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La corrupción tumba al polémico Yermak, el aliado más fiel de Zelenski

El presidente toma la decisión política más difícil de la guerra al prescindir de su amigo y mano derecha

Andrii Yermak y Volodymyr Zelenskiy
Cristian Segura

Andrii Yermak (Kyiv, 1971) ha sido inseparable de Volodímir Zelenski en los casi cuatro años que dura ya la invasión rusa. Es difícil encontrar un jefe de Estado en el mundo que haya tenido tal dependencia de un número dos como el presidente de Ucrania. Sea una visita a una unidad militar, una cumbre en Madrid, en Washington o una entrevista con el ministro de turno de cualquier país, Yermak, jefe de la oficina presidencial, ha estado siempre allí, al lado de Zelenski. Su poder ha sido casi absoluto y ha hecho y deshecho a su antojo, según denuncian desde hace años sus opositores, que no son pocos. Una mayoría política, social y mediática en Ucrania celebró su dimisión este viernes.

El 70% de los ucranios querían su cese, según una encuesta del centro demoscópico Sociopolis hecha pública esta semana. Yermak era la novia en cada boda que oficiaba Zelenski: estaba al frente de las negociaciones diplomáticas más relevantes, de los nombramientos más importantes y también del trabajo sucio, como apartar de la vida política o militar a los nombres que podían hacer sombra a su jefe. Era el guía, el solucionador y el pararrayos del presidente.

Su nombre también aparece en el mayor caso de corrupción de la presidencia de Zelenski. Una investigación de la fiscalía anticorrupción que toca de lleno al círculo de confianza del jefe de Estado. Su cese, tal y como le pedían a Zelenski desde sus propias filas, era la vía más efectiva para cortar el descontento popular.

El presidente llegó al poder en 2019 con una promesa por encima de cualquier otra: combatir la corrupción endémica en Ucrania. Para ello se rodeó de las personas de su entorno profesional, de aquellos que habían trabajado con él en el sector audiovisual. Zelenski era un actor de comedia célebre. Una de las fotos más conocidas de su investidura es una en la que 12 hombres jóvenes, trajeados y con gafas de sol andaban hacia las cámaras al salir del palacio presidencial, como si fuera una escena en una película de Quentin Tarantino. Al fondo del grupo aparecía, como si los quisiera proteger, la figura alta y corpulenta de Yermak.

Antes de su carrera política, Yermak era abogado de actores como los de Kvartal 95, la productora propiedad de Zelenski y su socio Timur Mindich. Sin experiencia alguna en la administración pública, como el resto de elegidos por el presidente, fue nombrado jefe de la oficina del presidente de Ucrania en 2020.

Yermak fue fuente de polémicas desde sus primeros compases en el cargo. Sufrió sobre todo por las acusaciones de corrupción y de trato de influencia contra su hermano, Denis. Pero quien ha dado carpetazo a su trayectoria política ha sido un hombre próximo a Zelenski, Mindich. Los organismos anticorrupción de Ucrania grabaron decenas de horas del socio del presidente en las que este supuestamente maniobra para amañar contratos con altos cargos del Gobierno. En estos audios aparecería Yermak como una figura clave para bloquear las investigaciones de la justicia. La Fiscalía Anticorrupción llevó a cabo el registro de su domicilio el viernes por la mañana y Yermak dimitió por la tarde.

Algo parecido sucedió el 10 de noviembre, cuando las agencias anticorrupción registraron las propiedades del exministro de Justicia y de Energía German Galushchenko, hombre de confianza de Zelenski. El presidente anunció su cese dos días después. Galushchenko y Yermak están siendo investigados en el mismo caso de amaño de contratos públicos y lavado de dinero.

Presidente en la sombra

Las cancillerías de los aliados occidentales de Ucrania han coincidido de forma unánime en pocas cosas durante la guerra: una de ellas es en la incomodidad que les provocaba el poder de Yermak. Una crítica habitual por parte de diplomáticos de diferentes países de la Unión Europea consultados por EL PAÍS en estos años de guerra es que en Ucrania, para que algo se materializara, tenía que pasar sí o sí por Zelenski o por el equipo de Yermak.

El rechazo que provocaba Yermak, su manera de negociar tan insistente, es algo que incluso han compartido Joe Biden y su rival y actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump. “El hombre que irrita a demócratas y republicanos” publicó el pasado junio el medio estadounidense Politico.

En otoño de 2024, cuando Ucrania negociaba con la Casa Blanca de Biden la autorización para utilizar armamento estadounidense de largo alcance en suelo ruso, un general de Estados Unidos, de visita en Kiev durante unas conferencias internacionales, comentó a este diario, pidiendo mantener su identidad anónima, que Yermak era “alguien molesto por su arrogancia”. Esto era precisamente lo que reprochó Biden en más de una ocasión en referencia a Zelenski, según The Showman, libro sobre el primer año y medio de guerra del líder ucranio escrito por el periodista Simon Shuster. La conclusión de este militar es que Yermak actuaba de esta manera porque así lo quería Zelenski.

Ni el Gobierno ni la Rada (el Parlamento ucranio) tienen voz ni influencia durante la guerra. Y no es solo por los poderes que da la ley marcial al presidente, es por una manera de entender el liderazgo, según explicó el 23 de noviembre a este diario Dmitro Razumkov, antiguo aliado de Zelenski y el primer presidente de la Rada de su presidencia: “El problema es que no puede trabajar en equipo, cree en un solo tipo de gestión, la personal”.

Desde Servidor del Pueblo, el partido de Zelenski con mayoría absoluta en la Rada, estaban aumentando las voces que reclamaban la destitución de Yermak. Su cabeza debía rodar porque hundía la valoración ciudadana del presidente y sus aliados. Así se lo hicieron saber sus diputados a Zelenski el 20 de noviembre. El líder respondió negando que fuera relevar a su mano derecha.

“Estamos esperando a que acepte lo inevitable, la responsabilidad política, porque para nosotros, cada día tiene un precio altísimo”, escribió aquel 20 de noviembre en un comunicado Ígor Krivosheyev, uno de sus diputados críticos.

“Todo tiene su momento”. Esta es una de las frases que repite más Yermak en el ámbito privado, según explica Shuster en su libro. La frase aparece en el guion de una las dos películas de mafiosos que realizó como productor de cine el hasta ayer presidente en la sombra de Ucrania. Su momento, y así quedará para la historia, es que fue uno de los hombres que lideraron con Zelenski la resistencia contra la invasión rusa.

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Sobre la firma

Cristian Segura
Escribe en EL PAÍS desde 2014. Licenciado en Periodismo y diplomado en Filosofía, ha ejercido su profesión desde 1998. Fue corresponsal del diario 'Avui' en Berlín y en Pekín. Desde 2022 cubre la guerra en Ucrania. En 2011 recibió el premio Josep Pla de narrativa y en 2025, el premio internacional de periodismo Julio Anguita Parrado.
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