Columna
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¡Señorita Escarlata, señorita Escarlata!

Lo que está ocurriendo en EE UU nos revela la vigencia de una herida profunda en un país que ha usado el lenguaje cinematográfico para convertir en sueño lo que fue pesadilla

Hattie McDaniel con Vivien Leigh, que daba vida a Escarlata O'Hara, en una escena de 'Lo que el viento se llevó'.
Hattie McDaniel con Vivien Leigh, que daba vida a Escarlata O'Hara, en una escena de 'Lo que el viento se llevó'.Everett Collection

En España hay un rechazo a que alguien te haga cambiar de opinión. La guerra de esta semana, una vez que hemos dejado el dichoso 8-M en el chasis, ha sido la supuesta prohibición de Lo que el viento se llevó. La supuesta prohibición llenó minutísimos de radio e inyectó furia en las columnas. Pareciera, por la insistencia, que estaba en nuestras manos salvar la civilización occidental. Esa furia, sin embargo, no se encontraba en la columna que escribió en LA Times John Ridley, el guionista de 12 años de esclavitud. Ridley solo pedía a la plataforma HBO que, ya que iba a emi...

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