Los piratas somalíes resurgen a la sombra de las crisis en el Golfo y el mar Rojo
En los últimos días se han producido varios ataques contra embarcaciones que navegaban frente a la costa de Somalia, incluidos cuatro secuestros, que han encendido las alarmas


El pasado domingo, a unas seis millas náuticas de la ciudad costera de Garacad, en Somalia, un grupo de individuos armados asaltó y tomó el control del buque de carga MV Sward, que navegaba bajo la bandera de San Cristóbal y Nieves, según el centro de la Armada británica encargado de la seguridad comercial en la zona (UKMTO). Solo cinco días antes, otro grupo armado había secuestrado el petrolero Honour 25 mientras navegaba frente a la costa de la localidad somalí de Durdura bajo la bandera de Palaos, de acuerdo con el mismo organismo.
Esta rápida sucesión de secuestros de buques frente a la costa de Somalia, tras un período de relativa calma, ha reavivado la preocupación por una posible reactivación de la piratería en la región. El repunte de actividad, además, llega en un momento delicado para el transporte marítimo, que está lidiando con las repercusiones del cierre del cercano estrecho de Ormuz, en el golfo Pérsico, por parte de Estados Unidos e Irán, mientras todavía no se ha recuperado de la disrupción en el mar Rojo por la amenaza de ataques de los rebeldes hutíes en Yemen.
A raíz de los incidentes de los últimos días, el centro de coordinación de la misión naval de la Unión Europea contra la piratería en la zona (MSCIO) ha recomendado a los buques que navegan por sus aguas mantener “un alto nivel de vigilancia”, mientras que la UKMTO ha pedido “precaución” y que se notifique cualquier actividad sospechosa. A pesar de estas directrices, los secuestros y otros ataques recientes están volviendo a poner bajo escrutinio las brechas de seguridad creadas por unos recursos navales al límite de sus capacidades en toda la región.
Además de los dos secuestros anteriores, la semana pasada se produjeron otros incidentes. El sábado, un grupo de piratas se hizo con el control de una embarcación pesquera tradicional a 10 millas náuticas de la costa de Somalia, que podría haber sido empleada al día siguiente para asaltar el MV Sward, según el MSCIO. El jueves, otros dos pequeños barcos pesqueros con individuos armados a bordo trataron de asaltar otro buque, pero se retiraron tras algunos disparos de advertencia, de acuerdo con el UKMTO. Y el lunes, un grupo de piratas secuestró otro barco pesquero que se cree que luego usaron para tomar el Honour 25, según el MSCIO.
A finales de marzo, otra embarcación pesquera tradicional con bandera iraní fue secuestrada por piratas a 400 millas náuticas al este de la capital de Somalia, Mogadiscio, informó el MSCIO, que consideró de nuevo como muy probable que el grupo pretendiera utilizarla después para adentrarse en alta mar e intentar asaltar un buque de mayor tamaño. En esa ocasión, sin embargo, los piratas acabaron abandonando la embarcación a principios de abril.
Louis Borer, analista sénior de la consultora de riesgos de seguridad para operadores marítimos Risk Intelligence, explica que un presunto grupo pirata fue avistado a mediados de abril cerca de la península somalí de Hafun y que lo más probable es que estuvieran planificando ataques. Este mismo grupo —señala— se cree que está detrás del secuestro de una embarcación pesquera tradicional a principios de abril que podrían haber utilizado luego como nave nodriza. “Se considera que el secuestro de esa embarcación y la reducida presencia militar en la zona han llevado a este grupo a atacar buques, aunque sin alejarse mucho de la costa somalí”, agrega.
Ataques de los hutíes
El actual repunte de ataques de grupos armados en la región se produce asimismo después de un leve resurgimiento de la piratería a principios de 2024, después de que los ataques de los hutíes de Yemen contra buques que navegaban por el estratégico mar Rojo disrumpieran el tráfico marítimo por esa vía y muchas navieras optaran por circunnavegar África. Entonces, expertos y grupos de monitoreo señalaron que lo más probable era que existieran entre dos y cuatro grupos activos de piratas en la zona con base en el Estado federal somalí de Puntlandia.
Aunque ahora la preocupación por un nuevo repunte de actividad ha aumentado a causa de los últimos secuestros, las señales de alarma ya empezaron al menos a inicios del pasado noviembre, cuando un grupo de piratas armado abordó un buque mercante con bandera de Malta y 24 tripulantes a unas 700 millas náuticas de Mogadiscio. En aquella ocasión, fuerzas de la Operación Atalanta, la misión naval de la UE, liberaron el buque al día siguiente.
Con todo, la piratería somalí dista actualmente de representar una amenaza comparable a la de hace más de una década. En 2011, en el punto álgido de su actividad, estos grupos fueron contenidos gracias a un amplio despliegue de fuerzas marítimas internacionales, así como al refuerzo de la seguridad a bordo de las naves y a la persecución de los atacantes, para quienes esta actividad dejó de ser rentable y pasaron a enfocarse en otras prácticas más lucrativas.
Más allá del componente oportunista derivado de la actual disrupción del tráfico marítimo, la región de Puntlandia, en la punta del Cuerno de África y desde la que han operado en el pasado muchos de estos grupos de piratas, cuenta con una larga tradición pesquera que lleva años lastrada debido a la sobrepesca de empresas extranjeras y a la guerra civil de Somalia.


























































