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Columna
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Luis Enrique y Mariano Rajoy ante Qatar

Corren ríos de tuits en torno a la prosa del expresidente del Gobierno comentando el Mundial y, mientras, el seleccionador español se hace ‘streamer’

Luis Enrique durante uno de sus 'streamings' desde Qatar.
Luis Enrique durante uno de sus 'streamings' desde Qatar.

El Mundial de Qatar se ha convertido en una excelente herramienta de análisis humano y político más que en una competición deportiva. En primer lugar ha puesto de manifiesto que la FIFA es un organismo capaz de ser cómplice del lavado de imagen más caro y sangriento de la historia. Una competición donde han muerto al menos 6.500 trabajadores inmigrantes construyendo estadios, más de 100 muertos por partido que sepamos, aunque los expertos creen que son muchos más. Ante un espectáculo así (uno que se paga con miles de muertos), cabe pensar que nuestras vidas neoliberales fueran más pobres que nunca, pues ya no las entregamos por un pedazo de pan sino por un cachito de puro entretenimiento. Sin embargo, en medio de este nuevo circo futbolístico, están surgiendo resistencias imprevistas y sorpresas impensables, como la protesta contra la censura de la selección alemana sobre el terreno de juego. O las dos campanadas de España: la columna deportiva de Mariano Rajoy y el canal de Twitch de Luis Enrique.

El joven Rajoy ha decidido convertirse en comentarista deportivo aprovechando la ocasión que brinda Qatar. Por qué un expresidente del Gobierno de España elige comentar este Mundial sin otro juicio que el de un espectador entretenido es algo que a mí se me escapa. Lo que no deja de sorprenderme es el medio elegido por Rajoy para compartir sus análisis, El Debate, impulsado por la Asociación Católica de Propagandistas y defensor del humanismo cristiano. Puestos a comentar un mundial que sucede en un país donde no se respetan los derechos humanos, veía más a Rajoy colaborando con Amnistía Internacional, pero entonces recordé que los caminos de (este) señor son inescrutables. Con todo, lo alucinante es que tanto el medio como la oportunidad han pasado desapercibidos ante la prosa de un tal Mariano, que es, de lejos, lo más comentado. Corren ríos de tuits, pero mi favorito es el de @maestradepueblo: “Mariano de 2°A: PA+”. Porque lo cierto es que la redacción de Rajoy tiene un tono bastante escolar, aunque sin faltas de ortografía. Creo que por eso le han puesto un Progresa Adecuadamente alto. Cito textualmente: “Dije que Alemania es Alemania y creo que Alemania me ha dado la razón”. Inconfundible estilo y fraseo.

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Así las cosas, este Mundial me parece a ratos un intento planetario de aceptar la corrupción con feliz frivolidad. Menos mal que Luis Enrique se ha abierto un canal de Twitch para comentar el campeonato desde otro punto de vista. En su primer directo habló a su audiencia de la Universidad de Qatar y explicó que hay que estudiar para tener “una vida después del fútbol”. Le llaman LuisPadrique y él se ríe. Un usuario le pregunta si está borracho y responde con seriedad: “No, claramente no, soy así”. ¿Por qué lo hace? ¿Querrá debutar en una nueva profesión como Rajoy? No lo creo. Él mismo ha explicado que tomó la decisión al observar que su hijo seguía a muchos streamers. Es evidente que es muy consciente de que hay niños mirando y que merecen, si no una explicación, al menos un contexto aceptable de lo que está pasando. Si vamos a ir a Qatar es importante (y difícil) comunicar los valores del deporte y no otros. Y esas ganas de compartir lo mejor del fútbol (que no necesariamente el mejor fútbol) están haciendo que sus directos tengan picos de 150.000 espectadores. Gracias, LuisPadrique. Gracias a ti veré el próximo partido con mis hijas. Incluso aunque tenga que leer después la crónica de Mariano.

Sobre la firma

Nuria Labari

Es periodista y escritora. Ha trabajado en 'El Mundo', 'Marie Clarie' y el grupo Mediaset. Ha publicado 'Cosas que brillan cuando están rotas' (Círculo de Tiza), 'La mejor madre del mundo' y 'El último hombre blanco' (Literatura Random House). Con 'Los borrachos de mi vida' ganó el Premio de Narrativa de Caja Madrid en 2007.

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