DIA MUNDIAL DEL DOCENTE 2020

El proyecto educativo que integra los hábitos saludables en el currículo

El método ‘Fluye’ se centra en proveer a los colegios de herramientas que inspiren y eduquen a los niños en una alimentación e hidratación adecuadas

Una profesora del colegio de Infantil y Primaria Barrio Costa, del municipio de Ingenio (Gran Canaria), rellena pequeños frascos con gel hidroalcohólico, que serán repartidos entre los alumnos de un aula de NEAE (niños con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo).
Una profesora del colegio de Infantil y Primaria Barrio Costa, del municipio de Ingenio (Gran Canaria), rellena pequeños frascos con gel hidroalcohólico, que serán repartidos entre los alumnos de un aula de NEAE (niños con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo).Ángel Medina G. / EFE

Lavarse las manos antes de comer, sentarse correctamente en la mesa, utilizar los cubiertos de manera adecuada, probar todo tipo de alimentos, comer lo que se pone en el plato sin desperdiciar la comida, hablar de manera sosegada o ayudar a recoger la mesa han sido siempre aprendizajes que las madres y padres han intentado transmitir a sus hijos de generación en generación. Pautas de comportamiento, de “buenos hábitos”, con los que las familias han enseñado a los suyos a mantener una buena salud.

En 1947, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya definió el concepto de salud como «un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades». Una descripción que hace más de 70 años daba ya una visión “holística” de la misma; es decir, total. Una idea de hábitos saludables que va más allá de la alimentación, de la hidratación o de la actividad física y que incorpora la noción de bienestar, próximo al concepto inglés de well-being o el bien ser, conectado con la idea aristotélica de la felicidad como un hábito que hay que incorporar a lo largo de la vida. Con esta orientación se ha desarrollado el proyecto educativo Fluye. Happy & Healthy kids, incluido dentro del paraguas del movimiento Alimentando el cambio, en el que han trabajado Fundación Trilema y Fundación Edelvives. Un programa de acción directa en el aula para los niños y niñas con edades comprendidas entre los 2 y 12 años (Educación Infantil y Primaria).

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Este proyecto educativo que se gestó meses antes de la aparición de la crisis de salud en la que estamos envueltos, originada por el coronavirus, recupera la esencia de “total” anteriormente mencionada. Juan Pedro Castellano, director de Fundación Edelvives, asegura que, “aunque Fluye es anterior a la situación que estamos viviendo por la pandemia, sin lugar a duda, plantea aprendizajes que son básicos en esta situación. Así, la adquisición de hábitos saludables, la gestión del estrés y los conflictos, el desarrollo de la resiliencia, la toma de conciencia de las posibilidades y los límites y el cuidado del entorno, son algunas de las cuestiones que aborda este proyecto y que resultan fundamentales en este momento”. Sin embargo, continúa el director de Fundación Edelvives, “Fluye va más allá de una situación coyuntural y plantea de manera pionera el desarrollo de una competencia personal que capacita a los alumnos para la construcción de su propio ser y para su autoconocimiento”. Además, Juan Pedro Castellano mantiene que “la propuesta está totalmente alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y facilitará caminar hacia la Agenda 2030, aunando aprendizaje y servicio como contribución a una mejora de la sociedad”.

El programa educativo Fluye se centra en tres elementos: proveer a los colegios de herramientas que inspiren y eduquen a los niños en una alimentación e hidratación saludables, trabajar con las autoridades educativas para que los hábitos saludables formen parte del currículo e integrar el desarrollo de los hábitos saludables en un paraguas integral ambicioso de desarrollo del autocuidado, la gestión de las emociones y la relación con el entorno. Este último punto se incorpora como una nueva competencia clave personal, social y de aprendizaje para aprender, denominada LifEComp, que la Comisión Europea incluyó el pasado año en su informe Developing a European Framework for the Personal, Social & Learning to Learn Key Competence (LifEComp).

Carmen Pellicer, presidenta de Fundación Trilema, sostiene que si hubiera que definir en una frase qué es Fluye, hablaríamos de un proyecto con el que “aprender a sentirse más felices, que mejora el conocimiento y la responsabilidad del cuidado de uno mismo practicando hábitos saludables, cuidando nuestro entorno como una fuente de equilibrio, pero también individual y colectiva, con la que aprender a vivir y gestionar nuestras emociones y también las de los demás de forma positiva”. Una materia absolutamente imprescindible en el currículum a juicio de la presidenta de Fundación Trilema, quien sostiene que “la salud integral, física, intelectual y emocional es hoy un agujero en el currículo escolar, a diferencia de otros países como Reino Unido o Suecia,”

Cuando se suspendieron las clases presenciales por la covid-19, 23 centros educativos, distribuidos en 8 comunidades autónomas, ya llevaban varias semanas pilotando el proyecto Fluye en las distintas etapas educativas: Infantil (de 3 a 5 años), primer ciclo de Primaria (6 y 7 años), segundo ciclo de Primaria (8 y 9 años) y tercer ciclo de Primaria (10 y 11 años). El material de trabajo está adaptado a cada una de ellas. Los alumnos y alumnas realizan actividades realmente significativas enmarcadas en las asignaturas de Educación Física, Ciencias de la Naturaleza, Valores (o equivalentes) y en Tutorías. Asimismo, reúne a todos los agentes inmersos en el proceso educacional de cada niño: equipo directivo, profesorado, monitores de comedor, Personal de Administración y Servicios (PAS) y, sobre todo, a las familias. Además, el proyecto estudia el impacto que ha tenido su implementación en el alumnado mediante la utilización de mediciones.

El director de Fundación Edelvives asegura que, “con este proyecto, ofrecemos una herramienta que empodera al alumnado en la búsqueda de la felicidad y el bienestar. Asimismo, ofrece a los docentes un proyecto que, de manera pionera, con rigor y de forma muy atractiva, les permite acompañar a los alumnos en ese proceso”. Además, Juan Pedro Castellanos sostiene que "la plataforma digital, los libros murales, las pulseras de actividad y la aplicación para su seguimiento, permiten un tratamiento multidisciplinar y bastante completo. El proyecto no se agote en los materiales, ya que realiza una propuesta formativa asociada y personalizada a los distintos ámbitos (profesores, familias, personal de servicios).

El colegio Trilema Soria ha sido uno de los colegios que ha implantado Fluye en sus aulas. Francisco Ferrer, profesor de profesor de Ciencias y Aprender a Pensar en este centro, explica que la acogida por parte tanto del alumnado como de las familias ha sido “muy positiva”. Este docente cuenta que “algunas familias le decían que sus hijos se iban a dormir pronto (cuando tocaba), de manera voluntaria porque querían contabilizar sus horas para poder superar los retos y sumar energía a la inteligencia artificial que estaba creando con sus compañeros de Fluye. O niños que han pedido voluntariamente sacar a pasear el perro o tirar la basura, para poder andar más y moverse y no estar tanto tiempo sentados”. Este profesor de Ciencias habla sobre la importancia de implementar buenas prácticas o costumbres en edades tempranas en los colegios, aunque subraya que esto “no quiere decir que en Secundaria sea imposible hacerlo, solo que las técnicas para llevarlas a cabo son pedagógicamente muy distintas, dado que los estados evolutivos son diferentes”.

Asimismo, Francisco Ferrer aboga por la inclusión de estos aprendizajes de manera transversal en el currículum porque, en su opinión, “si la escuela educa para la vida, los prepara para el ámbito laboral, para convivir con alumnos de distintas procedencias, culturas y circunstancias, etc. Pocas cosas se me ocurren tan necesarias como estas enseñanzas. Sin duda alguna, la escuela es un lugar perfecto para aprender buenos hábitos”. Una opinión que coincide con la del director de Fundación Edelvives, quien manifiesta que “trabajar el autoconocimiento, la adquisición de hábitos saludables, la relación con el entorno y con los demás, son los cuatro ejes que sostienen esa competencia y son, sin lugar a duda, imprescindibles para una educación integral de los alumnos, y esta es una tarea que atraviesa todas las áreas de la educación y todos los niveles. No hay que perder de vista que la salud y el bienestar están íntimamente relacionados con cultivar emociones positivas, con entrenar el autocuidado, la autonomía y la autorregulación y con practicar hábitos saludables. Si la educación se centra solo en los contenidos y descuida estos aspectos que acabo de enumerar, dejará de atender cuestiones fundamentales en el desarrollo humano y de la personalidad”.

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