CARTAS AL DIRECTOR
i

Nacionalismos

Los lectores opinan sobre el nacionalismo, los retos de los jóvenes, los políticos ante la pandemia y sobre las tarifas eléctricas

Manifestación de la Diada de 2019 en Barcelona.
Manifestación de la Diada de 2019 en Barcelona.Massimiliano Minocri

Los territorios nunca han pertenecido a nadie. No tienen dueño. La patria es solo una invención de la nostalgia: un engaño de la mente. Todos los pueblos, aún más las naciones, son consecuencia de invasiones y conquistas. La fiebre de nacionalismos que nos invade es moda disoluta una vez que revisamos las páginas de la historia. Todos los nacionalistas, los de “rompe y rasga” y los excluyentes separatistas, han tenido un tatarabuelo que pervirtió sus “raíces” al llegar a un lugar que no era el suyo, arrimándose a un pueblo que ya existía, pero un país aún desprovisto de “paisanaje”. Quizá los únicos verdaderos nacionalistas bien pudieron ser los primeros seres pluricelulares del planeta Tierra, sin más. Así que las potestades, arrogancias e identidades irredentas no son más que barquitos de papel naufragando en la historia. Un viaje sin billete de vuelta a la melancolía. A ver si nos enteramos.

Emilio Hidalgo Guirado. Málaga


La aventura de ser joven antaño

Acabé Medicina en el año 1987 con 23 años. Supuso un esfuerzo para mí y para mis padres. Había 20.000 médicos en paro. Sin enchufe fue muy difícil hacerme un hueco, y tras años de suplencias de un día (hasta 26 contratos al mes) y 15 años de interino pude obtener una plaza en propiedad. Me han congelado el sueldo varias veces. Me han quitado la mitad de mis pagas extra desde hace 10 años. Me han prolongado la edad de jubilación hasta los 67, y ya veremos qué pasa en los 10 años que me quedan. Pero a nuestra generación, la de los sesenta, parece que todo nos fue regalado.

Rafael Riego González. Valdemoro (Madrid)


Reunión del Consejo Interterritorial de Salud celebrada el 2 de junio.
Reunión del Consejo Interterritorial de Salud celebrada el 2 de junio.Pool Sanidad/EFE

España, triste España

Estamos sumidos en un gravísimo problema de salud pública, con más de 100.000 muertos, tormentas que asolan cosechas, turismo limitado por los datos de contagio de algunas comunidades autónomas, paro elevadísimo… ¿Es serio que el ocio nocturno sea un asunto crucial para que el PP y sus líderes se opongan al Gobierno? ¿No hay problemas críticos en nuestra vida de cada día? ¿Cuántos millones de familias que no llegan a fin de mes van a disfrutar de una nueva hora de cierre? Ahora el Gobierno ha rectificado. Desde luego, los políticos se ganan cada día el desdén ciudadano.

José Santiago Pardo. Madrid


La electricidad

He instalado un sistema de calefacción por geotermia, pensando en el medio ambiente y en mi economía. Desgraciadamente, necesito energía eléctrica para que funcione, y ahora, las compañías eléctricas me sugieren que la encienda cuando no la necesito y la apague cuando la quiero utilizar. Si no, la factura alcanzará valores desproporcionados. Después de toda una vida profesional dedicada a la ingeniería, no veo ni una sola razón industrial ni técnica que justifique la variación de precios en función del horario, ya que los combustibles, la energía nuclear, la fuerza hidráulica, el viento y el sol no varían de precio cada hora. La amortización de instalaciones y los costes de mantenimiento, tampoco. Todo consiste en movimientos especulativos para aumentar esos más de 5.000 millones de beneficios que algunas compañías obtuvieron el año pasado.

Luis María Fernández Alonso. Lamuño, Cudillero (Asturias)


Los textos de esta sección tienen que enviarse exclusivamente a EL PAÍS y no deben tener más de 100 palabras (700 caracteres sin espacios). Deben constar nombre y apellidos, ciudad, teléfono y DNI o pasaporte de sus autores. EL PAÍS se reserva el derecho de publicarlos, resumirlos o extractarlos. No se dará información sobre estas colaboraciones. La dirección para escribir en esta sección es CartasDirector@elpais.es

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50