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RED DE REDES
Columna

Vender odio al estilo Mamdani

La candidata a la Alcaldía de París del partido xenófobo Reconquête, Sarah Knafo, intenta copiar la existosa estrategia en redes del alcade de Nueva York

Para Sarah Knafo, la candidata a la Alcaldía de París del partido xenófobo Reconquête, una ciudad feliz ―el lema de su campaña― es una ciudad limpia de inmigrantes sin papeles. Una ciudad en la que la policía patrulla armada y con perros las 24 horas del día por “las zonas de no derecho” (sic) de la capital. Para la pareja y mujer en la sombra de Éric Zemmour, una ciudad feliz implica no solo bajar el IBI y reducir de mitad el número de funcionarios municipales, sino también privatizar la recogida de la basura y reinstaurar el tráfico en las vías que bordean el Sena y llevan años peatonalizadas. Por eso me llamó poderosamente la atención que esta asumida admiradora de Donald Trump decidiera copiar el spot y los códigos de campaña nada menos que del socialista Zohran Mamdani, el primer alcalde musulmán de Nueva York, lo más parecido al anticristo para el partido de Zemmour. Publicado en noviembre de 2025 en Instagram, el famoso spot de Mamdani en el que se veían las puertas de un vagón de metro neoyorquino abrirse al llegar a la estación City Hall, donde se encuentra la Alcaldía, generó 2,5 millones de likes. Como resistirse…

En la versión de Knafo, difundida hace unas semanas en sus redes sociales, la política ultra hace un trayecto en metro luciendo un brushing impecable, vestida con un elegante abrigo amarillo y unas refinadas bailarinas de charol, para bajarse finalmente en la estación Hotel de Ville, mientras se escucha por los altavoces del metro una voz anunciando su candidatura. El spot, cuyo universo visual es más próximo al de Emily en París que al de American History X, recurre, al igual que los vídeos de Mamdani, a un filtro vintage y a una tipografía de colores vivos en el que predomina el amarillo. Un plagio en toda regla que funciona. El vídeo de la que también es diputada europea recibió más de 77.000 likes.

Más allá del vídeo, es toda una estrategia de comunicación que Knafo ha copiado. El resultado es un tanto cutre e impostado, eso sí, si lo comparamos con el original, pues no cualquiera puede ser Mamdani. La cercanía y la simpatía que inspira naturalmente el político de origen indio ―puestas en escena con creatividad por la agencia de comunicación Fight en numerosos vídeos― han convertido su exitosa campaña en un caso de estudio. Pero no por ello es replicable y la impostura salta a la vista. Bien se haya inspirado en el socialista por cinismo o por puro tacticismo político, lo cierto es que el programa de Knafo es la antítesis del defendido por Mamdani. Este último valoriza a los inmigrantes, impulsa políticas intervencionistas en vivienda y salarios, y propone que ciertas funciones comunitarias hoy asumidas por la policía pasen a manos de servicios civiles. Lo mismo ocurre con sus votantes.

En la página web dedicada a la campaña de la política ultra, un apartado invita a sus seguidores a proponer ideas para un París feliz. Y aunque han sido borradas por su equipo ―que denunció, sin mucha credibilidad, un intento de manipulación de la izquierda― algunas contribuciones arremetían contra “los negroides que pululan como cucarachas por las calles”, cosechando en este caso 600 likes, mientras otras llamaban a “erradicar” a los inmigrantes sin papeles o a mandar a “los sin techo y los drogadictos a centros vigilados y medicalizados” en las afueras de París. Las posibilidades de éxito de un discurso identitario cargado de odio son escasas en una ciudad que siempre se ha resistido a la extrema derecha y cuya principal riqueza y atractivo reside en su apertura y diversidad cultural, en esos universos que se entrelazan y representan la verdadera identidad parisina —si es que existe solo una—. Aun así, es preocupante observar cómo la estigmatización e incluso la animalización de los inmigrantes se ha banalizado.

Algunos creadores de contenido franceses ya no tienen reparo alguno en producir vídeos racistas hechos con IA, supuestamente humorísticos, en los que las personas negras son representadas como gorilas. En uno de estos videos virales en TikTok (vlogs para los más entendidos) de los que la prensa francesa se ha hecho eco, un gorila espera su turno en la CAF (el organismo público francés encargado de gestionar la mayoría de las prestaciones sociales), fumando narguile, mientras comenta lo bien que se vive en Francia gracias a las prestaciones sociales y sin trabajar. En segundo plano, se ve a una mujer con velo y a un hombre de origen africano tocando el djembe. En otra secuencia, aparecen musulmanes persiguiendo a unos cerdos como parte de un programa para que puedan “vencer [sus] miedos”. La cinta, por suerte, ya no se encuentra en la plataforma, aunque aún es visible en YouTube. En otros contenidos que también han desaparecido de TikTok, el mismo gorila explicaba cómo llegar en patera a una costa o trapicheaba droga en una cité.

Estos vídeos deshumanizantes que, sin embargo, han llegado a acumular millones de vistas en TikTok, adoptan la misma retórica xenófoba de Knafo que, para colmo, es ella misma hija de inmigrantes judíos marroquíes: representan a los inmigrantes como parásitos cuya única ambición al emigrar a Francia es chupar de las ayudas sociales sin aportar nada a cambio, como personas que llevan la delincuencia en el ADN y que, de no ser devueltos a sus países de origen, acabarán reemplazando a los verdaderos franceses. Un discurso cada vez más legitimado en el espacio mediático, como demuestra la presencia creciente de la candidata ultra en televisión y radio, como si se tratara de una política cualquiera y no de una emuladora del trumpismo más rancio.

Marine Le Pen optó en su día por la estrategia de la desdiabolización, suavizando poco a poco su discurso para ganar respetabilidad en la prensa y ampliar su base electoral. Knafo ni siquiera eso. Ya no hace falta.

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