BANXICO

El Banco de México mejora la proyección de crecimiento hasta un 7% para 2021

La institución destaca el impulso de los programas de estímulo de Estados Unidos y el avance de la vacunación, pero apunta a un aumento de la inflación

Una planta automotriz, en junio de 2020 en Ciudad de México.
Una planta automotriz, en junio de 2020 en Ciudad de México.Luis Antonio Rojas / Bloomberg

México crecerá más de lo previsto en 2021. En la presentación del informe trimestral, el Banco de México ha revisado al alza sus proyecciones para este año a una horquilla de entre el 5% y el 7%, con un escenario central del 6%. Su pronóstico anterior estaba entre el 2,8% y el 6,7%. Sin embargo, la institución ha corregido a la baja su principal proyección para 2022, de un 3,3% a un 3%. El mayor optimismo se debe a los cuantiosos programas de estímulo en Estados Unidos y a la reactivación tanto de la economía mexicana como de la global gracias al avance de la vacunación frente a la covid-19. Al mismo tiempo, se espera una inflación del 4,8% para el cierre del año, lejos de la meta del 3%.

El banco central anticipa una vuelta más rápida a la normalidad tras el histórico desplome del 8,5% en el PIB durante 2020, la mayor caída desde la crisis de los años treinta. El crecimiento del 0,8% en el primer trimestre, inesperado porque se dio en plena segunda ola de contagios, ha obligado a revisar, para mejor, las proyecciones de la institución para el resto del año. Si se cumple el escenario central del 6%, se prevé que la actividad económica del país latinoamericano vuelva a sus niveles anteriores a la pandemia en el segundo trimestre de 2022. Si, en cambio, el PIB crece un 7%, esto puede adelantarse a finales de este año.

En los cálculos de la institución, tiene un peso particular el impulso keynesiano, no del Gobierno mexicano, que ha rechazado gastar más, sino de la Administración de EE UU. La semana pasada, el presidente Joe Biden propuso al Congreso un presupuesto de seis billones de dólares para el próximo año fiscal, un nivel de gasto que no se veía desde la Segunda Guerra Mundial. El gobernador Alejandro Díaz de León ha tachado esta política de “gran oportunidad para México por la proximidad y la vinculación a la economía de EE UU”. “Deberíamos tratar de aprovecharlo con la mayor cabalidad”, ha señalado.

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Con todo, el Banco alerta de que se mantiene un “entorno de alta incertidumbre”. Entre los riesgos que la institución identifica están posibles retrasos en la producción y aplicación de las vacunas, cuellos de botella en las cadenas globales de suministro, una inversión menor a la esperada, así como mayores salidas de capital debido a los aumentos de las tasas de interés en EE UU y un incremento del atractivo de China como destino de estos flujos.

En este contexto de volatilidad, destaca una inflación mayor a la esperada, por la recuperación de los precios de los energéticos, que tocaron fondo a inicios de la pandemia, y de los alimentos. El Banco prevé que el índice de precios al consumidor registre una subida del 4,8% para el cierre del año, frente al 3,6% proyectado anteriormente. La previsión se coloca lejos de la meta del 3%, aunque la institución espera que este incremento sea de carácter “transitorio” y que la inflación vuelva a situarse en la horquilla objetivo hacia el segundo trimestre de 2022.

Díaz de León no ha querido adelantar cambios en la política monetaria en respuesta a esta situación. El gobernador ha destacado “un entorno inflacionario complejo” por el impacto heterogéneo de la crisis sobre los diferentes sectores de la economía, a lo que se suma el plan de estímulo de EE UU. “Estamos en una situación inédita. Apunta a que debemos ser cautelosos”, ha señalado. Desde mediados de 2019 hasta este febrero, el banco central recortó sucesivamente las tasas de interés, de un máximo de 8,25% al 4% actual. En la última reunión de la Junta de gobierno en mayo se decidió poner fin a esta política de relajamiento ante el aumento de la inflación.

La presentación del informe trimestral ha estado sobrevolada por la intención del presidente Andrés Manuel López Obrador, manifestada hace algo más de una semana, de no renovar a Alejandro Díaz de León al frente de la institución. El gobernador, cuyo mandato termina en diciembre, ha dicho que el nombramiento es “una atribución plena” del presidente. El subgobernador Gerardo Esquivel ha ido más allá y ha tachado de “desafortunado” el discutir el relevo tan pronto, al considerar que “agrega incertidumbre innecesaria”. Sin embargo, el funcionario también ha señalado que “un cambio de un miembro de la Junta no afecta ni la autonomía ni el cumplimiento del mandato” del Banco.

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