Tribuna
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Crisis de régimen y monarquía

El balance de los últimos 20 años del actual modelo político resulta insatisfactorio. Es lo que permite hablar del agotamiento de una fórmula sin que se vislumbre por ahora una vía de salida para repararla

RAQUEL MARÍN

Es excesivo achacar al rey emérito y a sus operaciones financieras una mayor responsabilidad de la que les corresponde cuando se valora la actual situación de nuestro sistema político. No son solo sus andanzas las que han dañado la credibilidad de un edificio político que presenta desde hace tiempo síntomas graves de fatiga. Hay otros datos dignos de mención en el pasivo del sistema. En todo caso, es llamativo que quienes mayor énfasis ponen en su solidez y ven en la monarquía su presunta clave de bóveda suelen ser también los que más alarmados se manifiestan ante cualquier crítica a sus punto...

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