EDITORIAL
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Kitchen y el PP

La trama para ocultar delitos del partido provoca profunda inquietud

Jorge Fernández Diaz y María Dolores de Cospedal.
Jorge Fernández Diaz y María Dolores de Cospedal.ULY MARTIN / EL PAÍS

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El juez que ha investigado durante los tres últimos años la denominada Operación Kitchen ha dictado auto de procesamiento para sentar en el banquillo a una parte, la principal, de la cúpula política y policial del Ministerio del Interior entre 2011 y 2016, bajo gobierno del Partido Popular. Los hechos relatados por el magistrado instructor en su auto de procesamiento socavan la confianza en la institución encargada de garantizar la seguridad del Estado, proteger el orden público, combatir la delincuencia y colaborar con la Administración de Justicia en la persecución del delincuente y el esclarecimiento de los delitos.

En este caso, los supuestos delincuentes han sido los responsables políticos del Ministerio del Interior y los principales mandos policiales que trabajaron en secreto utilizando fondos reservados del Estado sin ningún control para una operación cuyo principal objetivo era ocultar los delitos de la formación política que gobernaba en ese momento con mayoría absoluta en España. La inconfesable misión político-policial se montó a espaldas del juez que investigaba la financiación ilegal del PP con el fin de impedir que avanzara en sus pesquisas. Los comisarios, entre otras cosas, espiaron a Luis Bárcenas y a su familia y le robaron documentación que nunca pusieron a disposición del juez que investigaba los hechos.

La indecente operación orquestada desde el Ministerio del Interior se puso en marcha en julio de 2013 cuando Bárcenas estaba preso y había confesado ya al juez que la contabilidad paralela que EL PAÍS publicó el 31 de enero de 2013, la caja b del PP, era cierta. Mientras el presidente Mariano Rajoy comparecía el 2 de agosto de 2013 en el Senado para pedir perdón y reconocer su error por haber confiado en Bárcenas, su leal colaborador Jorge Fernández Díaz, ministro del Interior, dirigía la operación por la que se tendrá que sentar en el banquillo.

La investigación ha dejado cabos sueltos e incógnitas sin resolver. ¿Conoció y amparó Rajoy estos hechos? El juez instructor ni siquiera le ha llamado como testigo. ¿Los principales dirigentes del PP estaban al tanto de las sucias actividades de comisarios de confianza para tapar el escándalo de la financiación ilegal? La ex secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, quien se reunió con el comisario Villarejo y estableció con él una relación de complicidad para conocer detalles de las investigaciones judiciales contra el PP que estaban secretas, ha sido exculpada por el juez con el argumento de que no se puede criminalizar el derecho de reunión.

La Fiscalía Anticorrupción y la Unidad policial de Delincuencia Económica y Fiscal sostienen que el PP desempeñó un papel importante en toda esta trama.

El jefe de la oposición, Pablo Casado, ganó hace tres años el congreso de su partido y nombró a Jorge Fernández, ahora procesado, responsable del Área de Interior y Libertades de la formación conservadora. Cuando conoció el pasado jueves el auto de procesamiento, Casado se limitó a decir que el exministro había sido suspendido de militancia. El líder del partido conservador, que presume de estar a un paso de gobernar en España por lo que dicen las encuestas, ha optado por el silencio para responder a las evidencias judiciales sobre la corrupción de su partido. Es momento de que rompa ese silencio autoimpuesto, que pida perdón en nombre del PP y condene todos los delitos cometidos por su partido durante el siglo XXI.

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