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Villarreal

Hoy el nombre de este pueblo, de este equipo, va unido al de una epopeya gloriosa en mitad de una pandemia

Los jugadores del Villarreal celebran su victoria en la final de la UEFA Liga Europa que disputaron el miércoles frente al Manchester United.
Los jugadores del Villarreal celebran su victoria en la final de la UEFA Liga Europa que disputaron el miércoles frente al Manchester United.Kiko Huesca / EFE

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La victoria del Villarreal CF contra el Manchester United quedará instalada para siempre en el cerebro límbico de sus seguidores, en ese bulbo donde anidan los sentimientos, las emociones, los símbolos, los mitos, los dioses, los héroes, las banderas y todos los himnos. Nunca la razón logrará controlar esa descarga emotiva que es fuente de todas las lágrimas. Dentro de muchos años los niños y adolescentes hinchas del Villarreal recordarán este triunfo como un hito maravilloso que sucedió en sus vidas y repetirán silabeando, como si fuera un verso, los nombres de los jugadores de este equipo, Gerard Moreno, Trigueros, Pau Torres, Albiol, Parejo, Alcácer, Rulli, que lograron la proeza histórica de ganar por primera vez la Liga Europa. Habrá un antes y un después en cada biografía. Fue en mayo de 2021, dirán, el año de la pandemia de coronavirus, y el más memorioso de los viejos contertulios explicará lleno de melancolía a quienes no lo conocieron todos los detalles de aquel suceso glorioso. Era un tiempo del pasado en que ellos se sentían capitanes lanzando los 11 penaltis. Como un sello indeleble, esta victoria quedará grabada en el inconsciente colectivo de este pueblo de 50.000 habitantes, laborioso, agrícola e industrial, cuyo equipo de fútbol se ha revelado como un ejemplo de gestión del deporte de base, de la escuela de alevines y del fútbol femenino. En su gen lleva la moral unida al sufrimiento. Por mi parte, del pueblo de Villarreal son las primeras placas de la memoria de mi infancia al terminar la guerra y en ellas están las canciones de la radio, la visión de unos soldados repartiendo cazos de lentejas, el catón de la escuela de párvulos, los juegos de verano en las acequias, solo que en aquel tiempo todo estaba bajo una capa de miseria, pero hoy el nombre de Villarreal va unido al de una epopeya gloriosa en mitad de una pandemia.

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