Editorial
Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional

Al rescate de la India

Urge enviar ayuda para atender a los enfermos en el gigante asiático, y acelerar la vacunación en todos los países en vías de desarrollo

Varios pacientes con mascarillas de oxígeno en un hospital de campaña en Nueva Delhi.
Varios pacientes con mascarillas de oxígeno en un hospital de campaña en Nueva Delhi.MONEY SHARMA (AFP)
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El mundo se moviliza ante el descontrol del coronavirus en la India

La comunidad internacional debe salir con urgencia al rescate de la India. El descontrol en el que ha entrado la pandemia en ese país es una amenaza para la población que solo la ayuda exterior puede mitigar. Numerosos países se han movilizado para enviar material sanitario, pero la situación es tan dramática que cada día que se tarde en organizar las entregas cuesta miles de vidas. El país vive una situación catastrófica en la que el actual Gobierno del populista Narendra Modi tiene una gran responsabilidad por haber permitido y alentado grandes concentraciones políticas y religiosas por un interés electoralista.

La imprudente relajación de las restricciones ha provocado un estallido de la pandemia y los contagios crecen ahora exponencialmente. Ayer se registraron 350.000 nuevos casos y unas 3.000 muertes. Tras alcanzar el pico de incidencia en septiembre, la pandemia retrocedió, pero una relajación excesiva ha provocado este virulento repunte. A mediados de febrero se registraban alrededor de 10.000 nuevos casos diarios y el 24 de abril superaba ya los 300.000 diarios en una población de 1.366 millones de habitantes. En proporción estas cifras no serían tan alarmantes como las alcanzadas en otros países, pero el recuento oficial está lejos de reflejar la realidad. La capacidad de detección es muy limitada, no se realizan pruebas diagnósticas a todos los sospechosos y tampoco se contabilizan la mayor parte de las muertes que se producen en los domicilios.

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La crisis sanitaria está derivando en un drama en el que mucha gente muere sin haber podido recibir asistencia médica por falta de oxígeno, respiradores y camas en las que poder ingresar a los enfermos. La situación de caos ha llegado hasta el extremo de que los crematorios no dan abasto para atender las necesidades de incineración. La responsabilidad de las autoridades indias es evidente y deberán rendir cuentas, pero ahora lo fundamental es paliar el sufrimiento. Por otra parte, pese a su capacidad para producir fármacos —India es el mayor fabricante de vacunas del mundo— hasta ahora apenas han sido administradas un número de dosis equivalente al 10% de la población. Lo ocurrido en este país confirma la urgente necesidad de arbitrar un mecanismo eficaz para acelerar la vacunación en los países en vías de desarrollo, pues esta misma situación puede reproducirse en otras partes del mundo. La OMS ha alertado de que la variante del virus que se expande por India podría ser más infectiva y presentar resistencias a las vacunas. Aunque este extremo está pendiente de confirmación, es evidente que mientras el virus siga circulando con esta intensidad tendrá la oportunidad de desarrollar variantes resistentes a las vacunas disponibles. La inequidad en la vacunación es ahora mismo el principal aliado de la enfermedad.


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