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Israel causa más de 250 muertos en Líbano tras lanzar 160 bombas, su mayor oleada de la guerra

Trump y Netanyahu excluyen al país del alto el fuego con Irán, al que Hezbolá da señales de adherirse y Beirut se esfuerza por formar parte

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Israel mantiene su ofensiva en Líbano
Varias personas inspeccionan el lugar de un ataque aéreo israelí en Beirut (Líbano), este miércoles.Foto: Hussein Malla/AP | Vídeo: EPV

Una intensa oleada de bombardeos israelíes, la mayor de la guerra en Líbano, ha enfriado este miércoles las esperanzas de las autoridades y ciudadanos libaneses de que el país forme parte de la tregua temporal pactada por Estados Unidos e Irán, sobre la que reinan los mensajes contradictorios. Al mediodía, medio centenar de cazas israelíes han lanzado unas 160 bombas en solo 10 minutos, causando al menos 254 muertos, más de 800 heridos y colapsando los hospitales, según los servicios sanitarios. Pese a que Shehbaz Sharif, el primer ministro de Pakistán, que medió en el pacto, subrayó al anunciarlo que aplica “en todas partes, incluido Líbano”, el presidente de EE UU, Donald Trump, y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, insisten en lo contrario. El ejército israelí pone además nuevas zonas de Líbano en el punto de mira, al asegurar que Hezbolá “ha comenzado a reubicarse” en el norte y los barrios religiosamente mixtos en Beirut.

Las Fuerzas Armadas israelíes han mantenido durante la jornada los bombardeos y las órdenes de desalojo masivas en el marco de la campaña contra Hezbolá, que incluye la invasión del sur y la demolición de aldeas. Y han puesto nombre a la operación (Oscuridad Eterna), lo que apunta a que no se trata de una letal oleada antes de que Washington le obligue a parar, sino del inicio de una campaña prolongada. El ministro de Defensa, Israel Katz, ha asegurado que el bombardeo iba dirigido contra lo que llamó alrededor de 100 centros de mando de Hezbolá y otra infraestructura militar en Beirut, el valle de la Becá y el sur del país.

Los dirigentes libaneses han tardado en pronunciarse sobre el alto el fuego regional. El presidente, Joseph Aoun, ha aplaudido el acuerdo entre Washington y Teherán tras reunirse con el ministro de Exteriores, Youssef Rajji, y con el jefe del Estado Mayor, Rudolph Haykal. El presidente ha afirmado que espera que se trate de “un primer paso” para que Oriente Próximo avance hacia una paz “final e integral”, y ha asegurado que las autoridades del país se esfuerzan “para que la paz regional abarque Líbano”.

Hezbolá, por su parte, ha sugerido que la tregua alcanzada con Irán, su principal sostén económico y armamentístico, tendrá repercusiones en Líbano, tal y como han reclamado Francia y España, entre otros, para terminar con una ofensiva israelí que ha matado a más de 1.530 personas en cinco semanas.

En un comunicado, el movimiento chií reivindica que se encuentra “a las puertas de una gran victoria histórica” y pide “paciencia” a los residentes del sur de Líbano y del resto de territorios bajo fuego israelí: “Les exhortamos a que se abstengan de dirigirse a sus aldeas [...] antes del anuncio oficial del alto el fuego en Líbano”. En paralelo, la agencia de noticias Reuters cita fuentes cercanas a la organización que aseguran que la milicia chií ha suspendido los ataques contra Israel.

El ejército regular libanés, que no participa del conflicto entre Israel y Hezbolá, ha llamado a los ciudadanos forzosamente desplazados por la ofensiva israelí a evitar regresar a sus localidades meridionales, “porque podrían exponerse a los continuos ataques israelíes”, que durante la mañana del miércoles han golpeado numerosas viviendas y vehículos en las zonas meridionales de Bint Jbeil, Marjayoun, Qasmiyeh y Tiro.

Las noticias acerca del alto el fuego en Irán han instalado Líbano en un estado de desorientación. Algunos residentes han precipitado su regreso hacia municipios de la región meridional, que Israel considera como zona de guerra y donde combate para ampliar su ocupación terrestre.

La República Islámica ha insistido en que la tregua temporal incluye Líbano durante los 15 días que las partes se dan para negociar en Islamabad los detalles de un alto el fuego permanente. En un comunicado, en el que asegura que el presidente Sharif ha informado a Irán de que EE UU “acepta estos principios como base de las negociaciones”, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní incluye entre sus demandas “la necesidad de terminar la guerra contra todos los miembros del Eje de la Resistencia”. Es la forma en la que se autodenomina la red de actores armados y enemistados con Israel, incluyendo a Hezbolá, que Teherán impulsa en Oriente Próximo.

Ni ese comunicado ni el resto de las escasas informaciones surgidas de las negociaciones entre Washington y Teherán detallan qué sucede con Líbano durante estos 15 días de cese temporal. Entre la incertidumbre, unos y otros defienden cosas opuestas. Ibrahim Moussawi, miembro del bloque parlamentario de Hezbolá en Líbano, ha asegurado en la televisión libanesa Al Jadeed que “Irán ha insistido en la inclusión” de Líbano en los términos de la tregua regional. Por ese motivo, el diputado ha avisado de que las fuerzas iraníes serán junto a Hezbolá parte “de la respuesta de la región” en caso de que “el enemigo israelí” no se comprometa con el cese en el país árabe.

Mientras, los dirigentes israelíes aseguran que la ofensiva sobre Hezbolá sigue su curso al margen de la situación en Irán, tal y como venían advirtiendo desde el reinicio de la guerra abierta con la milicia, el 2 de marzo. “La batalla en Líbano continúa”, reza este miércoles el inicio de un comunicado del portavoz de las tropas israelíes en árabe, Avichay Adraee.

El ministro de Defensa ha insistido en la “separación de los ámbitos de acción entre Irán y Líbano”; dado por hecho que su ejército matará, tarde o temprano, al líder de Hezbolá, Naim Qasem; y definido la última oleada de bombardeos como “el mayor golpe que ha sufrido Hezbolá” desde la detonación a distancia por los servicios de inteligencia de Israel de miles de buscas que la milicia había encargado, dando inicio a dos meses de guerra en 2024.

El ejército ha reiterado la exigencia para que la población desaloje el conjunto de los suburbios beirutíes, hogar de 700.000 personas, y todo lo que queda al sur del río Zahrani, cuyo punto más septentrional corre a 40 kilómetros de la frontera con Israel. “Cualquier desplazamiento hacia el sur podría poner vuestra vida en peligro”, alerta el comunicado de Adraee, después de que la agencia estatal de noticias libanesa haya reportado el miércoles un “tímido regreso” desde el norte de desplazados a Tiro, la mayor urbe del sur de Líbano.

Una parte importante de los 1,2 millones de desplazados forzosos que se registran en el país proviene de ese territorio fronterizo, donde Israel se ha puesto como objetivo ocupar el 10% del territorio libanés para alejar a Hezbolá de las comunidades del norte del territorio israelí.

Ahora, pese al rayo de esperanza generado por el alto el fuego, la cifra puede aumentar. El ejército israelí ha añadido implícitamente otras zonas a sus objetivos habituales en Líbano: Dahiye, el sur y la Becá. “En los últimos días, las Fuerzas de Defensa de Israel han constatado que Hezbolá ha comenzado a expandirse más allá de sus bastiones chiíes en Dahiye, adentrándose en el norte de Beirut y en los barrios mixtos de la ciudad [...]. Ha comprendido que el bastión terrorista que estableció ya no es un refugio seguro y, por lo tanto, ha comenzado a reubicarse”, señala en un comunicado, en el que exhorta a la población a “no permitirlo”, azuzando las tensiones entre religiones y la posibilidad, como en el pasado, de un rechazo a albergar desplazados chiíes. “No se lleven a engaño: la destrucción que Hezbolá causó en Dahiye se extenderá con ella”.

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