 2025. El cineasta Fernando Trueba —padre de Jonás— interpreta a un hombre (que también se llama Fernando, pero que no es exactamente él) que está investigando sobre las abdicaciones de Bayona, al comienzo de la guerra de la Independencia, cuando se va la luz. Muestra el desconcierto que todos vivimos ese día, con Fernando recorriendo las calles, corrigiendo a un guía turístico, comprando velas, charlando con unos vecinos o unos adolescentes que toman cerveza y anuncian la Tercera Guerra Mundial como quien habla de la lluvia.
Al final de la tarde, un poco a la manera del Decamerón, el protagonista, su hija, un vecino francés y una profesora de gimnasia beben vino y comen jamón a la luz de una vela. Fernando repasa con detalle, humor y digresiones el episodio ignominioso y ridículo de las abdicaciones. A través de una combinación de sorna y sutileza, y con una interpretación memorable de Trueba père, esta “comedia histórica” habla de las derivas de la Ilustración y el oscurantismo (en un apagón), de las relaciones de España y Francia, del imperialismo “modernizador”, de los rumores y la reputación de los gobernantes, del conflicto de un padre y un hijo en una película de un padre y un hijo, de la relación entre la imagen y la palabra, entre lo escrito y lo dicho. El largo, pausado, monocromático, histórico y verbal, contrasta con el corto: luminoso, acelerado, actual y un bombardeo de imágenes. La “película sorpresa” captura aquella extraña tarde y construye una atmósfera de intimidad y ligereza. Recuerda que el buen arte siempre conserva algo amateur y que lo mejor de las obsesiones privadas es compartirlas con los demás.
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