TRIBUNA
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Tensiones franco-alemanas: el impacto de la ruptura geopolítica de la guerra en Ucrania

El atractivo de Berlín y París para sus socios se ha debilitado, al igual que su liderazgo en la UE. Sin embargo, es esencial reinvertir políticamente en las relaciones entre ambos países

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, y el canciller de Alemania, Olaf Scholz, en la cumbre COP27 en Egipto el pasado 7 de noviembre.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, y el canciller de Alemania, Olaf Scholz, en la cumbre COP27 en Egipto el pasado 7 de noviembre.LUDOVIC MARIN (AP)

La guerra de Ucrania está transformando la geopolítica europea en el plano exterior en lo que respecta a las relaciones entre la UE y Rusia, pero también en el plano interior. Esta guerra ha repercutido en las relaciones de poder entre los Estados miembros y ha modificado los juegos de influencia entre ellos. Este es el caso, en particular, de las relaciones entre Alemania y Francia, como demuestra el reciente aplazamiento de un consejo de ministros conjunto. ¿Cómo se explican las actuales tensiones entre ambos países, cuáles son sus consecuencias para la UE y cómo pueden superarse?

Por parte de Alemania, la guerra en Ucrania está poniendo de manifiesto las malas decisiones estratégicas que se tomaron en el pasado, sobre todo en el ámbito energético y militar, y está obligando al país a realizar reajustes esenciales y brutales en estos dos asuntos y, más ampliamente, a cambiar el modelo con el que ha funcionado hasta ahora. Además, el problema actual radica también en que el Gobierno alemán toma las decisiones nacionales de forma unilateral y en solitario (véase, por ejemplo, el plan energético anticrisis de 200.000 millones de euros) en lugar de hacerlo en el marco de una estrategia europea común, coordinada y unida.

Para Francia, el regreso de la guerra al continente europeo refuerza la agenda geopolítica llevada al más alto nivel del Estado por el presidente de la República. Sin embargo, la guerra de Ucrania y la reafirmación del papel central de la OTAN en la seguridad de los europeos demuestran que la agenda de la “soberanía europea” no se aplicará necesariamente según las opiniones francesas; promover la “soberanía europea” implica necesariamente compartir el ejercicio de las soberanías nacionales, lo que presupone compromisos que son, por naturaleza, muy difíciles de forjar en cuestiones regias, que, por definición, tocan todas el corazón de la soberanía de los Estados y también consensos nacionales a veces muy poderosos.

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En la actualidad, si la guerra de Ucrania pone de manifiesto las debilidades del modelo con el que funcionaba Alemania hasta la invasión rusa, la nueva situación geopolítica podría reforzar la centralidad de su posición dentro de la UE a medio y largo plazo. De hecho, la geopolitización de Europa da mayor importancia al este del continente, como demuestra el fortalecimiento de la influencia de los países de la Europa central, nórdica y báltica, que están en primera línea y han acertado con la amenaza que supone la Rusia de Putin. Esta es también, sin duda, la razón del actual “malestar” francés, que refleja la percepción de un riesgo de marginación en este nuevo contexto geopolítico, pero también de desfase con Alemania, sobre todo en términos económicos, industriales y presupuestarios.

El atractivo de Berlín y París para sus socios se ha debilitado, al igual que su liderazgo dentro de la UE. Sin embargo, es esencial reinvertir políticamente en las relaciones entre Alemania y Francia, que ya han experimentado fases de deterioro en el pasado. La secuencia actual recuerda a otra ruptura geopolítica: la de 1989-1991 con la caída del muro de Berlín, el colapso de la URSS y su impacto en la Europa Central y del Este y la reunificación alemana. Esta ruptura geopolítica ya había creado fuertes tensiones entre Francia y Alemania, pero estas tensiones fueron superadas por el compromiso forjado en el marco del “momento Maastricht”.

Treinta años después, los europeos se enfrentan de nuevo a una gran reflexión estratégica sobre la Europa del mañana en el contexto de la nueva situación geopolítica abierta por la guerra de Ucrania: ¿qué nueva etapa de integración? ¿qué fronteras? ¿qué estructuras políticas e institucionales? Al igual que ocurrió con la creación del euro, los trabajos destinados a definir las condiciones de posibilidad de la convergencia política entre el Este y el Oeste, pero también el Norte y el Sur, son ahora imprescindibles, esta vez en los ámbitos de la seguridad y la defensa, pero también de la energía, para poder adaptarse a la nueva ruptura geopolítica constituida por la guerra entre Rusia y Ucrania.

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